Arriesgarse y hacer, vale tu felicidad.
El título del blog fue por mi primer libro que tuve publicado aquí. Después comencé a escribir de forma espontánea. Ahora estoy en una transición entre Brasil y Buenos Aires. Mi último libro "Música a la madrugada" está en Amazon. En Instagram estoy en @elsombrerorosa y en @brasilnuestro Para sesión de psicología online escribime a través del perfil de Instagram. Gracias totales
viernes, 7 de junio de 2013
miércoles, 27 de junio de 2012
Capítulo 1: Esperar que cambie
Capítulo 1: Esperar que cambie
Advertencia: cuando leas estos relatos
no te fanatices en desear que tu pareja sea perfecta, pues la convivencia “te
despierta” del enamoramiento, ya que en el ámbito de lo cotidiano nos vemos tal
cual somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos.
Quiero llevar marido para
que me “lo arregles” en terapia
Cuando Inés comenzó las
sesiones, pretendía hacer terapia de pareja. Pero como quien demandaba la
consulta era ella, preferí empezar en forma individual. Pues ya algo intuía
sobre ese deseo, de traer a su esposo a la fuerza, para lograr que cambie.
Inés, no sólo había sido
maltratada en su niñez, sino que había sufrido abusos sexuales de un integrante
de su familia directa, quien también había mortificado a otras de sus hermanas.
Su actual marido tenía todos los rasgos de un psicópata, es decir, un gran
actor, un gran simulador. Amoroso frente a la escena pública, y un egoísta e
indiferente total, puertas adentro.
“La química del amor se aprende en la infancia, si
recibiste amor con tranquilidad y dulzura, sólo te enamorarás de quienes te brinden lo mismo: paz y amor. En cambio,
si recibiste indiferencia y maltrato, sólo tendrás química con quienes a la
larga, te ignoren o te hagan sufrir”
Como Inés era una mujer de
clase humilde, que trabajaba limpiando casas para ganarse el sustento y dar de
comer y vestir a dos niños, comenzó el tratamiento postergando la lectura de la
bibliografía recomendada por su situación económica, aunque le había dado
escrito un resumen de los pasos de la recuperación.
En el transcurso de varias
sesiones, Inés llegaba al consultorio, y soltaba la típica frase: “Pero no
cambia…”, refiriéndose a su marido. Un hombre que gastaba su sueldo sólo para
él: se compraba perfume, shampoo, ropa, y si algo sobraba quedaba para comprar
alimentos, pero nunca nada específico que necesitaran sus hijos. Pues Inés, en
su afán de amar demasiado, con el dinero ganado diariamente, compraba los
alimentos, los útiles escolares, y algún otro calzado o ropa que los chicos
necesitaran, ya que si esperaba que el marido lo hiciera… podían pasar años.
Como su actitud no se
modificaba, volvía a explicarle, pero su obsesión era más fuerte que su
capacidad de serenarse y escuchar, y parecía que cada sesión que pasaba ella
seguía sin entender. Finalmente, un día al comenzar la sesión, se sentó con un
gesto que aún recuerdo, diciendo: “Leí el libro, y por fin te entendí”. Es
decir, Inés tuvo que recorrer con detalle, tanto las historias descriptas como
las explicaciones teóricas, para darse cuenta que ella debía cambiar, y que
nunca lograría cambiar a su marido… salvo que por efecto rebote de su propio
cambio, algunas actitudes él llegara a modificar.
Con esto, también quiero
significar que muchas veces, un buen libro tiene una voz neutra, donde ni siquiera
es el terapeuta que lo dice. Por lo cual, disminuye la resistencia para poder
entender de qué se trata y qué es lo que está padeciendo.
Por otro lado, un libro
permite que se desencadenen varias funciones, como el pensamiento, la razón, la
lógica, la asociación de ideas, pero de un modo, o a una velocidad tal, así
como el paciente lo necesite, y lo regule. Ya que puede retroceder unas hojas
si algo no comprendió, releer un párrafo que tal vez le impactó, y dejar de
leer para reflexionar, cuando lo crea necesario.
(...)
Cómo arruinar una buena pareja: “Lo quiero tanto, que lo ayudo en todo”
Es importante entender que si estás con un buen
hombre pero persiste tu actitud de ayudarlo en demasía, provocarás efectos que
se traducirán a la larga, en una relación en la que sufras. ¿Por qué? Pues,
simplemente, porque tu ayuda si bien, al principio, es agradable, se
transformará en un modo de control hacia tu compañero, y además quedarás comprometida a sostener actitudes de
solucionar todo, de ocuparte de todo, de estar disponible siempre, y cuando un
día te des cuenta de ello y quieras hacer lo que te plazca, sin ser la
servidumbre de la casa, te darás cuenta de que estarás atada por tus propias actitudes serviciales y controladoras.
Como ejemplo de esto, una paciente, Leticia, que
estaba de novia con un buen hombre, le recordaba por mensaje de texto lo que él
tenía que hacer. Por ejemplo, le avisaba que ese día vencía la cuota de su
celular, entonces, como él estaba en su oficina, ella se ofrecía a pagarlo, a
pesar de que estuviera ocupadísima con su estudio y su trabajo. Iba al cajero,
hacía la cola, y efectuaba el pago, todo por ese amor incondicional que debía demostrarle.
Luego, terminaba recordándole y pagando el celular, todos los meses. Y si alguna vez, quería
dejar de hacerlo, su novio pensaba que ya no se ocupaba de él, como antes. Es decir, parecía que el amor se ponía en juego o en duda.
Como si fuera poco, cuando iba a pasar el fin de
semana en casa de su novio, lo despertaba con el desayuno hecho, acción que
nunca efectuaba él.
(...) continúa
(...) continúa
Capítulo 2: Celos, sometimiento e infidelidad
Capítulo 2: Sometimiento, celos e
infidelidad
Una esposa celosa provoca
la separación
Recuerdo una paciente,
María, que llegó a mi consultorio porque eran tal los celos que tenía por su
marido, que él se cansó y se fue, después de siete años juntos. Ella tenía 25
años, y él era dos años mayor.
Revisando su historia
infantil, había sido una niña muy caprichosa, y “encapsulada” por su madre.
Incluso al comenzar la adolescencia, su mamá le replicaba: “Salí igual con las
chicas, total yo me quedo acá, sola, esperándote”, con lo cual a veces, ella
decidía no salir con sus amigas, por la culpa que sentía de dejar sola a su
madre.
Obviamente que esta
situación, se repitió con su pareja luego, pero a la inversa. La paciente no
toleraba que la dejara sola, si tenía un encuentro de trabajo fuera del horario
habitual o algo similar. Pretendía “encapsularlo”, tal como lo había hecho su
madre con ella, durante su niñez y su adolescencia.
Si bien pudimos enlazar
hechos de este tipo, otras anécdotas más sumaban en su padecer. Por ejemplo,
cuando era niña, su padre llegaba tarde a causa de turnos extendidos o
rotativos de trabajo, y ella con sus cuatro años insistía en esperarlo despierta en el living hasta que
llegara. Así fue que una vez lo había esperado hasta las tres de la mañana, y
ni la madre ni nadie, logró convencerla para que se fuera a su cama a dormir.
Es claro, que existía también una falta de límites para sus caprichos, que se
agudizaron cuando se hizo adulta.
Cabe destacar que en la
historia familiar infantil de María,
habían surgido ciertas infidelidades, alguna comprobada de la madre, y
algunas supuestas del padre, dentro de las cuales la paciente había sido una
pequeña testigo, y algo así como una investigadora privada en miniatura.
Obviamente, esto era de gran peso en su vida adulta, pues mucho de lo vivido,
hoy le hacía “ruido” por no decir que le sonaba en su cabeza como una
desagradable orquesta.
Traté de persuadirla a
utilizar Flores de Bach para sus celos, pero al principio se negaba.
Finalmente, como lo había perdido todo, se resignó a implementarlas. Fue
notable su mejoría al tomarlas, y cómo volvía a recaer cuando al tiempo, pasaba unos días sin ingerirlas.
Su marido había soportado
demasiado tiempo sus cuestionamientos, hasta que llegó al límite, ya que le
hacía escena hasta cuando pagaba el peaje y “miraba” a la chica de la cabina
para pagar el ticket. Recuerdo que en reunión de grupo, se dramatizó una escena
en que viajaban en auto, su marido conducía, y ella le iba haciendo todos los
planteos sobre quién lo había llamado por teléfono, o a quién miraba. La
representación de este conflicto por parte de cada uno de los integrantes del
grupo y el humor que le poníamos, le sirvió de mucho para ver su posición, y de
qué manera lo asfixiaba con sus celos.
Poco a poco, la situación
se modificó y él volvió a la casa. Pero ella nunca terminaba el tratamiento,
cuando las cosas iban más o menos bien, dejaba de concurrir a sesión, y volvía
al año cuando todo estallaba, por diferentes causas. Esas idas y vueltas, se
produjeron tres o cuatro veces, en el lapso de seis años.
Demás está decir, que
muchas veces los pacientes se dan de baja solos, cuando aún no han finalizado
la terapia.
Si se compara un
tratamiento psicoterapéutico con lo que pasa cuando un mecánico arregla un
auto, podría decir, que algunos pacientes, como en este caso, apenas ven que el
auto ya arranca se van sin consultar, y el mecánico sabe que falta arreglar muchas
otras cosas, por lo cual el coche se quedará tarde o temprano. De ese modo, se
manejaba esta joven, discontinuando el tratamiento.
(...Continúan más artículos en este capítulo)
(...Continúan más artículos en este capítulo)
(....)
Capítulo 3: Hombres manipulados
Capítulo 3: Hombres manipulados
El metro sexual
Fabián era un joven de 21
años cuando inició la terapia. Amaba –por demás- a su novia de turno, y sufría
por ello. Era un joven pintón, que siempre estaba impecable, y a la última moda.
Su madre le decía que parecía un metro-sexual,
y él se reía cuando me lo contaba. Sin
embargo, Fabián era especialista en encontrarse todos los defectos. Quería
operarse de todo, aunque ya tenía dos cirugías, en la nariz y en las orejas. En
su afán de perfección, concurrió a los gimnasios, y para convertirse en mister
músculo, comenzó a tomar anabólicos desde los 16 años, lo que le produjo, según
manifestaba su madre, problemas hepáticos y hasta la caída de parte de su
cabello. Para disimular esto, siempre
andaba con gorra o capucha, aunque siempre conservaba su estilo.
Tenía muchas chicas
asediándolo, pero él sólo se enamoraba de la que lograba hacerlo sufrir, y las
sesiones eran un vaivén de lamentos, dado sus elecciones.
Como todos los pacientes
con esta problemática, se recuperó gracias a la terapia de grupo y al
psicodrama, más el apoyo de las sesiones
individuales que le permitían
confesar sus miedos más
íntimos y sus deseos de perfección por la imagen. Además, fue clave la terapia
floral de Bach para poner límites y decir que “No”.
Recuerdo la vez que
mencionó que por fin había conocido a una chica que tenía un horario específico
para volver a su casa!. Era todo un acontecimiento para él, pues se quejaba que
todas las jóvenes que iban a bailar estaban alcoholizadas, no tenían límites de
sus padres, en cuanto a horarios ni lugares, y tampoco ningún control de con
quién salían.
Fabián no era un tipo
estructurado, nada más alejado de eso.
Si bien le gustaba estar a la moda, a la vez, le daba mucha importancia
a los valores humanos. Aunque no lo parecía, era un joven muy sensible.
Durante todo el
tratamiento, siempre mencionaba a una chica, con la que había salido un tiempo.
En particular, tenía la intuición de que esa joven, era la novia que él
reclamaba, y finalmente formalizó con ella. Si bien su recuperación no fue tan
fácil, por sus idas y vueltas en la terapia, logró sobreponerse, y hacer el
cambio, para darse cuenta que podía hallar una mujer que lo amara, sin hacerlo
sufrir, y valorando su sensibilidad ante
todo.
(...Continúan más artículos en este capítulo)
Capítulo 5: Acciones
Capítulo 5: Acciones
Dejar de sufrir y amar sanamente
La experiencia en el consultorio marca, en general,
un tiempo determinado para lograr el final feliz, como en los cuentos de hadas.
Ese tiempo dependerá de tu trabajo en la terapia grupal e individual, de que no
te olvides de tomar las Flores de Bach, y de que leas todas las historias con
el fin de aprender. En las primeras semanas, se produce una lucha interna,
entre tu obsesión por ese amor que te hace sufrir, y las nuevas pautas de este
tratamiento. Entonces, como se detalló anteriormente, aprendemos a amar en la
infancia, según cómo nuestros padres se amaron entre sí, y según cómo cada uno
nos amó. Si en esa época, experimentaste maltrato o indiferencia, sólo sentirás
“química” con personas que te recuerden lo mismo. Por eso, si no te va bien en
el amor, no es mala suerte, sino que es necesario modificar el patrón de
conducta en tu forma de amar. Es decir, dejar de sufrir y obsesionarte por alguien,
para poder relacionarte y amar de una forma sana, desconocida para vos.
El requisito para comenzar este tratamiento –no
convencional-, es que no es necesario que dejes a tu pareja ahora, si no
quieres. Pero, si estás sufriendo golpes u otro tipo de violencia física,
deberás pensar cómo protegerte, y en esos casos lo mejor será apartarte. Este
consejo sobre no tomar decisiones sobre el futuro de tu relación de pareja, se
debe a que si te apresuras, puedes equivocarte. Es decir, puedes llegar a
reconciliarte inmediatamente con esa persona que te hace padecer, o buscarte
incluso otra peor (aunque en apariencia, no lo parezca). Pero además, si
piensas que hacer este tratamiento, implica que debes dejar a tu pareja, te
producirá resistencia psíquica, y lo más probable es que abandones la terapia,
el grupo y la lectura. Para dejar de sufrir y amar sanamente sólo debes
abocarte a realizar los pasos que describiré a continuación, y que son
aplicables tanto para hombres como para mujeres.
Es tu propio cambio, el que puede hacer que tu
pareja cambie. Te parecerá raro, pues te has pasado explicándole lo que necesitas,
sin resultado alguno. Pero lo único, que produce cambio son tus actos, no tus
palabras. Entonces, si te abocas de lleno a este tratamiento, poniendo en
marcha estos pasos, tú harás cambios. Cambios que se traducirán en actos, en
que hagas cosas que nunca te animaste, y que lo hagas, sin pensar lo que él
diga o pueda suponer. Todo este conjunto de nuevas acciones, descolocan a tu
pareja, produciéndose el cambio, tanto tuyo como de él (o de ella). Lo
aconsejable es ir de a poco, aplicando los pasos, y que éstos se vayan
internalizando en tu conducta. Las pautas para que dejes de sufrir por amor son
las siguientes:
Nuevas actitudes hacia tu pareja:
1) Concentra tu energía en vos misma/o, olvídate de lo
que hace o deja de hacer el otro (pero si lo que hace es agredirte física o
verbalmente, te sugiero que te apartes. No te expongas inútilmente, ni hagas la
técnica del Ho’oponopono –explicada en otro
capítulo de este libro- pensando que esto solo va a detener sus agravios).
2) No te enganches en los juegos de discusión o
manipulación con tu pareja. Si tu pareja dice algo para provocar la pelea, sólo
di “Ah”, y vete a otro sitio. Ignóralo. Esto lo desarmará, porque no encontrará
adversario con quien pelear, y si ya no estás para eso, de nada le servirá
permanecer en esa actitud. Ojo, intentará hacerte enojar una y otra vez, hasta
que con el tiempo se de cuenta, que ya no estás dispuesta a entrar en ese juego
contaminado, porque sólo buscas paz.
3) Deja de estar pendiente de tu pareja, esto también
implica dejar de ayudarlo todo el tiempo. Porque has utilizado la ayuda, como
una forma de dar en demasía. Ayudándolo también ejerces un control sobre
él/ella de una forma inconsciente. Aprende a concentrarte en tu persona, ya que
eso es algo nuevo para vos. Cuando dejes de hacer cosas por él, de aconsejarlo,
de ayudarlo, o de cuidarlo, comenzará a hacerse cargo de sí mismo, de sus propias
actitudes y acciones. Entonces, irá a “buscarte”, demandará tu presencia, y en
ese punto tendrás que buscar el equilibrio, para darte a ti, primero, ya que
nunca lo has hecho. Así, él empezará a verte como una persona diferente, que te
cuidas, que te respetas, y que ya no te dejas manipular. Entonces, si realmente
está interesado, te prestará atención, te dará lo que necesitas, y la relación
tomará otro cauce. Y en caso, de que esto no suceda, sabrás darte cuenta, si
vale seguir con una persona así.
4) Cuando sientas ganas de llamar, escribir, esperar o
ver, al hombre o mujer, que consideras es tu droga adictiva en el amor, tienes
que focalizarte en los pasos de la recuperación: leer la bibliografía, hacer de
inmediato una actividad para quitar ese pensamiento obsesivo de tu mente (salir
a caminar, correr, etc.). Es sólo un momento en que aparece la angustia
adictiva, luego se esfumará, en cuanto pongas tu atención en otra cosa.
5) Cuando inicies el camino de la recuperación no
significa que debes dejar de inmediato a tu pareja, porque esto te traerá a la
larga mayor resistencia al tratamiento, y un efecto rebote. O volverás con esa
persona de inmediato, o te buscarás otra peor o similar, aunque al principio,
parezca lo contrario. Lo único que debes hacer es realizar los pasos:
principalmente dedicarte a vos. Dejar de esperar que él cambie, y cambiar vos
misma. Preocuparte por lo que vos hacés, y no por lo que él hace o deja de
hacer. Concentrar toda tu energía en vos, como nunca lo has hecho, pero no para
penar ni victimizarte, sino para darte lo mejor, y para tener fe en este
tratamiento. Ocupar tu tiempo en cosas productivas: actividades, cursos, etc.
Leer y abrir tu mente a cosas nuevas. Pero deja de controlarlo, olvídate de esa
persona como si no existiera. Así, cuando él te vea totalmente compenetrada en
ti misma, no entenderá lo que pasa. Y tal vez, se acerque de un modo distinto,
aprenda a respetarte y a brindarte buen
trato y afecto. O quizás, con el tiempo, te des cuenta que esa persona ya no te
interesa, porque te descontaminaste de lo nocivo (pensamientos, ideas y
creencias erróneas sobre lo el amor), y sólo quieres amar y ser amada de una
forma dulce, benéfica y armónica. En el consultorio, he visto ambas vías de
resolución, pero nada de esto sucede si no te concentras en tu propio cambio.
(...Continúa: son 16 ítems en total)
(...Continúa: son 16 ítems en total)
Capítulo 8 : Diferencias entre sufrir por amor, alergia al amor, y amar sanamente
Capítulo 8: Diferencias entre
sufrir por amor, alergia al amor, y amar sanamente
¿Cómo es la química al
conocerse?: (Química
= sensación, feeling, chispa)
- Sufrir por amor → La química es fuerte, quema
como una obsesión.
- Alergia al amor → La química busca ser
controlada mentalmente.
- Amar sanamente → La química es agradable, y experimentas “paz”.
¿Cuál es tu interés en la
relación?:
- Sufrir por amor → Te interesas en la relación,
sin importar las consecuencias.
- Alergia al amor → No te interesa involucrarte
afectivamente.
- Amor sano → Te interesas sólo en una relación
en la que vas a recibir amor.
¿Cómo es el trato entre
ambos miembros de la pareja?:
- Sufrir por amor → Te importa tratar bien al
otro, pero no te quieres dar cuenta de su maltrato o indiferencia hacia
ti.
- Alergia al amor → El trato es bueno, pero tienes como una
anestesia, donde el afecto no te llega demasiado, pues tienes miedo de ser
lastimado otra vez
- Amor sano → El buen trato es recíproco, y es
lo principal en una relación.
¿Qué atención le prestas
a tu pareja?:
- Sufrir por amor → Vives pendiente de tu
pareja.
- Alergia al amor → Le prestas cierta atención,
pero no te interesa demasiado.
- Amar sanamente → Tu pareja te atiende tanto
como lo hacés vos.
¿Te fascina ayudarlo?:
- Sufrir por amor → En lo único que piensas es
en cómo ayudarlo.
- Alergia al amor → Ayudas, pero te mantienes al
margen, sin involucrarte.
- Amar sanamente → La ayuda es mutua y generosa,
ambos la brindan.
(Continúa...)
Capítulo 20: Eliminar los miedos
Capítulo 20: Eliminar los miedos
Lo pasado, pisado
Al día siguiente, en la última hora de la tarde,
Paula tenía su primera sesión grupal. El coordinador, por ser bastante
espiritual, al iniciar el grupo, mencionó lo agradecido que estaba por cada
reunión, pues crecía profesionalmente, pero no dejó de señalar, algo referente
a la espiritualidad.
Paula fue invitada a hablar, ya que era su primera
vez. Ella fue al grano, y dejó a todos con la boca abierta, por su gran
sinceridad. Uno de sus compañeros de grupo, un hombre de unos 45 años, dijo
después, sentirse identificado con su relato, con respecto a lo de alejar al
sexo opuesto.
La gran sinceridad de Paula, sacudió a sus
compañeros, pues en el trabajo de grupo, muchas veces, cada uno encuentra un
reflejo en el otro.
Al finalizar la sesión, el coordinador le pidió a
Paula, hablar unas palabras en privado. El médico escuchó consultas, despidió a
todos, cerró la puerta y le dijo:
-Si alguien aparece, fijate a quién elegís. Si es
un tipo casado y con hijos ¿para qué te vas a meter en líos? En cambio si es
divorciado o está solo, es otra historia.
-Pero ya sé a quién elegir.
-¿Y entonces?
-Inconscientemente trato de que nadie se me acerque
-¿Por qué? ¿Qué te va a pasar?
-Para no sufrir –dijo casi flaqueando.
-Nada es para siempre.
-Sí, ya sé, la vida es cambio.
-Viví el hoy, no sabes cuánto puede durar. Pero
viví el hoy.
-Es fácil decirlo, pero difícil hacerlo.
-Imaginate
que un tipo va manejando por la ruta hasta la ciudad más cercana, y va
mirando todo el camino por el espejo retrovisor. ¿Qué pensás que pueda pasar?
-Y va a chocar!
-Claro! Hay que mirar por el parabrisas, para
adelante!
Dejar el pasado, a eso se refería. Vivir el
presente, paso a paso, según lo indique el camino, y que en el andar diario,
las cosas se vayan dando.
Paula debía focalizarse en eso, en el vivir el
momento sin los prejuicios del pasado, y dejarse llevar, olvidando el espejo
retrovisor con que miraba la vida.
En este sentido, quiero recordar las palabras de
Joe Vitale, en la película “El Secreto”: “Al Universo le gusta la velocidad,
sin retrasos, sin críticas, sin dudas. Cuando la oportunidad está ahí, cuando
el impulso está ahí, cuando la intuición empuja desde adentro, ¡actúa!”.
Esa noche, cuando llegó a su casa un gran caudal
interno se había desatado en ella, sintiendo un nudo en la garganta, como señal
de angustia. Cuando algo empieza a sanar, se libera una angustia, que forma
parte del proceso.
(Continúa...)
(Continúa...)
Capítulo 23: Sanar por dentro
Capítulo 23: Sanar
por dentro
Este capítulo no reemplaza al médico, es sólo un
complemento
En este capítulo verás el enfoque psicosomático de la
enfermedad y técnicas para ayudarte.
Para contribuir en tu propia sanación, además de consultar al médico,
aprenderás aquí técnicas de control mental, y cómo influye tu actitud ante la
vida.
También aplicaré afirmaciones de Louise Hay sobre
algunas enfermedades. Es decir, analizaremos casos concretos, donde verás cómo
el síntoma físico tiene un origen psíquico, debido a una situación específica
que estaban atravesando.
Un enfoque similar es el que propone Claudia
Rainville, en su libro “La metamedicina.
La curación a tu alcance”, relatando casos clínicos e introduciéndote en el
tema a través de una forma terapéutica muy sencilla: abriendo tres preguntas
que se relacionan con el origen psíquico de la enfermedad.
De todos modos, no podemos ver al ser humano sólo
desde un punto de vista psíquico o sólo desde un punto de vista físico, la
interrelación de ambos es muy importante para la sanación. El médico
entrerriano, el Dr. Giraldo Motura, en su primer libro “Aprende a curarte” aporta
una valiosa mirada tanto del diagnóstico como del tratamiento de la enfermedad.
Cambia de actitud
Es importante tu actitud. Una paciente señala, que
cuando tiene alguna dolencia simple, como un resfrío, decreta que está sana,
diciéndolo en voz alta y con convicción. Y le da resultado para salir de la
cama y continuar con sus tareas. Quizá esta anécdota, tiene otro significado
después de la gripe A, pero lo que quiero reflejar es la actitud, aunque por
supuesto debes ver a tu médico.
Te recomiendo en este sentido la video-conferencia del
Dr. Joe Dispenza, “Desarrolla tu cerebro”. Él es un médico oncólogo, que explica
que aún extirpado el cáncer, si la
persona no cambia su actitud o su estilo de vida, vuelve a aparecer la
enfermedad, al tiempo. Su experiencia clínica le ha permitido comprobarlo.
Además, deja de pensar en enfermedades o de hablar
continuamente de quién está enfermo. Tú atraes lo que piensas. Si te focalizas
en la salud, la atraerás. Si hablas o sólo piensas en enfermedad, la quieras o
no, también la atraerás. Deja de buscar goce, mencionando enfermedades porque
sí. Y visualízate sano. Habla de cosas productivas. La vida está llena de cosas
positivas, y tu conversación puede girar en torno a ello. Por supuesto, que los
problemas existen, pero debes pensar en las soluciones, y no quejarte todo el
tiempo. Haz algo con lo que tienes en el presente de tu vida, y deja ir el
pasado. Porque todas las energías negativas son las que se han alojado en tu
cuerpo produciéndote enfermedad. Esas energías son producto de tus
pensamientos, con respecto a cada vivencia que has tenido. Ahora, olvida y
utiliza toda buena inspiración para tu propio bien. Anímate al cambio. Anímate
a vivir mejor. Date lo mejor, y que te
beneficie no sólo a ti mismo, sino también al Universo. La filosofía “yo
gano-todos ganan”, es la que cuenta, en todo aspecto de la vida. Ama la vida,
ama la salud, y haz los cambios que consideres necesarios. Y no seas
omnipotente. Busca ayuda, si es necesario.
Usa tu mente
Utiliza las técnicas de control mental para sanarte.
En estos casos debes usarlas tres veces al día, como mínimo: cuando despiertas
a la mañana, después de almorzar y antes de acostarte en la noche. Esos son las
horas ideales en cuanto a la relajación, pero debes elegirlos de acuerdo a tus
posibilidades y a tu estilo de vida. Seleccionar tres momentos, en cualquier hora
del día, para hacer estas técnicas y visualizaciones es lo importante.
La técnica consiste en relajarte, ayudado por una
respiración profunda, y si puedes elije una música suave que te agrade. Luego
visualiza una luz blanca –con un tinte celeste- que llega desde el cielo hasta tu cabeza, penetra luego a
través de la columna vertebral y se expande en todo tu organismo.
Ahora, focaliza la zona donde tienes el problema –sea
cual sea-, es probable que te imagines allí unas manchas negras, que son
producto de tu negatividad allí acumulada. Entonces, inventa un instrumento
para limpiar esas partes oscuras en tu cuerpo. Puede ser un rayo láser, una
varita mágica, etc. que emana la misma luz intensa blanca y celeste, que había
penetrado en tu cabeza, al comienzo del ejercicio.
Te tomará trabajo, si está muy denso el problema, pero
continúa pasando el aparato de tu imaginación, hasta que la luz lo blanquee
todo y lo cure.
Haz la prueba, y acompaña esto con nuevas actitudes. Ayúdate,
ríe, come sano, no introduzcas contaminación en tu cuerpo –ni drogas ni
marihuana ni tabaco ni alcohol-. De una vez por todas, ¡quiérete!, y si tienes
bronca o rencor o dolor, sácalo. Búscate un buen psicoterapeuta y saca la
basura de tu mente, como dice el Dr. Len en el capítulo del Ho’oponopono.
Ejemplos prácticos:
No era bocio, sino una angiolinfoidía
Una tarde vino una persona a instalar Internet. Este
joven tenía un lado de la cara tan hinchada, como una masa enorme que le
sobresalía. Si bien sabía que no era bocio, ya que estaría localizado en el
cuello, le pregunté con diplomacia qué padecía. Le hablé del libro “Sana tu
cuerpo”, y de que allí podría ver la causa de cualquier enfermedad, y una frase
sanadora para ayudarse. Fue así que me explicó que padecía una angiolinfoidía,
y que se sometería a una intervención quirúrgica el mes próximo. Luego, de
mostrarle el libro y al leer la causa probable, abrió los ojos sorprendido, y
dijo: ¡Es eso!
En este sentido, relato esta anécdota, porque hasta
personas desconocidas para mí, encuentran la causa real de su padecer en el
gran trabajo de Louise Hay. A continuación, comparto las frases del libro, que
leyó el joven, y como no estaba la afirmación correspondiente para la
angiolinfoidía, busqué la oración para el sistema linfático. La causa probable
de los problemas linfáticos es: “Advertencia de que hay que volver a centrar
la mente en lo esencial de la vida: el amor y la alegría”. *
Nueva pauta mental para los problemas linfáticos que debía repetir de diez a veinte veces por
día, es: “Me centro totalmente en el amor
y la alegría de vivir. Fluyo con la vida. Mía es la paz de la mente”. *
(Continúa...)
(Continúa...)
Capítulo 26: El arte, la fe y la meditación
Capítulo 26: El arte, la fe y la
meditación
Nunca pensé que iba poder
quedarme quieta media hora meditando, pero todo llega cuando es el momento en
tu vida. Así me pasó, y aunque tuve mucha resistencia me adentré en temas que
desconocía.
Parte de esta meditación
consiste en hacer tres respiraciones profundas, tanto al comenzar como al
terminar la meditación. Sólo se trata de aquietar tu mente, por más que existan
pensamientos que se crucen sin cesar. En algún momento, conseguirás la
serenidad, y sentirás vibrar la energía a través de tu cuerpo. Sobre todo
cuando estás alterado, irritable o ansioso, es el mejor método para encontrar el
equilibrio y la armonía.
En la película “Comer,
rezar, amar” es cómico ver lo inquieta que está Julia Roberts cuando comienza
sus primeros días de meditación en el ashram de la India. Luego de ver la
película, si lees el libro “Comer, rezar, amar” de Elizabeth Gilbert, en la
traducción de Editorial Aguilar (pues la otra tiene términos españoles
desconocidos para nuestro lenguaje criollo que no lo hacen claro) encontrarás
diferentes tipos de meditación, y un profundo recorrido desde la angustia del
desamor a la verdadera armonía. Es curioso, pues cuando adquirí el original de
la película, vi todas las partes extras, incluso el relato del director. Sus
palabras fueron muy profundas, pues señala que dirigir esa película cambió su
vida, y que seis meses después de terminar de rodar la película, se enamoró.
Hace poco asistí a un
desfile de Roberto Piazza, cuya colección denominó “El ave fénix”, explicando
la posibilidad que tiene cada ser humano de resurgir de sus propias cenizas. No
fue un desfile común, fue un espectáculo, un show directo al corazón. Las
modelos no caminaban con sus caras serias, sino que además de sonreír, sus
brazos se movían y elevaban como si fueran aves. La música elegida para cada
vestido era única y especial, lo que le daba una magia, un toque de verdadero
arte que penetraba en lo más profundo del espectador. Al final, el cantante
Cacho Castaña cantó a Loly (una modelo), mientras caminaban por la pasarella,
la canción “Para vivir hay que tener un gran amor, para vivir…”. Mientras Loly,
vestida de novia, se emocionaba sin poder disimular las lágrimas, un arco
empujó su flecha hacia el alma del público. La magia del amor nos llenaba de
reflexión, tanto para olvidar el pasado y curar las heridas, como para volver a
vivir creyendo que el romance genuino es posible, si los ladrillos de tu
corazón están dispuestos a ceder, y eres capaz de romper la muralla China de la
que te escondes del mundo.
Allí descubrí el gran poder
que tiene el arte para derrocar todos los obstáculos, que a veces, ni la terapia
convencional es capaz de sortear. Algo similar me sucedió con un taller de
teatro, donde logras despertar sentimientos dormidos, callados o ahogados.
Aparece el recambio de energía, y fundamentalmente el cambio de perspectiva.
Todo vuelve a ser como era, y mejor aún, pues la vida –con sus pruebas,
sufrimientos y desafíos- acumula heridas y prejuicios, que oculta en su
corazón, bajo un caparazón gigante.
Esconder o disimular los
sentimientos, no funciona, pues un gusto agrio y desabrido invade la vida
cotidiana, y los sueños de juventud se congelan y hasta casi desaparecen.
He aprendido mucho más que
las técnicas citadas a lo largo de este libro, pero lo más importante es que
siempre hay más para descubrir, y que cuando crees que está todo dicho aparece
un nuevo libro, un conocimiento, un grupo, o una reunión donde la información
se intercambia para que puedas crecer más y más, espiritualmente.
Creo que más allá de todos
los métodos, existe algo que es muy importante que es la fé. Cuando se creó la
raza humana, se nos asignó guías espirituales para que no estemos solos. En
aquel momento, algunos ángeles celosos por la creación de los seres humanos hicieron
trampa para alejar a los hombres (y mujeres) de la luz y llevarlos a la
oscuridad.
Todos tenemos un tiempo
para estar en el planeta, para cumplir nuestra misión y obrar haciendo el bien.
Cada uno en lo suyo, en las pequeñas cosas, en la rutina cotidiana. Otros
tendrán más dotes y llegarán a las masas, pero todos tenemos un lugar y algo
que cumplir. Está en nosotros elegir, hacer el bien o el mal, y es importante
protegerse, rezando, pidiendo ayuda a tu ángel de la guarda, a Jesús, a Dios, a
la Virgen María
(que es la madre de todos, y así le gusta que la llamen).
Somos soberbios u
orgullosos, y muchas veces pensamos que lo tenemos todo claro, o que lo sabemos
todo. Pero la vida tiene sus vericuetos, y te devuelve tanta ignorancia o tanto
ego, de la forma más inesperada. Son las lecciones cotidianas, que a veces,
duelen tanto, pero que enseñan a ser humildes de corazón y a entender que
debemos seguir aprendiendo.
Si sabías rezar y has
dejado de hacerlo porque crees que no te han escuchado, no es así. A veces, son
las lecciones que tenemos que aprender, una vivencia que nos despierte, que nos
sacuda de arriba abajo para reflexionar, para entender que no somos eternos en
cuerpo, sino sólo en alma.
Es importante que reces (lo
clásico, nada de frases que ten han pasado) y pidas, pero no en forma de
doctrina, sino de fé. También debes ser precavido y no fanatizarte con sectas o
iglesias que te sacan el dinero, que te manipulan o te lavan el cerebro. Dios
está en tu corazón, y la conexión la tenés que hacer desde adentro, desde lo
profundo.
Los seres espirituales
existen, pero no pueden hacer nada si no se les pides ayuda.
No estamos solos en el
planeta. Tenemos un tiempo para estar aquí y cumplir nuestras lecciones,
objetivos, y aprendizajes. La vida tiene muchas pruebas y desafíos. Pero muchas
personas cuando mueren no van a la luz, sino que se quedan atrapados acá, en
esta dimensión, por cuestiones materiales o emocionales: una casa, un hijo, una
madre, una herencia, un esposo, etc. Esas almas tienen un tiempo para irse, y
cuando no lo hacen quedan como almas errantes: algunas están tristes, otras
enojadas, pero todas sufren porque no encuentran paz.
Muchas veces la oscuridad
utiliza estas almas que de alguna manera interfieren. Pero no hay que tener
miedo, ni llenarse de supersticiones. Rezar, tener fé, saber elegir, y obrar
bien es uno de los caminos. También compartir, ser solidario, y no perder
tiempo ni energía enojándose. La bronca, el rencor, la soberbia, la ambición
son grandes obstáculos para perder nuestra luz. Lo mismo la tristeza y la
depresión. Por eso es importante buscar ayuda cuando es necesario, no somos
autosuficientes, somos seres espirituales, que necesitamos de la fé y de las
relaciones humanas.
También es importante ser
benévolo con los animales, hay tantos abandonados y la gente paga fortuna por
tener el perro de moda o de marca. Lo mismo con los métodos de fertilización o
alquiler de vientres, hay tantos niños desamparados que necesitan un hogar y
alguien que los adopte. Brian Weiss, en alguno de sus libros decía, que la
conexión espiritual entre padres e hijos adoptivos, muchas veces es más fuerte
que la biológica, y que tal vez esas almas debían reencontrarse, para sanar
relaciones.
Capítulo 9: El amor se aprende en la infancia
Capítulo 9: El amor se aprende en la infancia
Después de tanto explicar
cómo repercute el trato recibido por un niño en su ámbito familiar, y cómo
determina esto sus elecciones amorosas futuras, sería inoportuno saltear a los
niños. Como ya vimos, el amor se aprende en la infancia, por lo tanto esta
etapa es crucial, y depende de nosotros como padres de qué forma se desarrolle.
Las primeras semillas del
sentimiento amoroso las cultivamos en el trato que le damos a nuestro hijo
desde bebé, luego de niño y después durante la adolescencia.
Si procuramos una relación
familiar sana y armoniosa, esto repercutirá en la forma de elegir y comportarse
en pareja, de esos niños cuando sean adultos.
El amor se fomenta y se
enseña con cada acto, y no cesa nunca, por más que veamos a nuestros hijos
grandes, y pensemos que pueden cuidarse solos porque son adolescentes.
Justamente lo contrario,
esa es la etapa más delicada. Pero si te has olvidado de comunicarte con ellos
desde niños, jugando, charlando y leyendo juntos, porque tu trabajo te
demandaba mucho tiempo fuera de casa, y cuando volvías cansada o cansado,
querías suplir tu ausencia con regalos, poca escucha y enchufándolos al
televisor o algún juego electrónico, para no ocuparte de ellos, te será más
difícil volver a conectarte con ellos.
Por otra parte, en general,
los padres sólo compran un libro sobre niños, cuando va a nacer su primer hijo.
Se instruyen sobre el cuidado del bebé y todo lo referido a este tema. Pero
luego, en lo que atañe a la educación infantil se nutren del saber cultural,
del conocimiento aprendido a través de su propia crianza, y de los consejos de
sus padres.
Y sólo concurren a una
psicoterapia infantil, cuando el niño presenta problemas de comportamiento en el
colegio, en la mayoría de los casos.
En este sentido, no se
invierte en libros sobre educación de niños, quizá hasta que entren en la
adolescencia y su nuevo comportamiento los desoriente de tal forma, que los
padres comienzan a interiorizarse del tema. A veces, este interés sólo sucede
cuando sus hijos ya están involucrados en drogas, alcohol o padecen trastornos
de alimentación, entre otras cosas.
El objetivo es que
abordemos diferentes aspectos de la educación infantil y adolescente en función
de una mirada psicológica, pero fundamentalmente preventiva y práctica, fácil
de entender. Ahora le toca el turno a los bebés.
Bebés
Esta sección sobre bebés no reemplaza al médico, es
un complemento
La técnica del
amamantamiento
Cuando mi hija tenía un
mes, concurrí a la “Liga de la
Leche ”, donde se dan instrucciones a las madres, sobre
técnicas para la alimentación a través de la leche materna. Esta institución
sin fines de lucro, estaba ubicada en el barrio de Belgrano, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Me recibieron en un living hermoso, donde varias madres se hallaban sentadas
dándole la teta a su hijo, y recibiendo instrucciones de cómo hacerlo.
Por mi parte, aprendí la
técnica y fui practicando, teniendo a la instructora muy cerca, quien iba
controlando la posición de mis dedos, los tiempos, etc. Me fue muy útil
aprender, que se debe tomar con la palma de la mano, la parte inferior de la
mama, dejando libre el dedo índice. Así cuando el bebé estuviera mamando, y
comenzara a dormirse, podía utilizar ese dedo para tocarlo con unos golpecitos
suaves, sobre su maxilar, casi junto al extremo de su boca. Con esto lo
despertaría y le recordaría continuar con la succión. Lo ideal era que
estuviera diez minutos mamando de cada lado, para que la leche circulara y esto
evitara la acumulación en el pezón, que produce dolor, calor e irritación en
las glándulas mamarias.
Luego de una hora, mi
aprendizaje estaba listo, pero se me ocurrió hacerle algunas preguntas sobre la
educación de los niños, a la mujer que me atendió.
Por un lado, durante el
amamantamiento, me habían dolido muchos los pezones, por lo cual, al principio,
evitaba darle a menudo, porque el dolor que sentía era muy fuerte. Luego, me
explicaron que debía tomar sol en los pezones, porque los rayos solares hacen
que se curta y se fortalezca. Aconsejaban hacerlo con una remera con agujeros
en la zona de los pezones, ya que transcurrían los días frescos de la
transición invierno-primavera. A la vez, que debía colocar en los pezones,
crema enriquecida con vitamina A.
Por otro lado, si bien
había leído mucho y me había informado sobre el tema, tenía la fantasía de que
si el bebé tomaba la teta cada dos horas, se transformaría con el tiempo en un
obeso. Por supuesto, que esto no ocurre, y que es absolutamente necesario para
su crecimiento.
Pero como en mi infancia
debíamos comer entre dos y tres platos de comida tanto en el almuerzo como en
la cena, todos tuvimos luego, tendencia a engordar, y me preocupaba el tema.
Luego, aprendí que esto no sucede con los bebés, que es una etapa especial del
crecimiento, en que si reciben leche materna tienen más anticuerpos, y menor
tendencia a engordar en su adultez, que si se los alimenta con leche de vaca.
También era importante,
mientras le daba la teta, utilizar la ayuda del dedo índice para despertarlos,
si no antes de la hora, estarían
llorando para volver a comer, porque se habían quedado con hambre. En cambio,
si le estaba dando de mamar, y el bebé se dormía, al despertarlo con el dedo
índice lograba que estuviera diez minutos tomando de una teta, para luego
pasarlo a la otra, y tomar diez minutos más. La verdad, es que nunca llegaba a
los diez minutos en la segunda teta, pues mi hija estaba totalmente satisfecha.
Atiéndelo rápido, y no lo
dejes llorar
Más allá de esto, fue muy
útil la charla con esta señora sobre la educación en general. Le interrogué si
era bueno atender al bebé enseguida que comenzaba a llorar, o era mejor hacerle
esperar, para que no se volviera caprichosa o malcriada.
Me contestó que no debía hacerle
esperar, porque esto los angustiaba más. En cambio, si apenas lloraba, iba a
atenderlo, comenzaría a hacer un registro de que no estaba solo, y eso le iría
dando seguridad y tranquilidad a su persona.
Cuando dejas a un niño
llorar, él se siente abandonado, más aún siendo bebé, ya que tiene incapacidad
para expresar en palabras lo que siente. Además
que es su primer tiempo en el mundo externo, luego de haber estado
totalmente confortable y protegido en el vientre materno.
Acudir inmediatamente al llanto
del bebé, con el tiempo producirá un niño tranquilo, paciente y contenido. En
este sentido, me explicaba que un bebé lo único que puede hacer es llorar o
gritar, porque no sabe aún hablar, y que en base a ello, debía decodificar qué
necesitaba. El bebé podía llorar porque se había hecho pis o caca, porque
estaba paspado, porque estaba cansado de estar acostado y quería estar sentado
(o viceversa). Porque simplemente, ya se había despertado y buscaba compañía.
También porque tenía hambre.
Además, podía despertar
varias veces en la noche, ya que podía estar soñando, o simplemente al ver la
oscuridad, sentir miedo, y pedir por su madre. Si en ese caso, estaba allí
apenas lloraba, continuaría durmiendo, ya que sentiría que había un adulto
responsable para protegerlo. Podría volver a despertarse, varias veces y
durante varios días, semanas o meses, pero todo se iría graduando, hasta
acostumbrarse y comprender, que su mamá estaba allí a su lado,
incondicionalmente, porque para eso somos padres. Para cuidarlos y protegerlos.
También es importante
colocar en su cuna, moisés o cama, un peluche a su lado. Si es su preferido,
mejor. Este objeto blando, ocupará el lugar de mamá sustituta. Es lo que se
denomina en psicología “objeto transicional”. Significa una transición o
reemplazo temporario hasta que llegue su mamá. Es decir, en el día cuando el
bebé despierta, ve su peluche –un objeto familiar- y no se siente tan solo.
Demandará a su mamá también. Pero, muchas veces, al ver ese muñeco favorito y
habitual, lo tomará con su mano y así se volverá a dormir. Esto es algo que irá
incorporando de a poco, por eso, es bueno colocar un peluche de cada costado de
la cama, para que siempre tenga uno a mano. Deberá ser un peluche seguro, sin
ojos que sean botones y que se los puedan tragar. Cuando haga este registro
visual y táctil durante el día, en la noche con sólo tocarlo lo reconocerá.
Es factible también, que
algunos niños o bebés, tengan miedo a la oscuridad. Esto puede solucionarse con
una pequeña lucecita tenue que permanezca encendida durante la noche. Cuando a
un bebé se lo ha dejado llorar por noches enteras durante meses, pensando
erróneamente que así aprenderá a que debe arreglárselas solo, esto no es así.
Si no que con cada noche en
que no ha sido atendido como corresponde, su angustia aumentará. Esa angustia
puede transformarse en depresión, en un sentimiento de soledad irreparable, si
no se hace algo a tiempo.
Con cada llanto, el bebé
espera angustiado que esta vez, su madre venga a socorrerlo, y al no suceder esto,
su desesperación aumenta. Entrará en un ciclo repetitivo de
miedo-angustia-dolor, porque lo único que desea es una respuesta de amor. Esto
es un mimo, una palabra dulce, una caricia o un abrazo.
Con las noches sumidas en
llanto y sin unos brazos protectores o una caricia, en el momento exacto en que
comienza a llamar a su mamá mediante gemidos –porque es lo único que sabe
hacer, no tiene otra forma de expresarse-, se irá incrementando su angustia y
su soledad, si nadie se acerca ni lo consuela.
Un bebé que lleva semanas
así, está sumido en un sentimiento de soledad y de desconsuelo. Lo más probable
que si sus padres no cambian su comportamiento, se transforme con el tiempo en
un niño irritable y depresivo, lo que luego producirá un adulto lleno de temores,
fobias, cambios de humor o depresión bipolar.
Armonía para los padres
Es entendible que si el
bebé se ha despertado continuamente en las noches, sus padres no duerman bien y
por lo tanto estén irritables. Este sentimiento será percibido por el niño o el
bebé, y producirá mayor miedo y angustia, que se traducirá en llanto o mal
comportamiento, si es un niño mayor.
Existen soluciones
naturales, como las Flores de Bach, avaladas por la O.M .S. Si los padres están
irritables, enojados, con cambios de humor
o inestabilidad emocional, puede solucionarlo con Flores de Bach. Incluso
existe una fórmula indicada para el insomnio, que puede variarse y adecuarse,
según el perfil de cada paciente. El secreto es realizar un buen diagnóstico
para saber cuáles flores necesita.
Llanto por los cólicos
Otro llanto diferente es el
que se produce en los primeros tiempos, debido a los cólicos que sufre el bebé.
Esto sucede porque su aparato digestivo aún no está bien desarrollado, y esto
se solucionará más adelante.
En los primeros tres meses
de vida tienen muchos cólicos, como producto de los gases. Esto les trae dolor
de “panza”, por lo cual hay que hamacarlos, y esto a veces, te puede llevar una
hora de tiempo, con el consiguiente dolor en los brazos.
Volviendo al tema del
amamantamiento, asegurarse de que estuviera bien satisfecho cada vez que tomaba
el pecho, me daba al menos dos horas de tranquilidad, para poder descansar,
dormir, o hacer tareas en la casa.
El marido que pasa la
prueba del post-parto
Algunos matrimonios se
deshacen luego de la llegada de un hijo, cuando apenas es bebé. Puede ocurrir
al nacer el primero, segundo o tercer hijo, pero lo destacable, es que se trata
de los primeros meses de vida del bebé. En esa etapa la mujer además de estar
extremadamente sensible, también está sobrepasada de tareas: el bebé, la casa,
el trabajo, etc. Por lo tanto, deja de lado a su hombre, por razones de fuerza
mayor. En ese sentido, es vital la comprensión de su marido y su ayuda en el
hogar, así sea en las pequeñas cosas. Las mujeres observan estos detalles,
sobre todo cuando están sensibles.
En cuanto a la esposa, es
importante recordar que si bien el bebé requiere su amor y su cuidado, ella
también sigue siendo mujer, además de madre. Cuidar su aspecto, tener un tiempo
para sí misma, pedir ayuda extra, y recordar que tiene un marido, es
importante.
Consejos para cuidar el
pezón durante la lactancia
En la Fundación para la
lactancia materna*, me dieron estas instrucciones para el cuidado y preparación
del pezón. Aún conservo el papel, y lo transcribo (en letra cursiva) porque es
de gran utilidad:
Grietas: El tratamiento más adecuado
para las grietas se realiza con: AIRE – CREMA – LECHE – SOL
Aire: El pezón debe estar siempre seco y al aire. Para
secar se utiliza un secador de pelo o se apantalla. Para que estén al aire se
puede agujerear las puntas de un corpiño (o bajar la tapa del corpiño de
amamantar), o utilizar escudos o casquillos aireadores de pezón.
Crema: La única crema aconsejable es la crema de caléndula.
Esta crema no debe retirarse para prender al bebé ya que es inocua. Colocarse
un poco después de cada mamada.
Leche: Su leche tiene propiedades cicatrizantes. Coloque una
gota en cada pezón y seque apantallando, varias veces al día, sobre todo cuando
chorrea los pechos.
Sol: Tome
sol directo en los pezones 15 minutos por la mañana y 15 minutos por la tarde.
Puede ponerse una remera vieja con un par de agujeros a la altura de los pezones. Es importante que
los labios del bebé queden paralelos a la herida para que cierre al mamar.
Observe qué dirección tiene la grieta y varíe la posición en que da de mamar a
su bebé para lograr lo dicho anteriormente. Puede darle en posición inversa o
acostada.
Para evitar y/o curar grietas, el bebé debe tomar
parte de la areola al mamar, quedando el pezón bien adentro de su boca. Esto se
consigue sosteniéndolo bien cerca, con su pancita tocando la panza de la mamá,
de manera que cabeza y cuerpo le queden alineados, y no tenga que girar el
cuello para mamar.
Nota aclaratoria: hay un tipo de grieta que tarda en curar y que puede
derivar del Muguet (hongo) común en muchos lactantes. En este caso se debe
consultar al médico pediatra para iniciar un tratamiento tanto en la boca del
bebé como en el pezón. NO USAR CREMA DE CALÉNDULA HASTA TERMINAR EL TRATAMIENTO
DEL HONGO MUGUET.
*Este escrito pertenece al año 1998, vale la
aclaración en caso de que haya sido modificado De todos modos, este aporte
puede ser útil para quienes lo desconocen, aunque puedes consultarlo con el médico
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