lunes, 2 de diciembre de 2019

Transmutar la marea

Tengo que rescatarme.
Nadie lo va hacer por mí.
La amistad, a veces, es pura ficción.
Despegar, pedir a Dios que me ayude.
Los días tienen que tener otro color.
Debo salir del agujero interior.
Dame una pista... son fragmentos de canciones que me delatan.
Tengo que poder.
Necesito superar este momento, olvidar las decepciones, y que no me duela tanto todo.
El tema es que no se me nota, disimulo, pero la armadura se cae por dentro.
Me deschava el ruido de mis piezas oxidadas. Mi corazón está roto pero no de amor, sino de amigos que sólo están cuando te necesitan, pero se olvidan del feedback.
Y el dolor me atraviesa la garganta, derrama lágrimas invisibles que deben reciclarme.
Es preciso hacerlo.
Reconstruyete, liberate, respira, busca otro aire, implora a los Arcángeles Miguel, Rafael, Uriel y Gabriel que te ayuden urgentemente, que te asistan, que los necesitas con el alma.
Tú puedes

jueves, 17 de octubre de 2019

Escuchando música brasilera

Llueve en Buenos Aires, ya se está haciendo costumbre este cielo nublado y las veredas mojadas.
Cumpleaños de Julieta: 21. ¿Qué te puedo decir? Que llueve como ese día, tantas cosas.
Ayer fui a la clase de portugués, tengo tarea atrasada pero lo más importante es asistir, el intercambio. Las tortas de allá no me caían mal, la harina de trigo la compran en Estados Unidos, según la profe. Quiero vacaciones en Brasil, pronto, aunque en las costas del Norte hasta Salvador de Bahía hubo un derramamiento de petróleo y hay mucha fauna marina afectada. Peces, tortugas, empetroladas, aunque esto no se ha difundido en los noticieros argentinos.
Você sabe que lindo sería un amor en Brasiú, con muitos beijaos y un querer eterno? Habrá un namorado en alguna parte del mundo que me esté buscando?
Tomara!

martes, 15 de octubre de 2019

Rescate energético

Cuando todo parece estar a tope, a presión, aparece una estrella, un salvavidas, un rescate.
Millones de vibraciones energéticas viajan en este mundo. Se comunican.
Telepatía. Comunicarse de inconsciente a inconsciente, es la forma más directa.
Que esa liviandad, esa esperanza, ese equilibrio, te vuelva Juli.
Porque pronto se va a dar.
Fe es lo último que se pierde.
Es más, no se pierde, y si sucede hay que ir a buscarla.

lunes, 14 de octubre de 2019

Milagros llenos de fe

Si existen los mila
gros, te pido uno. Julieta está muy triste, mañana va hablar con Eduardo porque quiere renunciar. 
Quiero verla sonreír, y que le concedan su deseo.
Pasó la tercera entrevista, ahora sólo tienen que comunicarse y que la elijan para trabajar.
Es el milagro que te pido, Dios mío... nuestro, querido.

El alma es tierno cuando se es adolescente, a lo mejor por eso este momento le cuesta tanto.

Dios un deseo, liberación por un lado y una nueva oportunidad, por el otro.

Rosas del jardín, velitas encendidas, caracoles hasta de Francia, campanita, piedras, cuarzo, una foto con el legendario de la moda, Gino Bogani, currículum, la estampita de San Lorenzo, la Virgen que me regalaron en el Colegio Consolata, el retrato rosado de la Virgen de Covadonga de Asturias que me trajo Mily, margaritas violetas, forman este humilde altar, para pedirte por mi hija. Gracias!!!






jueves, 10 de octubre de 2019

Pipa... Brasil

Al final no llovió anoche, y no fui a ver a Fede. Sil llamó y quedaba un lugar en el primer piso. No queríamos que la tormenta nos sorprendiera a la salida, buscando uber a precios exorbitantes.
Lo siento Fede, iré a verte a «Mirá quién habla» cuando alguien me haga pata.
Estoy hinchando como un globo, es que me volvió a venir con la emoción del espectáculo al que no fui.
Juli sigue en carrera, pasó a la tercera etapa, Dios quiera que sea seleccionada.
Ayer falté a Portugués, diluviaba un rato antes, y cuando se hicieron las seis, salió el sol pero yo estaba sin bañarme, y con la tintura recién enjuagada.
Este shock hormonal natural, me sumó dos kilos de aire, espero desinflarme y volar al viento como una «pipa» de Brasil (pipa = barrilete en portugués), y que cuando deje de remontar caiga en los brazos de un auténtico garoto, un amor franco y verdadero.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Reto al destino

¿Qué es jugarse? Ir a conseguir ese trabajo que tanto quiere Juli.
Otra que esa película, que cruza el ferry en zapatillas y se calza los tacos en la oficina. Por suerte estamos en otra época y tampoco es tan estricto, además a ella elegancia le sobra. Es un Libra puro con todas las letras. Tanto para estar bella como para tomar decisiones. Ayer estaba en Castelar eligiendo ropa, y me mensajeó para que vaya.
Nos recorrimos Arias y las calles aledañas de punta a punta. La calidad y lo novedoso mermó mucho en estos tiempos de erradas  macristas. El país está parado y hay mucha gente desempleada. Por lo tanto, los comerciantes cierran y los pocos que subsisten no invierten tanto.
Finalmente volvimos al negocio de siempre «Ríe», y se llevó un blazer canchero, sin botones, rosa pastel. Dos remeras básicas, una blanca y otra azul noche. Más otra remera corta blanca con detalles metálicos en los hombros, donde el ombligo saluda. Primera vez que se anima, porque le gana la diplomacia y la formalidad. Todo lo contrario a la madre, que es antisistema, antirreglas.
Cambiando de tema, una movilización interna ha producido un evento inesperado: mis hormonas siguen funcionando. Obviamente que tengo claro el motivo, todo psicólogico, platónico pero real para mi psiquis. Todo pendex me produce esto. Es que hoy vamos a ver un show de Stand Up, y el cómico tiene 37. Lo que es el amor, aunque sea una margarita volando en el viento... Es que me río sin parar cuando veo sus videos sobre los signos zodiacales frente a determinado tema. I love Stand Up, es el lugar donde aprendí a standapear. Pero... ¿dónde se aprende a amar y a volver a confiar?

jueves, 3 de octubre de 2019

Cariños sin tentáculos

Hacerse cargo. No debo seguir boicoteando, la bendita dieta. ¡Cómo me cuesta hacer caso! Tener conducta.
Ayer me divertí mucho en la clase de portugués. El modo imperativo es casi usual en nuestra forma de hablar, de eso se quejaba nuestra profe brasilera. Você poderia llamarme muito más seguido?
Você... Você...

El sol vislumbra un tenue reflejo sobre mi frente, que casi encandila mis ojos, hasta que el chofer reciba la orden de salida. El imperativo, ya se está produciendo.
A pesar de mis kilos demás me siento muy contenta.
Pero debo hacer algo por mí, que la dieta dure algo más que hasta mediodía.
He descubierto que este celular me escucha. El otro día le estaba escribiendo a Julieta, y lo pensé en voz alta, y las palabras justas que necesitaba vinieron una a una en el teclado, como magia.
Tan así, como esa sensación maravillosa de cuando alguien que te hace bien te escribe, te contesta, e intercambiás unas frases, unos saludos, y unas preguntas que limpian esa cavidad en que se aloja tu corazón, algo olvidado, pospuesto por tantas noches huecas de frivolidad y desencuentro.
Te necesito, podés escribirme más seguido. La tinta no se gasta, y mis manos no se parecen a tu viejo pulpo, sólo acarician y dan libertad.

martes, 1 de octubre de 2019

Amor sin estaciones

Llueve en Baires. En este momento ha parado. Juli tiene una entrevista de trabajo, pasar del derecho a la moda, para ella es un cambio importante.
Debo concentrarme en mí. Dejar de boludear, la dieta es hoy, la balanza me lo pide a gritos. Sólo le falta que hable.
Ya llegando al trabajo, necesito una musa inspiradora.
Un muso, mejor.
Un amor de primavera, que dure todo el año.

sábado, 10 de agosto de 2019

Esta vez voy por mí

Finalmente empecé la dieta, ya hace una semana. Bajé un kilo novecientos gramos. Ojalá me dure. Estoy viendo «Cuestión de peso», Peluffo lo lleva bien. Primero porque tiene tendencia a engordar y no se zarpa con la gente, los entiende, no los bardea y los trata con respeto. Es que la obesidad es una problemática muy delicada, y nosotros, los que tenemos ese problema, somos muy sensibles. Siento por primera vez que el programa me lleva como de la mano, me ayuda, y día a día, no quiero perdermelo. Hasta cambié los horarios para ya no atender a las 19.30 hs.
Anoche me encontré caminando y haciendo ejercicio durante una hora y media, mientras veía el programa. Es que llovió todo el día y me faltaba la caminata. Y como los participantes fueron a hacer actividad física por Puerto Madero, me incentivaron.

Vengo de ver a Ro. Pato es nuestra preocupación, cómo puede ser que esté internada en un psiquiátrico?
Rezaremos por ella, la hermana dice que no podemos visitarla porque no reconoce a nadie.

Mañana se vota. Ya es hora de que el gato se vaya a su casa. Ya lo aguantamos bastante.

Quiero ir a Río de Janeiro para mi cumple o para el de Julieta. Los flybondy ofrecen buenos precios. Espero hacerlo.

Averigüé las baldosas atérmicas para la terraza. Este verano tienen que estar puestas.

¿Y el amor? Esa es una chance que debo darme. Toda persona lo merece.

sábado, 3 de agosto de 2019

A volar

Netflix, bailar, pasar el examen de portugués, viajar, lograr esa factura electrónica.
Conocer gente, cuidarlos en silencio.
Buscar el amor y no encontrarlo. O si el más leve guiño de tinte amorosa se hace presente, huyo como un lobo.
Lobo solitario. O loba.
Deliciosos juegos de mente que no puedo aplicar a la vida real.
Miedo, indiferencia, frialdad... llamalo como quieras, pero es la mejor manera de esconder el corazón.
Nadie puede lastimarte con estas escurridizas estrategias que aplico.
Pero tengo que buscarte, encontrarte, hallarte.
Mi alma necesita tu llama.
Necesita encontrarle rumbo a la esperanza.

martes, 23 de julio de 2019

Un refugio en esta noche de invierno

Si no duermo, mejor que escriba.
El miedo se disfrazó de cansancio, de siesta, de panza hinchada.
No salí el finde pero igual levanté hoy lunes en la clínica. Y si bien necesito un hombre, también cualquier acercamiento serio, me paraliza. Es una cadena de eslabones tortuosos: ex, clavo, clavinios, y una serie de romances que no llegaron a buen puerto. El último, hace meses, con cosas bonitas y otras desagradables, qué sé yo...
Sé que tendría que ir a terapia pero me da fiaca pedir un turno, porque cuando me lo den, iré y ya se me habrá pasado. Pero ahora estoy que casi vomito del susto.
Tengo ganas de hablar con vos, pero se podrá después de tanto tiempo?
Necesito que el cielo de estrellas me abrace esta noche con su manto, que la luz de este cuarto menguante me cobije y que la vía láctea sea un camino que me conduzca a un cambio porque así ya no puedo estar... me está haciendo mal.
Necesito tu abrazo, prestado por un ratito, para calmar mis penas, para apagar las brasas de mi dolor. ¿Podés ser mi amigo esta noche?

martes, 9 de julio de 2019

Desde siempre

Primera vez que nos encontramos expresamente. No porque tenga que hacer un trámite y me quede de paso verte. Creo que eso estaba implícito en nuestra charla, cafe, I Ching, y esos caracoles blancos como reemplazo de esas antiguas monedas que no tengo. Aunque lo que sí, es antiguo, es esta amistad que nos une, con esa pincelada astral de eso que no decimos. ¿Qué es? ¿Por qué no podemos atravesar la barrera? ¿Es la costumbre de tratarnos como compañeros de Facultad? ¿Dónde se van esos sentimientos que no encuentran puerto? Es esa pequeña corriente del río que no es ola ni remolino, pero que permite el flotar. Ese embarco que no tiene destino preciso pero que se disfruta navegar.
Dejame hablar, y podes hablar.
No te vayas.

lunes, 1 de julio de 2019

Mozo: hoy dos copas

Tengo sueño, otra vez dormí poco, cuatro horas, como.Neustadt.
Almorzamos con Diego en un lugar precioso, que me recordó la casa de mis abuelos, en medio de la city porteña.
Incluso descubrimos una librería de usados que van a buscar unos libros de portugués que tienen en la bodega.
Los Salesianos colocaron un puesto de fiambres al lado.
El patio de árboles gigantes delataban el espacio de soles y sombras de un antiguo convento.
Degustamos el almuerzo entre nuestras anécdotas plagadas de intrigas, misterio y psicoanálisis. No podemos con nuestra rúbrica, los colegas hablamos como amigos, pero las pinceladas de tantas cátedras freudianas, siempre se nos escapan.
Uno enebra la aguja y otro da una puntada, así son nuestras palabras. Un rumbo de oraciones en busca de la felicidad y de la comprensión por el otro.
Lo quiero a Diego, desde hace tantos años, 1996, esas aulas que nos bosquejaron dentro de un gran grupo de amigos, que queremos tanto.
Hasta los mozos eran copados, o yo estaba en modo amable.
Volveré en diez días a buscar mi identidad, mi amor correspondido, mis libros de portugués brasilero, como los colores de estas uñas que quieren expresarse.
Es que perdí el dni. Otra cuota de energía mundana de la que debo deshacerme pronto.
Anoche busqué del garage un par de cuadros y los reciclé con la decisión de un huracán dispuesto a todo.
Arrollar con la energía divina toda esa oscuridad detestable. La gente se saca las caretas, y vos ves lo que no viste en años. Como un efecto dominó todas cartas van cayendo por rebote, y toda la ingenuidad la guardas en un bolsillo porque no podés creer tanta mentira. Tanta omisión. Y esta película, ya no me la trago.
Por suerte, hay gente valiosa, pura, transparente. Como el agua clara.

viernes, 28 de junio de 2019

¿Dónde estás que no te puedo encontrar?

Desvelada otra vez, 4 am y despierta.
Habíamos quedado en salir hoy con Gra, pero entre que no dormí y la probabilidad de lluvia, no sé qué pasará.
Pensé en armar un grupo gratuito en mi barrio, CON.P.A., Conductas para adelgazar.  Gratuito, obvio. Es que si sigo así, es para colapsar. Hoy 79,2 kgr.
Anoche me anoté para «Mirá quién habla», es mi oportunidad. De paso, eso me pone límite para cuidarme, no me voy a subir así al escenario.
La vida tiene que ser algo más que placeres inocuos, instantáneos, vacíos.
Sé que lo único que me quita el hambre y la ansiedad es estar en pareja. Pero tengo que reconocer que me paraliza la idea de engancharme y el sufrimiento.
Aunque no todo tiene que ser así.
«El poder del amor» es algo más que la canción de la película de «Volver al futuro», creo.
Dame una chance Dios. Alguien me debe estar buscando ahí afuera.

martes, 25 de junio de 2019

Lo que mi alma quiere

Nos desencantamos todo el tiempo. A veces es algo tan insignificante que no le damos importancia. Otras son nuestros amigos, y ahí te das cuenta que es necesario distancia.
El sábado fuimos a ver un show de Stand Up con Ro. La pasamos lindo, conocimos gente y te das cuenta que hay otras formas de socializar. Cambiar la onda, modificar el rumbo.
Ayer me pasaron un contacto para correr. El tema es que el sábado me tragué el picaporte de la puerta del baño, y me quedó una marca, me salió sangre. Pensé, alguien que
se quedó caliente de bronca por lo que le dijiste, ¿te puede mandar tanta mala onda? Pedí ayuda al grupo de secundaria, porque antes se me había trabado el lavarropas. Se me cayó la tapa del bidón del jabón líquido por detrás del tambor. Pedí a todos los arcángeles para poder destrabarlo y abrirlo.
Ya pasó. Lo sé. Pero quiero otro rumbo. Otro aire. El cielo puede esperar. Yo no.

viernes, 21 de junio de 2019

Sabiduría del I Ching

¿Por qué no hablamos antes, Sil? Si me hizo tan bien.
El equilibrio ante todo.
Hoy encontré por casualidad un libro de Lilian Too. Cuando vi la autora, no lo dudé ni un segundo, y lo compré.
La descubrí en una librería de Mar del Plata, una claridad absoluta para entender el Feng Shui.
Sin embargo, este texto tiene muchos temas nuevos para aprender. No habla del Feng Shui, sino de otros conceptos chinos.
De paso, como me había quedado la cabeza llena de culpas, sentimiento que no acostumbro a experimentar, excepto cuando me preocupa todo lo referente a mi rol de madre, opté por tirar el I Ching, dado que este libro contiene un capítulo al respecto.
El hexagrama 28, «El exceso» fue una buena respuesta, ya sólo con el título, en lo que me atañe a mí, y en toda la pelorata que escuché esta tarde. Es fácil juzgar desde afuera, tomaré algo de toda esa charla, pero no voy a tomar lo que dice esta persona, como la verdad absoluta, es fácil opinar. Cada familia es un mundo. Y este es nuestro hogar.
El hexagrama se convierte en 62, por sus dos líneas significativas: «Recuerda, quien no arriesga, no gana» y «No necesitas ser perfecto para triunfar». Y esto, mucho tiene que ver con Juli, conmigo, y en cómo veo la vida.
Para cerrar, este broche de oro, es el consejo del primer hexagrama, el 28, que me incita a avanzar, a evolucionar, y a soltar: «Mientras puedas ver la cima, continúa andando».

jueves, 20 de junio de 2019

Hijos del destino

Me estalla la cabeza de escuchar sermones. Tiene razón, en gran parte, pero quién no se equivoca siendo padre. Uso este término en sentido genérico. Ser padres. Guíar y soltar. Volar... hacer tu rumbo. Crear desde el sentido más auténtico. Ser vos. Hacer tu impronta. Sin que te importe nada. Hacer a pinceladas los bocetos desfachatados de tu vida. Creer y confiar en tu imaginación. La receta propia, sin receta. Porque nunca es igual, por suerte. Si no, sería muy aburrido.
Como en portugués brasilero: inventemos palabras. Para divertirnos, para hablar más fácil, para inventar un nuevo idioma. El idioma de la libertad.
Quiero que hagas tu vida, que seas feliz, que nos independicemos. Va con c, o va con zeta? ¿Cuál es la regla ortográfica que debo inventar?
Quizá que no hay reglas.
Y que escribas tu camino como te plazca. Sin condicionamientos, ni los de tu cabeza, ni el de mis opiniones, que ya no deben tener ingerencia.
Únicamente con tus pasos, con tu dirección, con tu brújula.
El viento debe correr a tu favor. Y que puedas sorprenderte con el clima. Sin pronósticos vaticinadores que se equivocan, y que rompen con toda esa intuición que es sólo tuya.
Sueltate. Te suelto. Déjame soltarte. Sé que lo quieres. Enseñame a hacerlo.

lunes, 17 de junio de 2019

Es hora de tomar el control

No desvíes tu objetivo, si es que lo tienes.
O por ahí, no tienes la fuerza para cumplirlo.
Porque tienes miedo, o porque es más fácil vivir a medias.
Hay que tener valor para ser como antes. Cuando estabas viva, y no te habías muerto por un tonto que te arruinó la vida. Pero ahí está el error: la vida no son dos años, más si ya pasaron veinte de eso.
La vida no puede desperdiciarse como venís haciendo. Desde arriba te ven, y se preguntan ¿qué estás haciendo?
Porque desperdicias el valor que tienes.
Porqué no te liberas.
Deja de lamentarte en silencio.
Deja de perder el tiempo.
Vivir es mucho más que ponerle las pilas a un reloj de leña.
Vivir es hacer de cada minuto, una honra.
Y cuidarte es tu responsabilidad.
 ¿O acaso no eres responsable?
¿Hasta cuándo te vas a seguir evadiendo?

miércoles, 12 de junio de 2019

Stand Up

Hermoso momento en la muestra de Stand Up en el Paseo La Plaza. En el Bar Terraza, donde fueron nuestras clases. Abril 10, de 2019.
Gracias a todos los invitados, gracias por tan buena onda.

viernes, 31 de mayo de 2019

Muchos otros

Vengo de Alco Villa Luro. Esta es mi primer semana y bajé un kilo y medio.
Fui a portugués, lo más lindo del viernes.
Mañana hago Stand Up en la presentación del libro de Sula. Hoy me decía que estaba emocionada porque voy a standapear.
Julieta el domingo hace su muestra en «Mira quién habla».
Estuvimos haciendo una tormenta de ideas para que salga lo más natural posible.
La autenticidad bordea con lo más sensible de cada uno. El asunto es metaforizarlo con humor.
Los viernes son un largo día de encuentros bellos.
Mañana espero divertirme y que salga todo bien.
Como dice López Rossetti, lo que sana es el vínculo con el otro. Y mañana seremos muchos otros.

viernes, 24 de mayo de 2019

Eu falare sobre moito cosas....

He vuelto. Me han traído. Mis ganas de estar bien, mis ganas de adelgazar. Todos los Alco son bienvenidos, hoy un nuevo lugar. Sin saberlo, es un club, llamado el Rincón Pampeano, las raíces de mi padre. Mi papá que está enfermo, él que es como un roble, espero que sane, que no sufra más.
Esta semana comienza una etapa nueva, desde ahora, cuando llegue a casa, no más comer demás. No distraerme con lo que me hace mal.
En el tren, un joven me ha hecho darme cuenta cuánto necesito un hombre. Ese tanto, tiene una cifra definida: mis kilos demás.

Hoy en clase de portugués éramos poquitos. Aprendimos los verbos, ahora todo tiene más sentido.

Me río porque en Alco me engancharon con la segunda coreografía, a dirigirla. Los persuadi diciendo «No creo en las coreos... sean libres», y me encantó bailar, dar unos alaridos, con la cumbia de Gilda que nos convencía a que vivamos y disfrutemos, todos los momentos como el último. Todo con sabor a alegría.
Así que espero volver la semana próxima, con unos kilos menos.

Me causa gracia porque Sula ya arengó en el grupo de Whatsap, que en la presentación de su libro, va haber Stand Up. Claro, ella tira el anzuelo, total, la sorpresa, es que lo hago yo, y estoy contenta.
Voce esta feliz? Eu tamben

sábado, 4 de mayo de 2019

Aprendiendo otra lengua

Hoy no estabas. Extrañé verte. Hacía mucho tiempo que no iba.
Estoy aprendiendo portugués, hoy mi segunda clase. Realmente estoy feliz, en esas tres horas de los viernes a mediodía, es como estar de vacaciones, estar en Brasil.
Hoy nos explicaron que en una familia puede haber hermanos de distintas razas, por la gran mezcla que hay. Obviamente que me acordé de tu hijo. Ojalá estés allá para cuidarlo, para hacer una vida hermosa junto a él. Una vida sana.

domingo, 14 de abril de 2019

Micrófono en mano

«Locas por las compras II» y nos quedamos cortas. Fuimos con Julieta a los outlet de Palermo. Compré colores discretos: dos chalecos inflables, uno color cobre y otro plateado, aunque sin «Volver al futuro», porque los usaremos pronto, con las primeras frescas.
También una parka rosa fuerte para subir la potencia.
Juli fue a la tonalidad del azul: una campera de jean, con estampado tipo camuflado de la selva, matizado con blanco, y unos pantalones elastizados azul eléctrico, con betas curvosas de pigmentación más intensa.
Después nos fuimos al bar, en el que estuvimos ayer con Ro, con quien después de meternos en todos los negocios de pilchas, merendamos.
 Yo que ni quería mirar, compré, y ella se contuvo porque en unos días se va a Playa del Carmen con toda la familia.
En el mediodía de ayer, almorzamos con Pato. Ro estaba en contacto con ella, y al final redondeamos el encuentro, después de varios años.
A la noche, fuimos a bolichear con Graciela, y su nuevo novio. Quedamos en que el viernes, vamos solas.
El Stand Up me hizo ponerme las pilas con la dieta, después de ver las filmaciones.
Aunque el Stand Up es mucho más que eso. Es un giro de 180 grados.
El miércoles fue la muestra. Mi debut con otros cuatro compañeros. Pasé en tercer lugar, casi se me sale el corazón antes de entrar.
Los cinco estábamos abajo en «camarines». La onda que se había creado era estupenda. Nos apoyabamos, bromeabamos, y estábamos fundamentalmente «cagados en las patas», salvo Franco que había debutado el miércoles pasado.
Yo me bajé medio frasco de Flores de Bach, atrás del telón. Rescue Remedy era la fórmula.
Realmente salió increíble, muy bien, muy lindo. La gente se rió mucho. Y yo disfruté plenamente.
Los años de hacer radio me ayudaron mucho en este debut, me dieron soltura, espontaneidad e improvisación.
Tuve la dicha de que fueran representantes de cada grupo. Sula, de los escritores. Clarisa, Ro y Sil, mis amigas y los recuerdos de los boliches. Fabi, Mabel y su hijo Federico, en nombre del Parro (la secundaria). Peter y Marce, de la Facultad. Julieta, mi hija, y un grupo de su curso de Stand Up.
Ni hablar que a todo esto, estaban mis compañeros de Stand Up, o por lo menos, los que quedamos (muchos fueron dejando mes a mes).
El domingo de Pascuas estaremos en otro bar-tatro, llamado «Mirá quién habla». Nos tienen que confirmar horario, porque hay tres shows.
Una etapa nueva comienza en todo sentido.
Aparte, empiezo el curso de portugués en menos de dos semanas.
Estoy feliz, gracias Dios por esta oportunidad.
Gracias por este grupo loco de Stand Up en el que me tocó estar. Creo que vibratoriamente, estábamos marcados para encontrarnos en esta vida.
Uno nunca sabe dónde va a descubrir nuevas respuestas a sus prejuicios.
El Stand Up no es sólo reír, es repasar tu vida, y a la vez, la oportunidad de dar un mensaje.
Amor, alegría, diversidad.
¡Cuánto tiempo recorrido para llegar a esto!

miércoles, 3 de abril de 2019

Sacados de eje

No me puedo dormir. En una semana es la muestra de Stand Up. Mañana debutan unos compañeros. Esta noche terminé de escribir mi monólogo. Lo hice más suave, no tan directo. Por lo menos, para empezar en público, está bien. Ya que mi clase, escuchó bastante.
Tengo que invitar gente. Merlo sigue siendo el centro de todo. Pero me animaré a contarle a otros amigos. Y bueno, quién sabe, «La culpa no es de Colón» me han ayudado a continuar, cada vez que he pensado en desistir, me crucé con este programa en la tele: cinco mujeres que hacen Stand Up grupal. Muy copadas.
Igualmente, en mayo, me inscribiré a un nuevo curso con el profe de Julieta. Para aprender más, y parece que Ro se prende.
En algo más de tres horas tengo que levantarme. Mi cabeza no para. Ovejitas, vengan a mí, así me duermo.
Sin duda, el Stand Up es una de las mejores terapias. Te hace reír cuando escuchas, salvo que toquen temas que te jodan. Y te hace reflexionar, cuando escribís lo que te pasa. Además de la creatividad, que pone a producir tus neuronas.
Por otro lado, este curso, al grupo humano me refiero, me ha abierto la mente, roto prejuicios, me dio más libertad, aunque no esté de acuerdo con muchas cosas que hacen, me ha flexibilizado, emocional y espiritualmente hablando.
Brindo por ellos!

sábado, 30 de marzo de 2019

Decime qué se siente

Cena con una amiga después de dos años.
Ahora en bondi hasta casa. En la pizzería me dio frío, me puse la camisa blanca y roja que compré en la playa de Canasvieiras y brille como un semáforo cuando crucé todo el restaurante para ir al baño. Me sentí una modelo de New York pero en Villa Luro.
Hoy me ratee de Alco, y me fui a un bar a escribir el monólogo que debo decir en la ultima clase de Stand Up, este lunes.
Recién te recordé y quizá ya estés en San Pablo. Me da gusto que sigas con tu vida.
Tuve la suerte de conocer ese país maravilloso y ya me quiero mudar. Desayunos riquísimos, playas bellísimas. Nadamos muchísimo. Aprendimos a viajar. Fuimos «Locas por las compras» en los shopping. Nos bendecimos por esa lluvia hermosa que no moja, pero acaricia. Nos encantó lo práctico y directo de la cultura brasileña. Su sonrisa y su predisposición nos sedujo hasta el último momento.
Queremos más de allá, pronto volveremos.



martes, 12 de febrero de 2019

Por un buen remate

Anoche el grupo de Stand Up me dice que tengo que escribir un libro de autoyuda. Les digo que ya lo publiqué. Me piden el nombre y sólo les prometo llevarlo la próxima clase, pues si googlean el título, llegarán a este blog. Mi rincón privado. Así que algo tengo que resolver con esto. Separo el libro del blog, aunque hoy reescribiria algunas cosas, sobretodo dejaría de mencionar algunos autores que resultaron un fiasco: hablaban del bien, cuando abusaba de poder manoseando a sus compañeras de trabajo.

El curso de Stand Up es muy heterogéneo, y me ha abierto la mente a muchas cosas.
Agradezco estar ahí, es una pila muy grande. No sólo creativa, sino de humor, de pensamiento, de actitud refrescante.

Tengo que llegar a casa y ponerme a ordenar. Hacerme, por un momento, la Marie Kondi, ficcionar con que mi signo zodiacal se apodera de mi ser, y representa ese Virgo métodico que no soy nada en absoluto.  Y continuar escribiendo hasta que mi monólogo se jacte de este cambio de 180 grados. Pasar de lo mental al papel, de la hoja a la voz, y de allí al escenario.

lunes, 4 de febrero de 2019

Motivación en los pies

Me divierto, me río y me lleno de energía. Y lo principal, voy por mi objetivo. Se puede. Con el grupo es más fácil. Gracias Alco Liniers! Todo por adelgazar, saludablemente. Grupo: los quiero!

domingo, 20 de enero de 2019

Plaza Serrano: humor y confesiones

Con el Stand Up comienza una nueva vida, así lo dijo el profe, lo comentó como su propia experiencia.

Salí antes de las cuatro para ir a Alco Liniers, bajé medio kilo. Y fui a encontrarme con mi grupo de Stand Up a las ocho de la noche en Plaza Serrano. Viajé con la hinchada de River en el 28, a tope con los cánticos.

Empezamos en un pub a la calle. Se habló de todo, trabajo, sexo, etc. Cuando el tema de las drogas se puso pesado, ya me quería ir. Por suerte, entramos a jugar al pool y se terminó el flasheo de los consumidores.
De ahí partimos a una cervecería al aire libre, hermosa. Patagonia. Nos sentamos en unas gradas hasta que se liberó una mesa. Jugamos al shenga, unos rectángulos de madera con los que hacés una pila y vas sacando de a uno, lo llevas arriba hasta que la torre se cae. La prenda, un pico. Zafé, aunque me quisieron encajar una prenda, de rebote. No acepté, porque «No, es no», como dijo Vivi, y la verdad que cuando bese quiero hacerlo porque lo siento, y yo lo decido.
Salimos de ahí en busca de un boliche. Mientras caminábamos se sucedían charlas, confesiones y chamullos de todo tipo. Nuestro grupo es muy heterogéneo, y los intereses sexuales se debatían entre susurros, directas e indirectas, y miradas de reojo.
Fuimos a un pub de tres pisos, hermoso, lástima el nombre: «Rabia». Bailamos, un par de brasucos me pararon para leer mi remera. «La vida es bella» en francés.
Dejé mis intereses amorosos por mis temas éticos: un par están buscando ser padres y podrían formar una pareja. Si no, me hubiera atrevido con esos ojos verdes, de mirada bella.
El último lugar fue una hamburguesería que nos llevó en su camioneta, el de los bellos «faroles». Su mirada denotaba cierta resignación por no haber «ganado» esa noche. Él y dos chicas me hicieron pata, ya que mi hija salía del boliche de enfrente. Deboramos y se despidieron. A los cinco minutos llegó Juli. Desayunó y partimos en Uber. Lo que nos partió fue la tarifa, excesiva por la hora pico.
La tormenta de verano pasó a la historia.... todo es más fácil con un grupo de amigos.

sábado, 19 de enero de 2019

Cambiame la música

¿Hay una versión «grabar» para todo lo que se me ocurre?

Creo que voy a pasar de la canción «Me vas a extrañar» a «No te creas tan importante». Lo digo con onda.

Hoy rojo pasión en mi remera, con su leyenda «La vida es bella».

Y no sólo bella, sino simple, según la gente que elegís para que te rodee.

Ya estoy de vacaciones, ya mi mente es otra.

Tengo la idea de que, a veces, consumis. ¿Me equivoco?

Es tan lindo decir la verdad. Es tan fácil. Como ser humano te quiero, todas esas virtudes que tenés, no las arruines con tus pasos de cangrejo.

No te voy a comer. No te quiero atar. Mis expectativas se fueron, ya te lo dije.

Hay cosas que suceden, espontáneamente. Química, feeling, aprecio. Eso no se puede cambiar. Pero se puede evitar.

Sé cómo hacerlo.
Sé entender.
Sé soltar.

Enseñame la lengua... que tengo que viajar

Ya estoy bien. Ya se me pasó.
Lloré un poco cuando me desperté, pero luego abrí el whatsap y varios mensajes me rescataron, me hicieron reír.

Sólo quiero mi profesor de portugués porque necesito entender... ¿no me podés enseñar con un pizarrón y un puntero, para que no nos abracemos?

Hoy juntada con el grupo de Stand Up en Plaza Serrano al atardecer.
Nuestra primera salida. Un popurrí de personajes insólitos que son mi parador diario, donde nos reímos diariamente, y todos los lunes nos vemos las caras.

Antes voy a Alco, a ver qué me depara la balanza.

Gracias Dios, por las cosas lindas de la vida!

Decime que tu corazón hace tic tac

Lo bueno de estar así, es que se me va el hambre.
Las lágrimas son tenues, hacen un sucundun en mi garganta, y renuncian a tu nombre, lo esculpen, lo lavan de toda oscuridad real o imaginaria.

Voy a dormir porque en los sueños todo es más fácil.
Y porque quiero que se me vaya esta tristeza.

Cómo quisiera abrazarte...

Baile sensual congelado en una escena

Vuelvo con mi amiga y un chabon. Habla de su divorcio, de sus hijos.
Y a mí no me importa nada.
Sólo sé que si no me frenas, termino en tu cama.
Aclaraste ese equivoco tuyo. Tal vez te arrepentiste, por lo menos, te esmeraste en ser creíble.
Hay cosas que no puedo manejar. Mis lágrimas tenían tu sabor, tu confusión.
Entiendo todo, pero el sentir, no quiere saber de la razón.
Me pregunto para qué me llevaste, y después te alejaste. Es tu juego, acaso?
Yo también jugué, no lo.pude evitar, sentirte cerca.
Lo que tenés de amable, lo tenes de frialdad.
Que tu alma sea pura, como tu accionar

martes, 15 de enero de 2019

Los kilos demás son harapos del pasado

Tengo sueño. Dormí cuatro horas. Me quedé viendo vuelos, ofertas, etc.
Algo se movió en mí, en el curso.
Porque llegué después de hacer la dieta bien todo el día, pedí helado.
Cuando empiezo con las trampas, es que algo me da miedo.
La semana pasada no asistí a las clases de abdominales. En quince minutos hay una, y me resisto.
Ya sé lo que me pasa.
Estoy evitando hacer bien el plan de Alco, y me abstengo ante cualquier posibilidad de química.
No sé, en el boliche es distinto.
Durante la vida cotidiana rajo.

Quiero hacer bien las cosas (la dieta), quiero poder enfrentarme a los desafíos.
¿Por qué soy así? ¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué me da miedo adelgazar o estar más linda?
¿Cuándo voy a superar todo?
Si ya no elijo a los malos.
Necesito superar esto.
Y quiero bancarmela, con los kilos menos... ¿Qué más podría pasar?
Si pasarla bien y divertirme, es lo que me va a sacar de todos esos temores que pertenecen al pasado.
Veinte años pasaron, ¿cuándo voy a darme cuenta de eso?

viernes, 11 de enero de 2019

Recursos de amparo

Antídoto para el amor :

300 mensajes del grupo de Stand Up
Medio kilo de helado, de Malibu, Castelar
Un llamado de una hora de larga distancia con Sil, amiga que no me censura y me incita a ir para adelante
Una clase de abdominales con el profe Rodrigo
Creertela que podés, a la salida de Alco Liniers
Lookearte para el viernes a la noche
No hablar con amigas casadas, porque «te la bajan»
No enojarte porque te piden «fotos» por whatsap, y recordar que no se zarparon
Eso sí, de las selfies que se queden con las ganas
Obviar a los histéricos que te colorean de azul
Bailar hasta el amanecer sin perder la esperanza

jueves, 10 de enero de 2019

Con la descendencia no se juega

El amor duele, y se calma con un helado.
Estos días me descubrí cantando el estribillo de una canción. »Me vas a extrañar» por Damas Gratis.
La busqué a las tres de la madrugada, una de las tantas noches que no duermo, últimamente.
Igual Dios siempre te salva, te manda un ángel para una noche de apuros.
Porque había pedido salvarme.
Y te solté, para que seas feliz, a tu modo, y yo pueda tener mi piel a salvo.
Busco quien me quiera, y eso implica cuidado, respeto, etc.
Dios está ahí, cuidandome, despertandome ante las señales.
Seguire esperando el amor verdadero, y mientras tanto, seguiré disfrutando con alegría cada ser que se acerque con verdad y con respeto.
Nunca te perfonare lo que dijiste de mi hija, por eso te olvido.

domingo, 30 de diciembre de 2018

La edad de los porqué, no es sólo la de tu hijo

¿Habrá llegado tu hijo de Brasil? Ojalá que sí, te hará bien.

Muchas cosas pasaron, y a la vez, nada pasó.

Te recuerdo. No te escribo para que no me de urticaria. Porque la espera me hace mal, esa respuesta que viene al otro día, o que nunca llega. Entonces, aunque quiero mensajearte, no lo hago. Me llegas tan hondo, que mi piel se brota, y no quiero ir de urgencia al hospital, como la vez pasada, para que me inyecten un decadrón. Y luego estar así, dos semanas con medicación. Pues el médico me explicó que aunque la reacción alérgica sea por causa psicológica, una vez desatado el síntoma o la manifestación fisiológica, el proceso se desencadenó, y hay que atacarlo con medicación.
A quien voy a atacar a besos, es a vos. No. Sé que voy a tratar de hacerme la fría y la indiferente cuando te vea... pero ¿qué pasará si me tocás? Me desarmaré en mil pedazos entre tus brazos. Ya no podré fingir. Mi alma saldrá eyectada por la borda, directo hasta tu alma, fusionadas las dos en un elixir de mieles y tempestades. Tú eres mi balsa, o yo soy la tuya. Ambos naufragamos en el mar de los talentos, de las soledades, de esa inmensa necesidad de sentirnos  amados.

No soporto el rechazo, por lo menos no el tuyo. No verte se me hace más fácil. Pero ayer con la lluvia me hubiera ido a tu casa. Con la excusa del agua, estaríamos extasiados en la cama.

Porqué aún te pienso...
Porqué si no sos nada.

Porqué...

domingo, 23 de diciembre de 2018

Las cartas sobre la mesa

Todo te lleva hasta un lugar. Alguien te lo marca, es como una señal.
Siempre están esos pedidos, que enuncio en voz alta a la mañana, cuando voy atravesando el patio de mi casa lleno de flores y plantas. Desde que cierro la puerta roja, que así la he pintado por el Feng Shui, hasta que llego a la puerta de calle,  que es negra (aún no me he convencido de pintarla de colorado), lo voy diciendo en voz alta. «Madre te pido protección y equilibrio. Te entrego la casa, te entrego a Ponpón, te entrego a Julieta. Madre te pido asistencia para hacer bien mi trabajo, para ser justa y asertiva. Para no pelear con nadie, para llevarme bien con la gente. Para tener amigos, para adelgazar». Este último, es mi gran tema, por cierto.
Pues bien, el viernes se me acercó un fulano a hablar. Buen pibe (41), me quedé un rato largo charlando, hasta que mi compañera de boliche me envió un whatsap: «Estoy enfrente tuyo», le di un beso en la mejilla y partí. «¿Cómo... ya te vas?».

De esa conversación, algo me quedó flotando, porque el pibe era del barrio de Mataderos. Le comenté que hacía un año iba a Alco Liniers, y me dijo que él vivía cerca.
Al rato apareció en la pista, mencionó que no quería dejar solo a su amigo porque hacía poco se había peleado con la novia.
Más tarde lo crucé en la barra con su discípulo «deprimido». Tan mal no estaba si fue idea de él ir a la disco. Se acercó y me preguntó si ya me iba. Se ofreció a llevarme por tercera vez. Respuesta denegada al cubo.
En el desayuno, me quedé pensando: «Y yo que quiero adelgazar ¿por qué no vuelvo a Alco Liniers?». Y así fue, sábado a la tarde, estaba ahí. Es un lugar especial, porque mis compañeros lo hacen así. Recibimiento con alegría, ¡cuántas más cosas podría decir de este grupete! Gente cálida, gente que te entiende.
Entonces fuimos con Leo (uno de los coordinadores) y cinco mujeres más a un salón del fondo, sentados alrededor de una mesa. Nos dividen en diferentes grupos, según la etapa que nos corresponda.
Hablamos de todo lo que nos pasa, cuando queremos tapar lo que sentimos con comida. Yo escuchaba, y por dentro sentía que tenía que largarlo, que mi temor tenía que ser dicho, porque si no siempre iba a pasar lo mismo: bajar hasta un punto, y volver a engordar. «Siempre que llego a 69 kilos, me empiezo a boicotear. Por miedo. No tengo problema con el sexo, no tengo problemas con los hombres, pero tuve una relación que la pasé tan mal sentimentalmente, que cuando bajo de peso, y me empiezan a aparecer muchas propuestas, me asusto, y engordo para que se alejen».
Tema que hablé en terapia, con distintos terapeutas, y que no logro resolver. Por lo tanto, consideré que era importante confesarlo en el grupo. Porque es donde todo se pone en juego, nuestras grandes verdades.
Me dijeron que cuando llegue a 69 kilogramos, ellos iban a estar atentos para ayudarme.
También dije que me costaba pedir ayuda en el whatsap, porque me parecía una gran falsedad de mi parte, ya que cuando estaba dispuesta a transgredir, nada me importaba, ni escuchaba a nadie. Claro, son esos momentos en que lo emocional me afecta de tal modo, que estoy dispuesta a tirar todo por la borda.
Entonces Agustina, una compañera querida, que un día nos invitó a almorzar a su casa, me dijo: «Vos pedí ayuda en el chat, porque nunca pediste, y no sabés lo que puede pasar, ya que todavía no lo hiciste». Fue tan contundente, que me hizo como una vuelta de tuerca. No sé si lo voy a lograr, pero siento un cambio en mí, me estoy abriendo, me estoy mostrando con mi gente, y quizá así las cosas sucedan, y que no sean sólo sueños. Será que estoy despertando. La pesadilla terminó, y mi vida real, hermosa, auténtica, es ahora. Debo atreverme a decir, a no esconderme, porque alguien, en alguna parte del universo, me está buscando. Sólo debemos saber mirarnos y reconocernos.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Cupido quiere acción

Hace días que ando desvelada. Calculo que ayer por los informes que me insumieron hasta después de la una de la madrugada. Porque cuando volví del gimnasio, estaba para ducha y cama.

Después de la clase de abdominales, caminé y corrí en la cinta. Cuando iba a velocidad (88 marcaba la máquina, no puedo especificar en qué se mide), se acerca uno que siempre me saluda de lejos «Hola, qué tal?». Claro, el tipo es educado, no como yo....
Entusiasmada corría, quizá por la música, quizá por la actividad anterior que me motiva; cuando me pregunta este fulano: «¿Todo bien con la velocidad?». Me reí y le dije «Sí, todo bien!», mientras corría hacia la nada. Entonces pensé: «¿Tan mal me veo?» pues el flaco debió suponer que toqué mal un botón y que no sabía cómo bajarme.

De lo que no sé cómo bajarme, es de vos... Porque anoche he vuelto a pensarte, tanto que me ha picado, apenas, la piel.
Me tomé un benadril, así de paso me venía el sueño.
Ese asunto que no me cierra, calculo que es lo que me brota.
Me transporté a ese momento tierno cuando estabas a mis espaldas, y luego esa remera tuya que nunca tuvo quorum, porque como tantas cosas más, me das, me quitás, y quién sabe lo qué sea bueno para mí, hoy no puedo analizarlo.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Somnífero a las dos de la mañana

Desvelada. Hace horas que doy vueltas acostada. Ni la t.v. me sirvió de «arroró». Me levanté, puse la radio, para que el silencio de la cocina, no me intimidara.
Me tomé una malta, y comí unas ciruelas pasas sobre un pan tierno, para suplir la mermelada.
En la Metro pasaban buena música, pero debo acostarme. Dormir.

Es que en la siesta el sueño me sorprendió y fue tan profundo, que cuando desperté no sabía si era la mañana, y si debía ir a trabajar.

Hace unas horas viniste a mi mente.
¿No era que yo la tenía tan clara?

No armé el árbol de Navidad. Hoy cuando lo vi en el gimnasio, pensé en armarlo. Pero nada.

Hubo una pizza-party, el sábado, en el gym. Me enteré hoy en la clase.

Tengo que contar ovejas. En cuatro horas tengo que levantarme.

No quiero ser dependiente. No quiero recordarte.

Un perro ladra desde una terraza. Refrescó y cerré la ventana.

Vi tu paisaje, ¡qué lindo!
No quería espiar para no verte acompañado.

Voy apagar el celu, de donde escribo este descargo.

Sos mi calmante para dormir, blog querido.
Espero que esta pequeña dosis, intrascendente, porque no he dicho nada, me sirva para entrar en trance.
Sueños... vengan a mí, hay lugar en mi cama.

martes, 18 de diciembre de 2018

No sé de poker, pero creo que es cuatro de corazones

Desde este hermoso bar, tuve mi clase ayer. ¡Qué lugar paradisíaco, con esta vista maravillosa, para tomar un café con alguien que amás, o que al menos te gusta y disfrutás!
 Mientras esperaba al profe, y que toda la troupe llegara, pensaba en la charla con Mily, que tuvimos durante el viaje. Vía whatsap.

¿Tendrá que ver esa angustia que experimento, cuando «el amor» falla o agrieta, con esa separación obligada de mi madre, cuando tenía tres años, durante un lapso de seis meses?
Es probable.
Ella padecía una depresión postparto grave. Recuerdo la escena cuando nos despedimos. Ella en la cama, con mi hermano bebé en brazos, y yo contemplandola desde la puerta.

Fuimos con mi hermano mayor de seis años de edad, a la casa de nuestros abuelos paternos, que nos hicieron el hospedaje con toda la ternura que pudieron, pero sin duda debe haber sido para mí una gran dolor. A esa edad, una madre es todo.

Una herida y una falta que no puede elaborar un infante de tres años.

 Quizá es lo que me pasa cuando alguien me interesa, cuando me gusta y no responde a mis mensajes a tiempo, o cuando de alguna forma me retrotrae a algo que yo he experimentado hace años.

Y para el psiquismo no hay tiempo ni lugar, no distingue el pasado del presente. Todo pasa de una manera vertiginosa cuando hay un trauma. 

 Es como dice Mily: «No te podes angustiar tanto».
Por supuesto, nadie se entera, yo simulo que no pasa nada. Sólo mis mejores amigas lo saben.
Me conocen, saben que cuando me enamoro, me vuelvo dependiente de un llamado, de un mensaje.

Por supuesto, que el fulano de turno, ni se entera.
No demuestro nada. 
Soy experta en eso.
Quizá porque crecí así. 
Pero esto no es sano.
Si no, siempre me voy a enganchar con la falta.
Y creo que lo entendí, porque ayer volví distinta. Te recordé cuando apoyé la cabeza en la almohada. Pero hoy cuando amanecí, sentí que te había soltado, y que la correspondencia es algo más que migajas. Es un café completo, con balance emocional. Donde puedo recibir, y no sólo dar. Donde no tengo que hacer esfuerzos, sino simplemente, dejarme amar.


lunes, 17 de diciembre de 2018

Mejor conexión y sin wifi

Paró la lluvia, al menos por un rato.
Hoy estaré entre mesas de bar, riéndome con mis compañeros. Ya mi discurso mental está cambiando, me doy cuenta. De todos modos, sé que los domingos cuando voy a ver a mis padres, si bien muchas veces no estoy bien, vuelvo reconfortada. Es un ida y vuelta que nos hacemos, mutuamente.
A media mañana había escrito en el blog, pero a mediodía, fui a borrarlo. No quiero exponerme tanto. Me hice Flores de Bach, pero llegó un momento que la angustia me fragilizaba, con un filo inexplicable.
Iba en el colectivo y pensaba: «¿Cómo voy a poder disimular mi estado?».
Cuando bajé, vi mi barrio hermoso, las plazoletas con pinos, las bellas casas, el cielo con ese celeste claro. Inmediatamente pensé en Horacio, podría cruzar e ir a visitarlo. Nos conocemos desde los diez años. Traté de poner a un lado, algunos comentarios desubicados, luego de la última vez que estuvo en casa para arreglar una persiana, y se quedó a cenar empanadas, estando Julieta. Me envió un Whatsap, luego que se había ido, diciéndome que no me recordaba tan pechugona. Obvio, le digo, si tengo quince kilos demás, y le corté la inspiración a toda sugerencia. Es que sé que está solo, y yo me sentía tan bajón ayer que pensé que podíamos hablar de la vida. Opción que olvidé por completo, una vez que llegué a la casa paterna.
Mi mamá se había ido a descansar, después de la novena quimio del año, está muy débil. Nos quedamos en la cocina, hablando con mi papá, mientras ganaba Pernía el campeonato de turismo carretera. ¡Qué contraste, Pernía abandonó la pista porque le falló el motor, e igualmente se consagró! Es el hijo del jugador de fútbol, reconocido por ese dicho famoso, que a veces uso: «Y dale con Pernía!».
Me pregunto cuántas veces uno gana por retirarse del juego antes de tiempo.
Uno sale protegido, porque se preserva.
No pasaron cinco minutos que charlábamos con mi padre, que apareció tu mensaje. Un Hola con tantas «a» que parecía un golazo de un torneo importante, a último minuto. Fueron dos o tres mensajes, que me insuflaron oxígeno. Lo mío era para terapia intensiva jaaaa....
Después de eso, todo me cambió.
Es la segunda vez, en estos días, que envias un mensaje espontáneo, cuando la angustia me desborda.
Creo que de alguna forma especial, nuestros inconscientes se encuentran conectados. Es así de claro.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Por un sol sin protección

Sé que dije «dejar fluir» pero tampoco voy a salir si no tengo ganas.
Quiero ver el sol mañana, porque hoy dormí hasta las cinco y media de la tarde. Creo que me desperté para tomar el antialérgico, porque sentí que mi piel lo anunciaba.

No sabemos porqué ciertas personas se cruzan en nuestra vida. Enseñanzas, palabras, abrazos. Cosas que tuvimos que vivir porque nos conocíamos de antes. Es el libro de Brian Weiss en vivo. O es vivirlo, a pesar de hace mucho haberlo leído.

¿Cómo se puede perdonar algo así? ¿Cómo se puede olvidar, cuando algo tan feo, se ha dicho?

¿Qué pasó en tu vida? ¿Qué parte sana quedó, y cuál te afectó?

Quiero personas normales.
Ya tuve mucha locura en mi vida por malas elecciones.

Quiero alguien que me cuide, y no de quien tenga que estar cuidándome.

Quiero alguien que me quiera, y que no me produzca urticaria.

Quiero ver el sol siempre.
Aunque no sé si sea de tu mano.

Palabras imborrables

Me duermo.... es que anoche me desvelé. Fui a trabajar porque mi prima de San Luis me envió un Whatsap. Me habré dormido a las cuatro, y el despertador no lo escuché.

Ya en casa, bebiendo malta caliente. La Metro suena en la radio. En la tangente recuerdo el viernes pasado.

¿Cómo estarás, cómo serás realmente?

Las ondas del Uritorco interfirieron bastante. Graciela se durmió, no tenía señal y mis mensajes no le llegaban. Tuve que despedir al uber y esperar media hora abajo porque el timbre del portero eléctrico no funciona. Dice que no depende de ella arreglarlo, sino de la administración del edificio. Pues bien, su celular daba en el contestador, y le dejé dos mensajes. Conté lo que sucedía al grupo de Whatsap de secundaria, sitio donde siempre nos ayudamos, y Mily me pidió el contacto para intentar comunicarse. Mily vive en Pilar, es muy pata!. Lo último que se me ocurrió fue llamar a Gabi. Me atendió media dormida, y gracias que sabía su teléfono de línea, llamo a Graciela, y logró despertarla.

¿Dejaste la pulsera en Baires?

A la vuelta, casi me voy sola porque no la encontraba. Dos sujetos me ayudaron a buscarla. Me pidieron besos, pero no besé a nadie.

Cuando llegué a la vereda, apareció Graciela. Un flaco que conoció, nos trajo hasta su casa.

Es un lindo día de sábado. Creo que iré a la odontóloga, y a visitar a mi madre, así se pone bien. ¡Qué voz dulce tiene la tuya!

Me pregunto porqué tuviste que estropear todo con ese comentario.

Ojalá sanes. Estás en mi grupo de oración del Whatsap de secundaria, desde hace tres días. Es milagroso.
Y estés o no estés conmigo, quiero lo mejor para vos.

También puse a mi paciente, después de escuchar a María del Cerro, que se animó a hablar por Thelma, pensé en esa posibilidad, de que ella hable, y el juicio se aclare.

Dios siempre nos escucha, y a mí me gustaba escucharte.

jueves, 13 de diciembre de 2018

No es ajedrez, pero cuidado con las damas

Tengo que ir tranqui.
Cuidarme.
La reacción alérgica de ayer lo marca.
Hace un par de semanas me apareció este picor muy sutil, busqué en el libro, y era más que claro. Por el día que apareció, significaba  el rechazo que sentí. Pero pensé que con las Flores del Bach, y los libros que relacionan el significado de las enfermedades con las causas psicológicas, podía manejarlo.
Pero me doy cuenta que esto me excedió. Tengo que sanar tantas cosas, adentro, para que lo de afuera no me invada.

Las formas de ser o de expresarse de la gente, no tienen porqué ser las mías, y a la vez, aceptar  que los tiempos de los demás, no tienen porqué ser los míos.
Anoche cuando me aplicaron el corticoide y el antialérgico, la enfermera me explicó que éste último podía darme sueño. Así fue, luego entendí que en ese estado, poco te importa tu alrededor, porque estás como ensimismado.
No puedo juzgar, aunque lo hacemos.
No puedo dar lo mejor,  continuamente, sólo porque así lo siento. Primero, debo darme a mí misma,  y sobretodo protegerme.
La sensibilidad en esta época free, es algo, que tiene un costo muy caro.

Mi grupo de Whatsap de secundaria fue el que me apoyó anoche. 
Es que no tenía para llamar a nadie. No hay una pareja que me cuide. Mi hija estaba preparando sus exámenes. Mis padres son grandes, y con la enfermedad de mi madre, tienen para bastante.
Pero más allá de eso, estoy acostumbrada a arreglámerla sola. Recuerdo cuando me tuvieron que operar el chalazion del ojo. Mi padre pensó que mi novio me acompañaba. A él ni se le pasó por la cabeza, y yo que era tan inconsciente me iba al hospital sola. Menos mal que mi papá se enteró y me acompañó. Sola no podría haber vuelto. La anestesia me dejó muy sensible, sin contar que tenía un ojo tapado. A pesar, de que casi siempre chocamos con mi padre, él es incondicional, siempre está para todo.
Mis hermanos viven lejos, y ni se me cruza por la cabeza avisarles. Nuestro contacto es esporádico, pero vale.

Hace muchos años, en la época que vivía en el centro, tendría veinticinco años, un médico me indicó Dipirona, la clásica Novalgina, que muchos toman, y que en Estados Unidos está prohibida. Justo me había venido a visitar mi amigo, lo llamaré Tomás. Yo tenía gripe, y estaba en cama. Me alcanzó un vaso de agua y tomé los medicamentos. Cinco minutos después comencé a rascarme las manos, después otras partes del cuerpo, corrí a la ducha, me picaba todo, desde la cabeza hasta las plantas de los pies.
Tomás llamó a emergencias, inmediatamente llegó el médico. Me aplicó un decadron (de la marca del laboratorio en donde yo había tenido mi primer trabajo, como técnica química, en el departamento de microbiología). El doctor me explicó que gracias a que el antigripal contenía un antialérgico, me había salvado. Porque se me hubiera cerrado la glotis y ahí la respiración se corta.

Con Tomás nos habíamos conocido en la Facultad, en una carrera que ambos dejamos. Pero nuestra amistad era muy fuerte. Él conocía a mi novio, y yo a la suya. Íbamos a correr juntos por los parques, cerca de la zona de Avenida del Libertador y Tagle. A veces, se nos unía Germán, y en las tardes nos íbamos con los apuntes a esos grandes céspedes empinados, desde donde contemplábamos de lejos el pasar de los autos. Los árboles magníficos conocían todos nuestros secretos, nuestras risas, nuestras charlas, siempre se acoplaba alguien más. Muchas veces, terminábamos acostados en el pasto, tapándonos la cara con los textos, para que sol no nos encandilara.
Tiempo después, cuando yo dejé a mi novio, luego de siete años, y mi amiga de la infancia se alejó, más sentí su  apoyo y su fortaleza.
El recorrido de esas calles empedradas de French, que partía desde Anchorena, era lo más lindo hasta llegar al shopping (lugar donde desquitaba mi ansiedad comprando ropa con la tarjeta de crédito), y donde pasaba por su departamento. Teníamos una clave especial para tocar el timbre, bastante hiperactiva, larga y escandalosa, que nos permitía saber de antemano que éramos nosotros.
Tomás era mi oreja, reíamos y compartíamos momentos con otros amigos. Nos divertíamos mucho de lunes a viernes. Los fines de semana, cada uno partía para su casa, él a Lobos y yo a Merlo. Volvíamos en un pequeño tren que paraba en Haedo, luego en Merlo y terminaba en su pueblo. Todo era una gran coincidencia.

Pasado el tiempo, una noche intentó contarme algo que le pasaba con un amigo del gimnasio. Yo no estaba preparada para escuchar, no me di cuenta lo que él me quería decir, ni me lo imaginaba. Le corté menos diez, y le sugerí que no lo viera más, que se alejara. En ese tiempo yo era muy exigente con la vida, tenía ideas muy rígidas, aún no estudiaba psicología. Hubiera entendido si era gay, pero no me cabía la doble vida. Además, llevábamos varios años de amistad, y jamás me había dado cuenta de nada.
Muchos años después, me enteré que era bisexual. Tenía esposa, hijos y amante. Su mujer había aceptado compartir a su marido. Admitía esa relación para no perderlo. Esas cosas imposibles de asimilar.

Volviendo al tema, hoy desperté a las cinco y media de la mañana, y la piel me picaba otra vez, en la zona del chakra ocho. Busqué la crema, y me unté. Medité, en conexión con la Madre, y le pedí asistencia. Estaba otra vez entrando en un estado que me preocupaba, y quería detenerlo de inmediato. Logré calmarme, me relaje, y casi me quedé dormida. 
Antes que sonara el despertador, me levanté de la cama. Me sentía más aliviada, casi las manchas sobre mis clavículas habían desaparecido.
Fui a la cocina y mientras buscaba las cosas para el desayuno, sentí angustia y lloré. Me aflojé. Otra vez el pasado aparecía. Pensaba cuánto me costó el tiempo con Diego, cómo pude aguantar tanto. Me salvó mi hija, no iba a admitir vivir en un clima así, con ella. La traje al mundo, y era mi responsabilidad cuidarla, por sobre todas las cosas. Y así partí, con dolor, amándolo, a pesar de lo despiadado que era él conmigo.
Entonces, cuando mi piel se brota, siento que tiene que ver con el miedo a sufrir, a exponerme, a no poder manejar las cosas, a arriesgarme.

No todas las personas están preparadas para dar amor. Para brindarse.
Y hay señales que te hacen abrir los ojos. Dios te muestra todo, y a veces, no te gusta lo que ves. Esas preguntas y comentarios retorcidos, puedo deducir de dónde vienen. ¿Pero había esa necesidad? Es repugnante. 

Creer que uno se merece cariño, bondad, respeto, es indispensable.
Valorarse y quererse, tiene que ver con eso.
Espero usar el cerebro.
Y ojalá que sanes. 


miércoles, 12 de diciembre de 2018

Sin galeras ni conejos, la magia está en el aire

Estoy despierta desde las cuatro de la madrugada. «Solos, en la madrugada, no estamos solos», decía el protagonista de esa película.... ¿José Sacristán era, o estoy delirando?.

Ayer me llamó Miriam, cuando le conté el milagro de la Virgen de Covadonga. Dice que era la única Virgen que había comprado, tenía todos los regalos envueltos, sin nombre, y justo me la dio a mí, por azar.
Le conté que es de la tierra de mis ancestros, Nicanor, el abuelo de mi padre, nació ahí. Incluso existe una aldea y una Virgen con nuestro apellido. Mi prima dice: «No soy yo». Tiene siete varones.
El asado con secundaria fue el domingo 2, y ¡qué fecha, el 8 de diciembre, día de la Virgen!, hicimos el amor. ¿Así se dice, no? Por lo menos, algo de cariño, tuvo.

Ayer fui a la clase de abdominales. Entendí porqué caí en esta clase, de casualidad, sin buscarla, porque me preparó para la guerra de almohadas. Mientras transcurría la clase, me acordaba cuando terminamos resbalando, a propósito, de las sábanas al piso.

Pensaba lo que significa la energía de las personas, lo que cada uno emana. En las últimas clases, el profe pone su colchoneta en correlación con la mía. A mi me viene bien porque soy la más nueva y la más dura, y así veo bien los ejercicios. Esta actividad me encanta porque circula mucha energía.
Ayer, me cambié de sitio, porque prendió el ventilador y sentía frío. Es una clase mixta, aunque nos gana el otro sexo.
Hicimos la primera tanda de abdominales, pero ya no sentí la misma energía. Ahí me di cuenta que el profe no estaba a mi lado, sino enfrente. Entonces, registré que la energía no tiene que ver tanto con la clase, sino con los compañeros que nos tocan al lado. Son colchonetas contiguas, formando una especie de óvalo.
La primera clase, estuve en el medio de una mujer y un hombre que tenían muy buena vibra, y eso se sentía, sobre todo porque nos pasábamos unas pesas en forma de disco.
Volviendo al día de ayer, unos minutos después, llegaron dos chicas nuevas. Entonces, el profe se levantó, les cedió su espacio, y vino a la colchoneta que estaba a mi lado, vacía.
Entonces, volví a sentir la buena energía.
Lo que quiero decir, lo importante que es esta sensación. Es el carisma, es la positividad, es esa magia que nos hace sentir contentos, a gusto, y así como la buscamos, también la generamos.
Es como cuando vas a bailar, puede venir el más lindo pero si no te pasa nada, te alejas, o solamente conversas o bailas, y no te pasa nada. En cambio, otro, te mueve todo, pero si de alguna manera, te la hace «lunga», ese sentimiento también se desgasta.
Por eso digo, la magia hay que cuidarla.
De todos modos, esta vez no quiero pensar ni esperar. No se puede mendigar cariño, ni especular nada.
Más cuando me vio con los pelos volando porque no tenía mi crema «aplastante». Mi cabeza parecía inflada. Inflada de pensar porqué le dije mi edad. Es que me apuró. Me vi acorralada. Sil me dijo «Nunca más la digas» bla, bla, bla...
Lo que me embola cuando dijo que me levanté un pendejo. ¿Pendejo de qué? Además, quien se acercó fue él, yo no tengo culpa de nada.
Bueno, basta de teorías y otras yerbas.
Él está en el Uritorco, y no creo que un extraterrestre.
Yo aquí en Baires, aún sin escuchar tu audio. ¿Soy una cobarde? Nooo, me preservo. Uy... ahora recuerdo un reportaje de la radio, de la época de «La perra verde». Voy a cambiar el slogan por uno que me calce: «India cobarde, que se resguarde».

Las aves trinan pero nadie las entiende

Quisiera hablar en clave, como cuando cantan los pájaros y se contestan, en la antena de mi terraza.
Para los humanos es sólo música, pero ellos estarán hablando de sus planes: hacia dónde van, cómo está el clima, si hay que arreglar el nido, o cuánto se aman.
Siento ese picor en el cuello y en el pecho, sé que tiene que ver con experimentar el rechazo. Aunque tomo Crab Apple, me planteo de algún modo, recurrir a terapia. O con Andrea, o con Andretta. No sé con quién. Y no tengo ganas.
¿De qué voy hablar? ¿De mis miedos, de lo que me asusta dejarme llevar por lo que siento? ¿O de que vivir, es confiar y dejar de tener miedo?

¡Qué bien haber ido al curso el lunes! Hace meses que lo vengo postergando. Me reí tanto, me hizo tan bien.
Cuando llegué y me senté en una de las tantas mesitas de la sala, donde había otra chica, y después se ubicó una tercera, vi que habías respondido mi audio. No lo escuché en ese momento, porque si decías algo que me lastimara, no quería ponerme mal, justo en ese momento, a punto de empezar la clase. Pero soy cobarde, porque aún no me atrevo a escucharlo.
No quiero exponerme. Aunque no me siento tan frágil, temo que se me  desarme esta aparente indiferencia. Si fuera más fría, sería más valiente.

Luego de la charla introductoria, «el profe» de la edad de Cristo, nos pidió que participaramos, exponiendo nuestras inquietudes. Para todas las dudas, hubo respuestas, acotadas de chistes, por lo que me reí casi la hora y media. Es que la clase tenía chispa, y mis compañeros eran muy ocurrentes.
«Y vos que no hablaste ¿querés hacer alguna pregunta?» era el clishé para dirigirse a los más mudos del grupo. Éramos más de treinta personas, decir de ambos sexos (me quedo corta) y de todas las edades. Sabía que en cualquier momento, me iba a tocar a mí. Y así fue.
Le planteé que si bien habitualmente no suele pasarme,  sentía que me iba a costar superar la vergüenza en este lugar. Como esto había sido planteado por otros alumnos, me respondió lo que ya había explicado: había técnicas para lograrlo.
Y me dijo: «Pasá, vení acá adelante». Me reí, le tiré un insulto, ya que iba a ser la primera en subir. Por suerte, invitó a tres compañeros más, que estuvieron junto a mí en el escenario.
Dio la consigna del juego: él iba a hacer una pregunta sobre cada uno de nosotros, y el resto, iba a responder o adivinar lo que les pareciera. Luego, al finalizar, cada uno de nosotros, iba a exponer las verdaderas respuestas, hiladas una a una, y sin querer ya habríamos hablado, casi sin darnos cuenta.
Las preguntas eran varias: edad, situación sentimental, porqué se anotó en el curso, etc. Entre algunas que recuerdo, surgieron estas:
«¿A qué se dedica?», «Peluquera» arriesgó uno, calculo que impactado por mi cabello. «¿Dónde va de vacaciones?», «Pinamar» dijo otro.
Y las preguntas fueron variando, así en ronda, a los cuatro que estábamos para practicar esta técnica.
Lo que más me llamó la atención, fue cuando preguntó:«¿Dónde vive?», y alguien arriesgó: «En Villa Crespo». ¿Acaso tenía tan presente ese lugar que se filtró telepaticamente? Así explicó Freud, que la comunicación inconsciente es directa, y la consciente indirecta.

Pienso en las aves cuando se acurrucan en su nido, además de abrigarse, y cobijarse ¿cuánto juega el afecto y cuánto el instinto?

lunes, 10 de diciembre de 2018

Cangrejos de cal

Un bello día hoy, a ponerle la mejor onda, a remarla.
Cuando empecé a hacerme idea del viaje, se deshizo. Lo consideré porque él me lo había pedido, si no, no lo hubiera pensado.
El viernes lo mismo: «¿Te vas a quedar a pasar conmigo el día, mañana?» Lo hice por él, si no, soy de huir temprano. Igual estaba a gusto.
Ese amanecer, cuando llegamos a su casa, dijo que no haríamos nada, mejor mañana. Y pasó lo contrario.
Unas horas antes, en el boliche, me dijo amablemente que no quiere estar conmigo. Me cambia por un vip, y me desarma. Luego  mi amiga me abraza, casi no me conoce, pero me venden las lágrimas. Dios manda del cielo, un caballero para rescatarme con su diálogo. Entonces pasa él y me toca el hombro, lo aprieta suavemente, me brinda una sonrisa. Pienso, que se está despidiendo, ya que se va con su amigo.
Nos vamos con mi amiga y el fulano que ha conocido esa noche, que como vive en Ramos Mejía, nos lleva en el auto. Cuando ya estamos a mitad de viaje, me escribe «¿Dónde estás?», y me pide que vuelva, que él abona el viaje.
Les digo a los chicos que paren, que me tomo un uber, que tengo que volver. Me dicen: «¡Me estás jodiendo!».
El pibe que conduce, es un sol, porque dice que no va a dejarme ahí, y me lleva  con mi amiga, de regreso a la puerta del boliche, mientras amortizan el regreso acaramelados.
 Allí él me está esperando. Vamos a su casa en taxi. Durante el trayecto, me pide que abra el blog y se lo lea. Mientras escucha mi voz, me abre la campera y me acaricia.
Subimos, y como me ha aclarado que no pasará nada, me quedo tranqui. Pero cuando empieza a desvestirme, me cuesta entregarme porque aún estoy algo herida por lo que me ha dicho un rato antes en la disco.
Luego me olvido, y todo pasa en sucesos de magníficas caricias. Voy y vengo con su cuerpo, reímos y disfrutamos con esa complicidad que seguramente es de antaño, de otra vida.
Menciona que escriba el blog porque quiere saber lo que siento en ese momento, juega con eso. Él no entiende que soy muy sensible, que me dejo llevar, que no respondo de mí, que cada cosa que él hace me llega, me enternece.
A mediodía disfruto del sol, mientras él duerme. El estado que experimento es muy placentero. Son esos pequeños momentos de felicidad.

Cuando me voy de su casa, me hace unas preguntas por whatsap mientras viajo en uber. Siento que de alguna manera me cuida.

Este despliegue de actitudes, es lo que ha estado sucediendo, quizás deba aprender a no tomar todo tan literal. Porque la ambigüedad es lo que lo define. Y no deseo estar rebotando, no puedo conformarlo, sin a veces, sentirme expuesta.
Ahora estoy bien, ya me enfrié.
Un viaje de cuatro días era para mí algo de lo que me costó hacerme a la idea. No es lo usual. Pero cuando lo medité, busqué un reemplazo para mi trabajo, hablé con mi hija, y me pregunté si valía pasar unos días en Capilla del Monte con él; entonces, cambió de parecer. Que era un viaje introspectivo. Claro, eso mencionó al principio, pero después me invitó. Yo lo elaboré como lindo y difícil, por lo que implica irme así. Dejo responsabilidades, y no voy a la vuelta de la esquina.
Pues bien, con todo esto que pasó, mejor que se haya cancelado.
Le deseo lo mejor. Sé que necesita encontrarse, reponerse. Pero debe considerar y pensar cuando habla.
Me daba lo mismo el viaje, pero me duele con que facilidad me descarta.
Bueno, en fin, Dios sabe porqué hace las cosas, y yo la verdad que prefiero el mar y caminar por la playa.

Desconcierto

Pasó por sincerarme tanto.
Por creer.
No entiendo.

Sil dice:«No sabe lo que quiere o es un chamullero».

Quizás ambas.

Tengo que pensar en mí. Ya que él ni piensa.

Espero mañana tener el coraje de ir al curso, y no postergarlo.

Desconcierto bajo las estrellas. El motor de un auto que se aleja. ¿No se puede creer en la gente? ¿O me invitó para quedar bien, sin ánimo de que vaya?

Necesito que alguien me trate como a un ser humano.


domingo, 9 de diciembre de 2018

Despidiendo el año

Hablé con Sil, larga cabalgata por teléfono. Devanamos teorías, para entender a estos hombres que nos atraviesan.
Fueron dos largos llamados, el primero interrumpido por su ex, que fue a buscar «puchero». Ni el hueso del osobuco le dieron. Le digo que los hombres expresan el amor a través del sexo. Y nos quedamos con una frase de él: «Vos seguí con tus miedos, que se te pasa la vida». ¡Cuánta razón tiene!

Tratamos de deducir porqué pasó lo que pasó, porqué ese comentario tan desafortunado. Después de tantos supuestos, asociación libre, por decirlo de alguna manera, quizá haya algo. Es tan difícil saberlo.

Al final ayer no dormí, no podía conciliar el sueño durante la tarde. Se hicieron las nueve, y la verdad que quería despedir el año como habíamos pactado con Gaby. Aunque lo había cancelado, ese mediodía, cuando estaba en compañía de las gatas que se preguntaban: «¿Quién es ésta?».
Sin mucho que pensar, salí en jet hacia la ducha, y uber mediante llegué al depto de Graciela. Nos pusimos al día con los últimos sucesos, muy por encima. Hay cosas que sólo con Sil hablo. Al rato, pasaron Flavio y Gabi a buscarnos, rumbo a San Isidro. Se cumplió nuestro pronóstico, es más, Graciela decía que parecía un club de lesvianas. Todas mujeres y jobatos. La cena, rica, aunque salteamos la entrada. Brindis a rolete, aunque yo lo hice con agua. Luego se armó el boliche, bailamos con desparpajo. Nos reímos de todo y de nada. A pesar de que sabían que no había dormido, el novio de Gaby, dijo: «Ely te ves muy relajada». Esas caras luminosas y risueñas, que te delatan.
Entrada la noche, apareció población masculina. Igual yo estaba dispuesta a irme apenas el conductor lo dijera, y él me gastaba: «¿Ya te querés rajar?».
Por suerte nos quedamos un rato porque encontré a un par de Dover.
Mark que se mudó a Alicante por una propuesta de trabajo. Dice que está enamorado de la ciudad. Es más, me sugiere irme a vivir con él a España. Me interroga si aún tengo su teléfono, y anota el mío en su celu. Quiere tomar un café en la semana. Ya conozco ese verso. Cuando fuimos hace un par de años, ni siquiera supo lo que es timing para transarte. Me bajé del auto, a tiempo. No pasó nada. Ni siquiera sabía cómo abordar con suavidad. Y a los desesperados, no me los banco. Somos amigos Mark, nada más. Tomaría el café con gusto si fuera para charlar, pero la caña no sólo es para eso, y no tengo ganas de estar esquivando los manotazos.
Tenerlo de amigo, de contacto, por si un día surge la idea de mudarnos, todo bien. Pero Juli tiene que terminar su carrera.
Luego, ya cuando partíamos, me encuentro al mejicano. En realidad, es salteño, pero es un personaje. Nos saludamos con un abrazo, y me murmura al oído: «¡Cómo te me escapaste!». Fue la última vez que fui a Dover, hace dos años. Luego de una semana de Whatsap, el operativo se canceló porque él dijo que jamás había usado un forro y que no estaba dispuesto a cuidarse. Hablamos un par de minutos, y se despidió con su típica frase: «Dame la boca». Me reí, y pensé que realmente no me interesaba cambiar el sabor a Fede. Le di un beso en el cachete, y salí porque los chicos me esperaban. Se atravesó otro sujeto: «¿Cómo es que te vas, cuando yo recién llego?». Los chicos se ponen mimosos cuando se acerca el alba.
Zarpamos en el auto, a mí se me cerraban los ojos.
Doce días es mucho, voy a extrañarte.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Ser respetuoso, es respetar a mi familia

Tengo sueño, pero no me puedo dormir. Quiero hablar con Sil, y no la ubico.
El I Ching otra vez me sorprende, del hexagrama 48, con líneas significativas 1, 2 y 6, se convierte en el 37. Y así fue.
Esta madrugada, el 8 de diciembre se sintió con todo.
Me pregunto porqué soy tan sensible en algunos momentos, y como alusiones desubicadas lo empañan todo. Me molesta, me indigna, y me sorprende. ¿Cómo no pueden darse cuenta, que lo más importante para una madre, son sus hijos? Y que le falten el respeto, que hagan comentarios incongruentes, por decirlo de forma elegante, me hiere.

Todo lo demás, un bombón, un dulce, una paz enorme.

Me preguntó mi edad, me hizo decirla. Él había mentido la suya. Me puso en un lugar incómodo. Porqué lo dije.

Hablamos un montón de cosas interesantes.

Sus gatas bellas, me acompañaron cuando me mudé al living. Es que la cosa venía con música de todas clases: tres bemoles, un grave y un agudo conformaban el compás de sus ronquidos, y una orquesta funcional fue la alarma de su celular que sonó en ocho ocasiones. En un momento, metí el teléfono en el cajón de los cubiertos, para no escucharlo.
En el sillón, me tapé con mi campera de viento. La felina blanca con rayas de tigresa, me hizo una ceremonia con sus mullidas patas, paseándose por mi alrededor. Hasta buscar un astuto lugar junto a mí.

Dormí como mucho una hora y media. Me duché, me puse su bata y me senté en el patio. Un cielo radiante enmarcaba mi alegría. Si tenía que describir ese momento, me sentía feliz. Lástima que se apañó más tarde con eso tan horrible que dijo, que luego la quiso arreglar aclarando que era un chiste.
Sentido común... ¿tanto escasea?



Recordando la canción de Divididos, «Dame un limón», que pasaba en la radio, eso fue lo que capturé de la heladera. Corté la mitad, y se lo agregué a un gran vaso de agua. Esa es la ventaja de una montaña de mimos: se me pasa el hambre.

Whatsapee con mis amigas, y entré a lavar unos vasos que copaban la pileta. Casi al finalizar la tarea, se despertó. Entre que yo no veía de lejos porque me había quitado los lentes de contacto, me sorprendió su voz. Algo dijo que me recordó a Diego, uno va con pie de plomo cuando está en casa ajena, con alguien que hace poco conoce. Dijo «¿Qué haces?», aunque creo que me descolocó el tono, y el no poder distinguir, por estar lejos y sin lentes, su rostro y sus gestos.
No sé, porqué vienen los fantasmas del pasado.

Después la charla se transformó en un rico café, pero si bien la pasaba súper, sentía que debía irme, que en algún punto, quizá él ya quería estar solo.
Pedí un uber, y colaboró para que no me saliera tan caro.
Le presté mi pulsera de lápiz lazuli. Se la di en el boliche, cuando sentí que quería darle algo. Un viejo rito que hacíamos con el amigo del novio de Mary, hace veinte años. Cada vez que nos veíamos en Ratos (un pub bailable) intercambiabamos collares, y a los dos o tres meses que nos volvíamos a encontrar, hacíamos la devolución. Eso lo hicimos durante un año y medio. Nos gustábamos mucho, pero yo sabía que él era un mujeriego terrible, y además estaba noviando.

Pasaron muchísimas cosas más esta noche, pero estoy sin dormir, y muchos de los detalles bellos, me los guardo.
Anoche lloré, luego reí. Y ahora a la distancia, veo las cosas con más frialdad.
Olvidé mencionar las partes cómicas, pero eso será más adelante. Hoy con este cansancio, el popurrí de anécdotas, viene medio desordenado.
Sin duda, nos conocemos de otras vidas. Ahora cerraré mis ojos, para ver las cosas más claras.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Haz el amor... y si no podés, haz la paz

Viernes con soles, con respuestas de quien no está en mis planes, ya que los rezos de mi grupo de Whatsap de secundaria, esta vez, parecen no embocarla. Ellos dicen que es porque no les cuento nada. Igual sus rezos son muy efectivos, lo sé, ya se va a dar. Lo que pasa que uno quiere lo inmediato, y los ríos toman atajos para volverse a encontrar.
Hace frío este diciembre, aunque hoy me siento cálida, si tenemos que ponerle temperatura a mi ánimo.
Ayer recibí un video, ustedes saben que yo no tengo paciencia para verlos, así como los recibo, los borro. Pero este venía de Stella, una compañera de primaria y secundaria que vive en Mar del Plata. Esta es la historia con ella: en el colegio primario, no nos dábamos bola, no teníamos afinidad. En el último retiro espiritual de séptimo grado, el padre Pablo, un cura muy copado, nos propuso que nos reunieramos con ese compañero que nunca nos habíamos comunicado. Fue instantáneo, nos miramos con Stella y nos sentamos en un banco. Era casi el mediodía, estábamos en una quinta hermosa, bajo los árboles. Fue un momento de charla que sirvió para blanquearnos. Y a pesar de que era el último día de clase, nos volvimos a ver al año siguiente, en otro colegio, ya en el nivel secundario. Pasamos otros tres años juntas, sin interactuar, ella con sus amigas y yo con las mías. Pero cuando nuestras miradas se cruzaban, las dos entendíamos, que aunque no tuviéramos algo en común, nos respetábamos.
Luego me cambié de escuela, y nos volvimos a ver un par de décadas después. Todo bien. Éramos otras. Crecidas, maduras, abiertas al prójimo. En aquella ocasión, un grupo de alrededor de diez compañeros, fuimos a cenar, después del acto recordatorio que nos hizo la escuela. Creo que ella estaba en esa cena. No lo recuerdo. Pero tiempo después se organizó el grupo de Whatsap, y a partir de ahí, la mayoría de las veces que fui a la costa atlántica, nos encontramos, a compartir un café o un almuerzo. Y descubrimos que tenemos muchas cosas en común, ambas trabajamos con las Flores de Bach, y nos gusta lo intuitivo, las terapias alternativas, etc. Ella no es psicóloga, pero está abierta al ser humano, dispuesta a ayudar, hace registros akashicos, y otras yerbas.
Volviendo al punto, si recibo un video de ella, me tomo el tiempo para verlo. Sé que puede ser interesante. Y así fue, esta historia, que me hizo emocionar hasta las lágrimas. Los soldados de ambos bandos, que en plena guerra, comienzan a cantar esa preciada canción de Navidad: «Noche de Paz», y que contagiados por el canto del otro, salen de sus trincheras y comparten regalos.
En ese momento pensé: «Y uno se enoja o se distancia por tantas pequeñeces». Me vino, de inmediato, el recuerdo de mi hermano. Y ahí nomás, todo lo que siempre me pareció un escollo, se disolvió como esa nieve de los cuentos de hadas.
Compartí el video con mis amigas más cercanas, al que te incluí a pesar de que la otra noche me ignoraste. O más bien, te escondite porque no te daba la cara por tu mentirilla.
No respondiste, era lo esperable. Pero, ¿sabés qué? Siento que ahora está todo liso. Somos libres, sin condiciones, sin estructuras ficticias.
Lo real es mi alma, aunque no estés preparado para hallarla.


jueves, 6 de diciembre de 2018

Trucos de magia

El blog me comprende. El blog es mi refugio, para ahuyentar los fantasmas que se ríen debajo de las sábanas: «No soy yo, no soy yo».
Entonces cambio mi adormecer inquieto por una aureola que viene desde el cielo, que me tira una mano, que me hace un guiño para que no decaiga.
Las luces te confunden al anochecer, más aún cuando se ha apagado casi todo dentro tuyo.
La maravilla del ser es que salga el sol todos los días como una chance, y cuando la angustia te ahoga, pidas por el otro. Le hables, le cuentes, tengas confianza.
Se puede ser libre aun en una relación. Y se puede ser esclavo aun sin tenerla. Esclavo de la soledad, del vacío, de una pastilla que te anestesia.
¡Cómo me gustaría tener el valor de comunicarme! ¡Cómo me gustaría saber si vale la pena, y no enredarme!
Esos abrazos fueron genuinos, no?
Esas confesiones tienen asegurado el secreto.
Esas charlas se deben tantas palabras...
Déjame decirte una más: «Abracadabra».

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Rotisería del amor

-¿Vas a llamar?
-¿A quién? ¿A Federico?
-¡No, a las empanadas!

Diálogo con mi hija, mientras ella busca trabajo por la compu.
Necesito internarme en Netflix, ya que no tengo ánimo para ir al gimnasio. Tal vez mañana vaya con el pelado, es el único que me puede sacar de esto.
¿Por qué todo cuesta tanto? ¡Tanto el amor! ¡Te pido un milagro, Virgen de Covadonga!
Por mi Asturias ancestral, donde nacieron los padres de mi abuelo.
Siento un nudo en la garganta.
Hablar con vos, me aliviaría.
Siempre necesito un calmante, no son pastillas, sólo tu voz, me calmaría.
«Dependientes emocionales» se nos llamaría por la jerga de moda. Sin embargo, el amor, ¿no debería ser norma o tendencia?
El amor es lo lógico.
No tenerlo es una carrera impostora de personas frías que juegan a ver quién se supera.
Pero el corazón sufre. Necesita un abrazo, contención, y diálogo.
Que esta sociedad se cure, y así todos podamos sentirnos amados.

¿Habrá «low cost» para tu corazón?

Hoy me levanté y ya en el desayuno te estaba extrañando.
Me hice unas Flores de Bach para que se me pase. Tengo que dominar mis dedos para no teclear «Hola cómo estás?».
Tal vez por eso no fui al gimnasio ayer. Cuando me agarra el bajón, no tengo ganas de nada.
Las Grutas es un viaje largo. Tal vez el low cost, es una chance. Volar es lo que me hace falta, un vuelo del corazón, sin escalas. Directo a Villa Crespo, a tu cama, a tu balcón con noche estrellada.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Todo delante de tus ojos

Es lunes y todo me pasa como por un puente de Aladín, si es que existe.
Estoy feliz, contenta.
Hoy, de casualidad, terminamos todos almorzando en el bar del hospital. Mis padres y mi hermano que vino desde Lobos. Si lo organizábamos no hubiera salido tan bien.
Después me doy cuenta, ya más tarde, cuando estoy en la sala de espera de la odontóloga, que esto me afecta. No aguanto los lentos porque me ponen melanco. Algo de angustia me atraviesa, quiero que mi madre sane y se termine todo este rally. Se supone que sí, según los análisis.
Quiero taparme los oídos con los audífonos de la primer radio que encuentre, pero no hace falta porque cambiaron la música a tiempo.
Un viejito pispireto entra medio destartalado y le cedo el asiento. Practicamente nunca lo usó porque se la pasó hablando con las recepcionistas, del helado gigante que había probado en Haedo. Luego, sacó a relucir su gentleman, ayudando a una señora de su edad que salía temblorosa de uno de los consultorios. Si bien ella estaba con su familia, el galán la guió con su brazo, orgulloso y apuesto. Parecían tal para cual. Una incipiente escena de amor. Se ha formado una pareja.
Me arreglan el diente, y voy para el estudio. Veo cuatro clientes, dibujan, hablo, pregunto, escucho. Estoy exhausta, porque el último es de esos jóvenes irrescatables, producto de padres abandónicos. 
Cuando casi me estoy yendo, suena el teléfono. Es Federico, no Fede Bal, sino un cliente. Tiene una voz hermosa, con una alegría seductora. Le explico lo que tiene que hacer, y guardo todo para volver a casa.
Tendría que haber ido al gimnasio, pero la jornada ha sido muy larga.
Juli está somatizando sus exámenes, fue al médico por sus bronquios. Le preparo fórmulas de Flores de Bach para ver cómo sale del meollo de su cabeza.
Mientras le hago un monólogo en el living para ver cómo logro sacarla de ese bache que se ha inventado, queriendo resolver todo: su examen, su cambio trabajo, bla, bla, bla. Improviso un recitado, bromeo, invento chistes, me quito el corpiño por debajo de la remera y lo revoleo al estilo de la Sole, le digo que voy a hacer stand up para reírme con la gente, que ya no quiero escuchar más las penas de los pacientes. Pues quiero que me escuchen a mí, y se ríe.
Estoy en paz. Clematis ha surtido efecto. Sería forzado pensar que me importa porque no es así. Lo he visto todo en vivo y en directo. No más pruebas. 
El sábado luego de ver PH, he tomado coraje, ya que el viernes no pude salir con la lluvia. Me divertí, la pasé bien, y he estrenado el uber desde mi teléfono.
Sigo siendo cabezona en muchos aspectos, y la realidad me lo refriega en la cara: ¡Nena avivate!
No se puede forzar nada. Todo llega a su cauce, y todo se retira cuando quiere. Nada depende de vos. Ni tu esfuerzo, ni tus ganas de ayudar a la gente, ni tu noble corazón. 
A los sujetos aplanados, todo le importa un omelette. Así que no batas las claras, no separes la yema, porque no vale la pena.
Tómalo o déjalo. No empujes el río.
Divertite.
Los chicos malos tienen doble cara. Te valoran cuando sos cruel. O cuando ellos creen que lo sos. Porque no tengo ni una pizca de eso. No podría. No me sale. 
Pero tampoco sirve ser la buenaza gratuita.
Soñaré con un balcón que se ha ido, con unas estrellas que dejaron de tintinear, con un personaje que ni la sabe dibujar.