jueves, 19 de febrero de 2015

Desvelados y endulzados

Lo siento mucho, a veces soy muy directa en decir las cosas, pero no queda otra, es para despertar a los que quiero, para que no se estrolen (dícese de término lunfardo, que significa hacerse mal uno mismo contra algo o alguien).

Julieta me aprueba este párrafo, mientras no le saque una fotografía en pijama, todo sea por su imagen.

Anoche llamado en el teléfono de mi amiga, y whasap con vos después de tu viaje, todo a la vez, por un rato. Después nos quedamos solos en la madrugada (solos, no estamos solos, como decía la película de José Sacristán), hasta que te venció el sueño. Me dio gusto saber de vos.

Ayer cumpleaños en medio de la lluvia, para ponernos al día, con las últimas novedades, cada una con su grupo de Meditación, intercambiando qué es lo verdadero, para qué estamos haciendo esto, y para qué vinimos al planeta. Obviamente para dar lo mejor de nosotros mismos. Y eso implica, justamente, que no formamos las comunidades para sacarnos el cuero, sino para hacer el bien, es la única misión de esto. Lo otro, es propio del ser humano, que con su emocionalidad, se pierde en prejuicios, orgullos, etc.

Los malentendidos están a la orden del día, pero cada uno tiene que tener convicción de lo que hace, de las decisiones, y no perderse en boludeces. Estamos para ayudar espiritualmente, después, la mudanza hay que sentirla, y con quien vivir también. Si no, quedarse dónde estás, si te es posible, si las condiciones están dadas. 
A veces más vale solo que mal acompañado. Podemos trabajar en conjunto, reunirnos, y no hace falta estar pegoteados. Ese es mi pensamiento, más que yo soy un Virgo solitario. 

No es que no me guste socializar, pero un rato. También necesito mi espacio, mi silencio, y mirar para adentro (así dice mi padre, cuando se va a dormir la siesta → me voy a mirar para adentro).

Si hay algo que no hago es dormir la siesta, no puedo. Cuando éramos chicos, a mis primos, que vivían al lado, mi tía los obligaba a recostarse después del almuerzo. Así que nosotros, que con mi hermano menor, estábamos en la vereda, hablábamos con ellos por las endijas de la persiana, veíamos sus ojos y sus dientes en perfecta sonrisa, murmurando que la supuesta siesta duraba hasta las 3 pm. Y las tres caritas de mis primos, eran siluetas danzantes a través de la ventana. ¡Qué tiempos aquellos!

Tengo cosas para hacer y tremenda fiaca. Ya me voy a despertar. La culpa es del fulano, porque whatsapeé hasta las 2 de la mañana. Y un poco te quiero, como un amigo fiel... ¿fiel o infiel? Aflojando y descontracturando.... tiempo al tiempo, que no se hierva la leche.


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