viernes, 30 de noviembre de 2018

No te hagas la película

Ayer escapé sumergiéndome en Netflix. Aunque sabía que después te iba a extrañar.
El primer film «Sexo, amor y terapia», interesante. Espero que no estés en abstinencia. Es un chiste. Creo.
Mientras la veía, tomaba Flores de Bach. No tenía ganas de nada. La película y las esencias florales hicieron su efecto, y diez minutos antes de la clase de abdominales, me levanté de un salto, me cambié y fui para el gimnasio.
El pelado con su sonrisa te activa. Eligió AC&DC en los dos primeros temas y arrancamos. Mientras estamos acostados, hombres y mujeres, sonreimos y transpiramos. La clase se me pasó muy rápido, dijo el profe. A mí también, pasó volando.
Bajé después a las máquinas, y ya mi ánimo había cambiado.
Cuando estábamos en las colchonetas, pensé hace cuánto que no veo un hombre acostado a mi lado.
Volví a casa, y fuimos a Castelar. Compré Clematis, ya no podía pasar un día más sin esta esencia: tengo que aterrizar, dejar de estar pendiente, somnolienta y salir de la nebulosa de ese incipiente estado de enamoramiento.
A la noche, para evitar escribirte, puse otra comedia francesa, «No soy un hombre fácil». Propuesta distinta donde los hombres son usados por las mujeres, como sexo descartable.
Pero se hizo la media noche y me dormí pensándote. Y cuando abrí los ojos, estabas en mi mente como antes.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Déjame ser tu ansiolítico

Cruzo la plaza a las ocho de la mañana, las campanadas de la catedral me acompañan. Parece la toma de una película, cuando todo está por verse y el espectador implícitamente reclama.
Anteanoche me jugué yo, y me sorprendiste con tu espontaneidad. Fue una hora y media que pasó volando, entre mensajes, audios y tu llamada.
Ahora entiendo algunas cosas, y las consecuencias del ansiolítico que estás tomando. Tiene muchos efectos secundarios.
Me encantó hablar con vos, y bajó mi ansiedad por cierto. Aunque ya hoy despierto, y pienso: «¡Qué lindo sería que me llames, que la iniciativa sea tuya, que nos veamos!».
Ahora el G20 que nos deja sin trenes por dos días, para los que vivimos lejos del centro, es una traba, que por supuesto puede destrabarse, con el uber o un par de colectivos.
Hablar contigo me sirvió también para humanizarte, para bajar ese nivel de idealización que surge al comienzo, cuando recién te estás conociendo.
Ayer no fui al gimnasio, trabajé todo el día, y como nos quedamos hablando hasta las dos de la madrugada, había dormido poco. Aproveché para limpiar la casa, y de paso, ordenar mi cabeza. Por cierto, giré la cama con dirección sudoeste, la más óptima para el amor, según el Feng Shui (por sexo y año de nacimiento).
La lavandina pasó como el agua bendita y las pelusas fueron rescatadas. Ponpón dijo «el horno no está para bollos» y se fue al patio a cazar lagartijas. Se recuesta sobre las tibias baldosas, con la paciencia de un Buda. Espera las presas como absorta, hasta que el sonido de sus uñas, delatan sus corridas. Le gusta jugar entre las plantas, creyendo que está en la selva amazónica, hasta que el maullido de otro felino en la azotea, la invite con arrumacos a cambiar de juego.

Cuando hablamos, percibí el silencio de la noche, imaginé tu hogar, tus gatas mirando las estrellas, tu deseo de helado postergado, la atmósfera de tu mobiliario, con ese gusto personal de ese artista que clama por expresarse.
Y deseé estar ahí, muy pronto, con unas plantas resistentes a todo, que quiero llevarte. Se llaman «lazos de amor», y tienen unas flores muy pequeñas y blancas.

martes, 27 de noviembre de 2018

Jugatela

¿Y si no te gustan los whatsap, cómo nos comunicamos? ¿Por telepatía?
Es tan difícil, cuando puede ser tan fácil.
¿Estás en Baires o volaste?
¿Estás confundido o deprimido?
¿Tenés miedo de no poder?
Me conoces tan poco entonces.
No sabes cómo soy.
Ni idea de lo que puedo darte, entender, o sorprender, hombre de las ventas. Porque sabes qué?
Lo que yo quiero, no se compra ni se vende.
Se entrega de corazón, sin condiciones, sin temores.
Uno no puede saber si no se arriesga.
Por eso lo que más quiero, es cerrar los ojos, y abrirlos a tu lado.

De un polo a otro... «O mucho, o nada»

Estoy en un estado «Clematis». Una paz total, todo me importa un «egg», me encanta.
Tuve que ir a la clínica, había seis clientes esperando. Yo por el paro, lo daba descartado.
El duchazo terminó por despertarme, único modo de acomodar mi pelo que le gusta dormir alborotado.
El domingo me encontré con un amigo. No tenía nada que hacer y la final Boca-River se había suspendido. Como estoy con el lema «Dejar fluir», acepté, porque en otra época no hubiera ido. Recordé los consejos del libro «Las mujeres que aman demasiado» de Robin Norwood, tomar café con los buenos o aburridos, para que recuerdes lo que es ser bien tratada. Y es así, disfruté la charla, pero nada más. Mis hormonas no se despiertan con él. No, como el viernes, cuando lo que se había ido completamente, me firmó con unas gotas carmesí para recordarme: «Aquí estoy, todavía funciono, este macho te sacude, y aquí estoy bajando».
Pero había llegado el domingo, y una mezcla de sensaciones no agradables, me hicieron ocuparme del jardín. Sacar las malezas, me llevó toda la mañana. Y cuando surgió la invitación, acepté porque necesitaba distraerme. Me ayudaría a despejar la mente. Funcionaría como un sedante. Y ahí entendí todo, quien te quiere ver, te llama. Entonces pude comprender, que si tu tiempo no es el mío, no pasa nada. Las cosas sucederán sin empujar el río, como dice un libro que se aloja entre mis preferidos.
Charlamos de la vida, él cerveza, yo un cortado. Quiere que vayamos juntos de vacaciones... ¡si sólo compartimos un almuerzo y el café de ayer!. Sin hablar que en cuanto a beso, tiene mucho que aprender. Además, ¿cómo te vas a ir de viaje cuando no hubo sexo, ni lo va haber?
Me invitó a la piscina de su edificio, un día de estos calurosos... Agradezco la intención, pero paso. Y cuando volvíamos caminando, me preguntó si era la tercera vez que nos veíamos. «Second» respondí. Hace un mes, para su cumpleaños. Yo siempre apiadándome de todo, era su primera fecha, sin su hermano. Entonces, replica que fue la tercera vez que nos veíamos, contando cuando nos conocimos en el boliche de Belgrano. Aclaro los tantos para que comprendan lo irrisorio de su siguiente pregunta: «¿Qué somos?». Jaaa, pensé «Esto no está pasando». Y después de recomponerme respondí: «Somos dos personas que salieron». Obvié, decir, a tomar un café, porque agregar eso ya me parecía demasiado.
Clinck caja, arrivederci! Hasta aquí he llegado.

domingo, 25 de noviembre de 2018

Kinesiología amorosa: un turno, por favor

Cartagena, el mar, la playa, los aviones. Acabo de ver «El hilo rojo», y me pregunté porqué te separaste. La verdad que no sabía que hacía tan poco. No suelo darle bola a los que están tan tiernos. Seis meses es poco tiempo.

Aunque para el inconsciente no hay un tiempo lineal. Lo que pasó hace veinte años puede estar tan fresco como las uvas arrancadas ayer de la parra. Y cuando las hojas flamean por el viento, si no viene la lluvia y te despierta, todavía crees estar viviendo un lapso de otra era añeja.

Me pregunto qué sabor tendrá el amor si viene de tus labios. Es otra cepa, es otra experiencia. Nada de lo nuevo tiene porque traer otros rastros. Sólo si están en tu cabeza, date tiempo a soltarlos.

Me pregunto a quién le hablo: si es a mí, si es a él, si es a ese espacio divino que tiene que ayudarnos.

Quiero saber si algo parecido a vivir tendrá sabor a tu nombre. Quiero jugar  en la ola de tus brazos. Quiero empaparme en ese mar, porque flotar con vos me encanta.
Divertirme con esa química transformadora, con catalizadores naturales.
Quiero más, de esos dedos masajeando, las historias que mi piel tiene guardadas. Porque cada nudo que se deshace con tus manos, es un cielo que se abre.
Para sentirnos, para disfrutarlo.


sábado, 24 de noviembre de 2018

Con tus gatas de testigo

El partido se suspende quizás, como el nuestro que sigue suspendido. Pero lo digo con una sonrisa, porque me gustó verte.
Una serie de hechos se concatenaron ayer. Luego de atender cuatro clientes a la tarde, casi me quitan las ganas de ir al gimnasio. Y cuando voy, paso un mal momento. La zumba seguirá en penumbras, así que opto por bajar a la zona de las máquinas.
A la noche, cuando voy a reunirme con las chicas para ir al cumpleaños, pido a mi grupo de secundaria, por whatsap que me cambie la racha. Ellos no entienden, no entré en detalles, pero sus buenos augurios son potentes.
Vamos con Gabi y Gra en auto hasta lo de Flavio. Allí Gabi deja su auto, y cambiamos de vehículo, maneja su novio. La charla se torna fructífera en ese clima de amistad que se da en esos trayectos donde surgen diversos temas cotidianos, y de a poco nos vamos conociendo y apreciando. Hablamos de los lentes de contacto, la salud visual y los reencuentros casuales con nuestros compañeros del primario, y ahí develamos las fechas de parto de nuestras madres. Es decir, aunque lo suponíamos, nos sacamos todos las caretas.
Cuando llegamos a la disco de Núñez, el lugar explotaba de gerontes y de mujeres.  Mi compañera de ruta propone el otro boliche. Nos escapamos por la tangente, y sutilmente nos despedimos de Gabi.
Llegamos al boliche de Devoto. Tranzamos en la puerta un dos por uno, pues ya era tarde. Mis ojos que no retienen caras, es una lotería si logro encontrarte.
De repente aparece de la nada, nos saludamos pero todo de cachete. Me puentea, aunque me duela. Dice que va por unos tragos y vuelve, pero pocos minutos después lo veo pasar con su amigo, sonriente, y sigue de largo. Me acabo de tragar un sapito.
Busco a Gra, y me encuentro por casualidad con Walter, mi compañero de Alco Liniers, con el que tenemos una estima de tantas cosas compartidas en ese grupo de adelgazamiento. Una vez, nos prometimos dejar el dulce de leche, a cambio de que él haga sus registros semanales. Nunca los hizo, aunque yo bajé el consumo del lácteo.
Encuentro a Gra que baila con un sujeto, quien me presenta a su amigo, y por azar quedamos bailando. Hablamos, reímos, y luego de esquivarlo no zafo. Termina el primer beso, largo y esmerado, pero no es lo mismo que sentí el viernes pasado. Lo cómico es que como bailabamos en el pasillo, junto al borde de la pista, mi peor es nada, bien parecido, al terminar la succión bucal cae redondo, sentado de cola, al piso. Es que se ha dado con los talones contra el borde de la pista. Menos mal que era un atlético profe de gimnasia. En ese momento, abro los ojos al finalizar el beso y lo veo tirado en el suelo. Se incorpora, le pregunto si está bien y después nos morimos de risa. Insiste con el aprete, y sugiere que nos vayamos los cuatro a la casa de su amigo. Un impertinente. Siento ganas de decirle claramente que se vaya, que si está desesperado por sexo, que siga buscando por otro lado en el boliche. Muchas se irían con él, pero yo paso. La pregunta, sobre irnos juntos, se repite, en distintos tiempos y bajo todas las variantes.
De pronto, te veo a dos metros, solo, sin tu amigo, sin tu trago. Sólo capto el brillo de tu mirada, y como quien ve el horizonte, me dirijo hacia vos directamente a abrazarte. Decís que querés saludarme porque te vas. Te disculpás por tu modo de responder los whatsap. Me decís que viajaste, e insistís en mostrarme los tickets. No hace falta, no soy la policía, prefiero mi intuición, y eso es bastante.
Nos sinceramos sobre lo sucedido en estos días. Me ponés unas excusas, que si bien son tu verdad, brota el rocío de mis ojos, más allá de que aún no ha amanecido.
No puedo despegarme, y cuando caduca esa actitud de noble amigo,  ese que se resiste a besarme, estás ahí, de vuelta, alguien te ha regresado. Nos decimos todo, o por lo menos yo lo hago. No me importa nada. Lo que siento en nuestro abrazo, es reconfortante.
Querés ir al baño, y hemos pasado tanto tiempo ahí parados, hablandonos al oído, que no me da la cara para darme vuelta, y mirar al que dejé colgado. Huyo con vos de la mano, y te espero en la otra punta del lugar.
De la nada, aparece un pibe de Dover, que no me recuerda, y se ofrece a incluirme en una lista para entrar gratis al boliche con mis amigas. Me da su celular para que yo escriba el mío. Así lo hago, y me invita a la barra. Le digo que estoy esperando a alguien, rogando que se vaya. No quiero más confusiones esta noche, y me da miedo que salgas del toilette, e interpretes una idea equivocada. Respiro ya que aún no has salido, pero me equivoco, porque apareces a mi espalda. Has visto toda la escena. Me preguntás y te cuento. Decís que vos también me podes incluir en una lista de pase libre.
Más allá de lo anecdótico, parece que unas almas invisibles estuvieran jugando atrás nuestro, moviendo los hilos, como en el hip hop, para ver quién gana de ellos y se debaten separarnos o juntarnos.
Se me cruza la película «Los agentes del destino», y toda elucubración de leyendas, de ángeles y de hilos invisibles.
Después de eso, más besos, más confesiones, más deseos de querer verte. De local, de visitante, con tus mascotas, con una charla eterna, y con lo que surja naturalmente.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Solamente era hip hop...

Clase de hip hop, paso a paso, buena iluminación, profesora copada y didáctica. Disfrutamos de la clase, con un buen estiramiento previo.
Cuando termina comienza a entrar gente al salón, hombres y mujeres, reparten colchonetas. «¿Qué es?» pregunto a una compañera. «Clase de abdominales». Ingresa un pelado y nos saluda uno por uno. Es el profe que con una sonrisa, nos ha hecho ejercitar de lo lindo. Abdominales en todas las posiciones. Recordé cuando entrenaba básquet a los quince años con «Musculito», así le decían al entrenador.
Aunque ayer, apenas podía seguir el ritmo, pero las piruetas que hacíamos me producían risa. Me divertí, hasta que el profe apareció con unos discos gruesos y gigantes de caucho del tamaño de una taza de rueda de auto. Yo ni soñando iba a levantar eso. Pues soñé, no me quedó otra, nos pasábamos la pesa gigante en cada subida de nuestro abdomen. Interceptado con lagartijas, fuerza de brazos que es lo que menos tengo. Pasaron los treinta minutos más intensos de los últimos tiempos. De pronto me hizo acordar a Rami, y su energía e inventiva cuando nos uníamos en el medio de tantos besos y caricias.
Fin de la clase, espero la profe de zumba, que no viene.  El pelado me invita a unirme a su clase de spinning. Otra media hora a todo galope, mirando hacia abajo o hacia la derecha, donde abajo todos están a full corriendo o haciendo ejercicios en las máquinas. Es que otra vez, las luces psicodélicas de colores me molestan.
La he pasado lindo. Y hoy con ganas de atravesar las nuevas locuras del gimnasio. Hay que atreverse.

jueves, 22 de noviembre de 2018

Asomando al entusiasmo

Más allá de mi reflexión de ayer, me hizo muy bien empezar el gimnasio.
La energía cambió.
Salí de la clase y quería ir a caminar a la plaza. Lo postergué porque ya era tarde.
Fue la conjunción de la música, la aceptación del cambio de iluminación por la profesora, la interacción con la gente, y el moverse a ritmo.
Voy a traer todo lo que haga bien a mi vida. Aunque me cueste decidirme y arrancar. Diseñar los hábitos, y no claudicar en el intento.
Amarse es darse uno primero. Dejar de postergar. Correr por la suerte. Buscarla. Desearla, y hacer algo.
Es que vengo escuchando tantos clientes haciendo deporte, bailando, corriendo, andando en bicicleta, nadando... que me persuadieron, a Dios gracias.
Que tengan buen día, lo mejor hay que ir a buscarlo.
Y por añadidura, cuando tu aura cambia, ese imán invisible es un verdadero llamador de lo potable.

Prender la luz blanca

Hoy me decidí. A hacer algo para mí, fui a zumba. Contenta por la decisión, me llevé un chasco. Me encontré con una clase a oscuras, con un juego de luces de colores en continuo movimiento, que me encandilaban y me mareaban.
Le dije que estaba todo oscuro, que no veía nada, y pretendió solucionarlo, ubicándome  al lado de ella, adelante. Peor porque la luz colorida más me encandilaba.
Ese tipo de luces, por el juego de movimiento que hacen, son inconvenientes para personas que padecen epilepsia, pues altera el sistema neuronal y puede provocar una crisis epiléptica. Lo mismo puede suceder si se expone un epiléptico a ver ciertos dibujos animados, que se desarrollen con ese tipo de movimiento de luces e imágenes intermitentes. Me lo ha explicado el médico en relación a los cuidados que debía tomar con Julieta, cuando era pequeña.
En mi caso, que mi vista no es la más óptima, toda esta situación era bastante incómoda. Y  aunque estaba con mis lentes de contacto, no estaba disfrutando de la clase en absoluto. Después de media hora, se lo dije nuevamente. Ahí se dio cuenta, y prendió la luz, aunque las luces azules, rojas y verdes seguían en plena actividad, y aunque no me mareaban tanto, había quedado en mi cerebro grabado ese permanente juego fotógrafico de flashes, por lo cual tenía que hacer un esfuerzo para evitar mirarlas porque me seguían molestando.
La idea es que si vas a una clase de zumba, vas a aprender pasos, y a seguir una coreografía. Imaginate el trabajo de coordinación, con la dificultad visual de tener que adivinarlo. Porque estábamos en penumbras.
Me pregunto ¿dónde está el sentido común?
Esta frivolidad es parte de esta moda donde todo es espuma, pero nada es claro.
Sé que para algunos será una exageración lo que planteo, pero ,¿dónde está la seriedad o la profesionalidad para encarar una tarea como esta?
Pienso que nos llenamos de cosas superfluas, y no cuidamos lo esencial. Tanto en este ejemplo que doy, como en las relaciones actuales, donde el compromiso está visto como demodé, y la frivolidad como un código usual. Es decir, lo lógico termina siendo descartado.
Hoy la luz blanca era lo lógico en la clase de baile, y lo perturbador era la oscuridad porque no podía ver los pasos.
En este sentido, esto es lo que tenemos que revertir hoy: poner lo lógico adelante, y deshacernos de esa perturbadora frivolidad, que no nos deja ver dónde pisamos, con quién estamos. Y en el medio de esa confusión o estado de penumbra, es difícil mirarnos a los ojos como sociedad, y por eso se dificultan tanto las relaciones humanas. Ya que el compromiso,  la preocupación por el otro, y la autenticidad, están desvalorizados.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

Desde la profundidad del estanque

De noche, no escucho tu voz, no recuerdo tus palabras.
El péndulo contesta lo que mi corazón necesita.
De todos modos, me siento liberada.
Me hace bien descargar, aliviana mi sueño, para que desaparezcan tus pecas.
¿Cómo es sentir únicamente con los instintos, sin mediatizar los sentimientos?
Hoy reemplazan este término por «emoción», pero creo que una persona que registra del otro lado, a un ser humano, debe preguntarse: «¿qué siente?» o «¿sentirá lo mismo que yo?».
Por eso digo que «emoción» es otra palabra de moda, y no lo que realmente sucede cuando un alma se encuentra con otra.
Y desde ese lugar, la única manera de mirarte es con los ojos que desbordan ese brillo que viene desde la profundidad, y sólo si tenés ternura y comprensión por el otro, podés entenderlo.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Amorosa sí, ingenua no

Tres días para desenamorarme.
Respuesta a un audio, veinticuatro horas después, con dos palabras: «Muchas gracias». Al que contesté, sin atragantarme: «De nada».
En la psicopatía se pasa de la dulzura a la frialdad, sin culpa, y con pleno disfrute de sentir la angustia del otro.
Menos mal que no me fui con él, hace tres noches, porque estaría llorando por los rincones.
Por suerte, le escribí a un conocido para que nos contacte con una radio para hacer programa. Eso me sacó de foco, y como la energía se percibe, así estés a kilómetros de distancia, el psicopatón usó sus dedos para deslizarlos en el teclado, y soltar como si diera un vuelto: «Muchas gracias».
Agradezco a Dios que siempre me cuida, porque le pido que lo haga.
Tenemos mucho que hacer en este mundo, para dejar que un sujeto nos quiera tapar el sol con la mano.

No sueñes que se terminó... porque apenas empezó

No me puedo dormir. Hace rato que alguien no me inspiraba a escribir. Tenía el blog olvidado, harapiento, casi te diría con telarañas por todos los rincones. Pero alguien abrió una ventana, sin permiso, y se empezó a filtrar la luz. Como esos rayos de sol que hacen juego de luces y sombras en el flotar del polvo.
Es cierto que en este tiempo, estaba tan out, que ni siquiera tenía ganas de sexo. Sin embargo, un combo perfecto se desarrolló como el esbozo de un cuadro a pinceladas crudas: la música, el baile y tus masajes en mi espalda, más tus besos robasueños, me llevaron a un punto en que sólo experimentaba el estiramiento de un círculo perfecto esperando por el dardo de tus deseos. Eso era lo que sentía, cuando te decía que me moría de ganas, y vos más te esforzabas para que cediera.
Mencionaste que me ibas a cuidar, palabra que resonó, como un cuenco tibetano en mis oídos. Si supieras que hace tanto tiempo, no siento que alguien me cuide, que esa frase fue otra varita mágica como parte de tu hechizo.
Lo hubiera hecho con gusto, pero la última vez que me dejé llevar por mis instintos, salí peleada del telo.
Me pregunto, si te habrás ofendido por no haberme ido contigo, señor egocéntrico... lo digo con cariño.
Por lo menos ahora, se me ha ido el dramatismo. La angustia y la ansiedad han desaparecido. Porque si no me llamas, estoy segura de encontrarte en el mismo sitio.
Recuerdo que dijiste haberme visto tres veces, antes de acercarte a la pista. Te dije que estaba aburrida, y que casi estaba por irme. Señalaste que no era así, y que incluso me viste muy bien acompañada. En ese momento, no se me ocurrió nada. Pero luego, hice un raconto, y recordé tres ocasiones. Cuando bailaba con frenesí con mi amiga. Cuando en la barra, se acercó un amigo fachero de Dover y tuvimos un breve diálogo, mientras él se tomaba un whisky. Y por último, cuando un pesado, pasado de copas, me sujetó las muñecas levantándome las manos para bailar con tanta fuerza que no podía zafarme. O sea, que sos experto en hacerte la película.
Ahora que ya hice mis descargos, espero vencer al insomnio, y de verdad soñarte como antesala del show en vivo.

El libro más antiguo del mundo: ¿Amor es una palabra extraña?

Domingo feriado, es la noche.
Despierta. Quiero salir, pero no salen. Mis amigas ocupadas: con el novio, de vacaciones cortas, en casa de la madre, etc.
Salir para encontrar un amor.
Otros para tener sexo.
Están los que se refugian en la barra, los que no se animan a hablar, los que toman coraje con un trago.
Mañana voy a despertar, pensando porqué no salí. Seguramente fastidiada, sólo por eso. Hasta que me resigne y se me pase... cuestión de minutos.
Ya sé, el viernes la pasé bárbaro, pero todo es tan efímero.
Y encima sin perder zapatos, sin carroza porque no puedo bajar la aplicación de uber, sin príncipe porque no me llama....jaaa... no es una tragicomedia. Es la vida en la era 2018, donde el amor, el romance, el que alguien te quiera, que te sostenga de la mano, parece un libro antiguo caído de la biblioteca, o un best-seller agotado.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Aceites de mi cuerpo, aromas de mi alma

A veces se siente en el alma, es como el ida y vuelta del universo, la energía que se emana. El sexto sentido.
Un popurrí de frases bellas en un pañuelo de abrazos. Asado preparado por tus manos, con la compañía de tus gatos. El Sivori, el jardín japonés, la charla íntima sobre el I Ching, el Feng Shui, y todos los mazos del tarot que prácticamente regalé en una librería hace años, porque no podía dejar de tirarlos. Por esa misma razón, mientras vos sos fan de la astrología y el esoterismo, yo he dejado todo esto a un lado. Aunque, de vez en cuando, una guiñada de ojo, me hace consultarlo. Sólo me quedé con el oráculo del tarot de Osho Zen, su lectura, al pie de la letra, párrafo a párrafo, es un seminario completo de sabiduría. Osho no escribió libros, pero sus charlas fueron recopiladas en textos. Amaría pasar una tarde disfrutando con vos este intercambio.
A veces, el péndulo de cuarzo rosa que compré en San Luis, contesta mis preguntas. Me calma como un bálsamo. Pero la sensibilidad es la parte más importante de mi alma. Disfruto, gozo, me entrego, aunque no haya todavía sexo. Mientras que el tic tac mental, intenta frenarme con su desconfianza, su protectora cautela.
¿Es tan difícil un encuentro, un intercambio? ¿Siquiera, unas palabras electrónicas que le den sentido a nuestra existencia?
Decir amor, parece ser mala palabra. Un clishe pasado de moda, una obra de arte tan antigua que a nadie se le cruza por la cabeza, comprarla.
Pero mi corazón no está en venta, sólo necesita de alguien que pueda valorarlo. Sin prometer nada, sólo dejarse llevar en esta subasta, como un experto en arte, donde se valora el desapego del artista, la buena calidad de las pinturas y el vuelo expansivo del autor, que tiene las manchas frescas esparcidas en su cuerpo, de tanto sudor sensual que hicieron brotar esos abrazos.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Fútbol mata galán

Cuando pensás en no ir más a un lugar y las circunstancias te conducen ahí.
Y la recompensa es que te va bien.
Muchas coincidencias en una mezcla candente que se extingue al amanecer. Como dice un amigo, me desintegro cuando sale el sol.
Mis ojos me demandan dormir cuando la luna custodia las estrellas, y yo hubiera deseado que el custodio del brazo tatuado con la mano de los cinco mandamientos, que desconozco cuáles son, hubiera terminado la tarea que anoche postergué.
Fútbol extenuante, dio motivo para aplazar la montaña de caricias que nos debemos. A decir verdad, mi letargo se hace presente, acostarme a las siete de la mañana, tiene su costo.
Espero verte, y me encantaría conocer a tu pequeño moreno de cinco años, cuando venga para las fiestas.

domingo, 4 de noviembre de 2018

Gripe, tos y miedos infundados

Que esta tos, resfrío, catarro, representa una pequeña crisis de algo que no quiero enfrentar, dice el libro, es cierto, y me hago cargo.
Que es el modo de mantener alejados a las personas, también es verdadero.  Y sí, a una persona en especial, que si bien quiero ver, mi inconsciente dice que no. Le agarra chucho, miedito...bla bla bla... y todas esas cosas que no he podido superar: ¿Enamorarme y sufrir? ¿Exponerme otra vez? ¿Que me lastimen nuevamente? ¿Padecer maltrato?
Todo eso fue pasado Ely ¿Cuándo lo vas a entender? ¡Sos dura eh! Dura como un cascote! Fuiste a la Universidad, pero tu corazón parece que no, que está atrasado diez años luz ¡Qué barbaridad! ¡Querida soltá los trapitos! Son viejos, están podridos, son hilachas que se vuelan con el primer viento. ¿Cuándo vas a evolucionar? ¡Tanto leer Brian Weiss! Y tanta psicología al pepe...
¡Madurá, crece, despertá!
¡Tenés que atravesar esto, darle la mano y confiar!
A pesar de la edad, de que ayer volviendo del shopping, ya no te interesaba verlo, y no entendías porqué, hasta que te diste cuenta que te habías cruzado con bebés hermosos, y que sabías que es algo que él tiene pendiente, y que eso es algo imposible para vos. Ahí te enfrentaste con la realidad, con el deseo del otro, y clink caja hizo tu inconsciente: cuenta cerrada.
Te la pasas boicoteando tu vida de tanto pensar. Tomá Scleranthus y dejate de joder! Saca el pie del freno, apreta el acelerador y disfrutá este viaje, dure lo que dure. Que él no es un ingenuo, y sabe lo que hace. Por algo fue a ese boliche de gente grande.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Trabajo versus respeto

Nos decepciona.
Nos duele.
Porque son nuestra sangre, pero las acciones y las palabras elegidas por personas arrogantes, no tienen en cuenta la fragilidad de quien tienen enfrente. Ni el parentesco, ni que es una adolescente, que tenía depositado en él, toda su confianza y lealtad.
Es su primera relación laboral, y deseo que pueda deshacerse de este mal capítulo. La vi llorar tres días y me preocupa. Ella debe saber que se merece lo mejor.
Es cruel. Es doloroso. Pero tal vez pasó porque esto debía tener un final, un adiós.
Ahora está decidida a encontrar un mejor lugar, mejor pago, y un nuevo trabajo aparecerá.
Dios la proteja.

viernes, 2 de noviembre de 2018

Bendecir con el rocío

Te extraño.
Te pienso.
Podemos jugar a que no hay edad.
Siempre me gusta ser clara, pero hoy no quiero claridad, sólo dejarme llevar.
La tormenta de la gripe está pasando, las nubes alejando, tanto... que sólo quiero cerrar mis párpados y hundirme en tu hombro.
Sin límites. Sin exigencias. Sin condiciones.
Lo único que necesito es comprensión, y el pensar en esta idea hace que el rocío del amanecer limpie mis ojos, para ver una nueva realidad, sin Halloween, sin cucos que aún no puedo olvidar.

martes, 30 de octubre de 2018

Bellos faroles

Dulce de leche,
mi calmante.
Esta noche
en la mesa de luz.

Gripe y resfrío,
significado psicológico:
confusión, miedo,
suceden demasiadas cosas
a la vez.

Me cuesta respirar.
El 242 un poroto.

La vida se desvana en hojuelas
de un árbol de otoño
que ya no puede más.
Quiere llegar al invierno,
dormir,
y olvidarlo todo.
Nadie se entrega en Navidad.

Sin embargo,
no se ha percatado,
es primavera.
Tiene un desfasaje de tiempos
en su inconsciente.
Un collage que reflota
con cada encuentro,
hasta que aprenda a confiar.

Mientras tanto,
las luces de la calle
iluminan el camino por tramos,
porque los tilos encapsulan
el tenue brillo
de las altas lámparas.

Con su frondosidad
cualquier sesgo de duda,
se disimula,
y la incertidumbre
se disfraza.
Para no sentir,
para no exponerse a nada.
Lo hace tan bien
que nadie parece darse cuenta.

Camuflada en la noche
esconde ese rostro,
que alguna vez lloró.

Apagó la luz,
y se mimetizó
con la actitud social general.

Y por su costo energético
se privatizó.
Aumentó tanto su tarifa
que nadie accedía a su esplendor.

La luz la entregó,
y ya no sabe encenderse,
excepto que
un noble corazón
la ponga en marcha nuevamente.

Puedes cruzar ese camino oscuro,
porque ya no hay callejón.
Solamente
abriendo los ojos
como bellos faroles
para encontrar el amor.

lunes, 29 de octubre de 2018

¿Y si la oruga se transforma en mariposa?

Una manera nueva de ver las cosas.
Pedir en tu grupo de compañeros de Whatsap lo que quieres, ya que es realmente milagroso por la energía que le ponemos a los rezos, yo me atrevo, me juego y confieso: quiero un novio.
Es que todas las noches, a cierta hora, el emoticon de palmas juntas elevadas hacia el cielo, simbolizan nuestras energías encauzadas por un fin noble: pedimos por la sanación de compañeros y de familiares, y se incluyen otros deseos básicos que surgen en el momento.
Entonces, si yo me atrevo a exponerme, a contar la realidad (aunque no cuento nada, ellos sólo se hacen la cabeza por la hora que vuelvo), y pedir amor, porque no es algo vanal, es un anhelo auténtico.
 Lo que significa dejar de caretearla y sincerarme con lo que deseo. Guau! Requiere valentía y caradurez para hacerlo.
Algunos, que me verán fría o superada, se preguntan «¿Es en serio?».
Los que se aburren de sus matrimonios, me dicen que así estás mejor, que después no salís.
Eso es decisión de cada uno. Podes salir y tener con quien compartir amor.
Y frente a este pedido, lo que me toca es vencer el miedo. Arriesgarme, aunque no pueda dormir. Aunque tenga que salir de la cama, para prepararme  Flores de Bach (Mimulus, Rock Rose,  Agrimony, Cherry Plum, White Chesnut). Pero pasan las horas, y si no saco todo esto que siento escribiendo, seguiré girando entre las sábanas.
Arriesgarse, intentar un romance, una relación, un encuentro, es como una crisálida, si pensás en el pasado, se ve feo, pero si  al menos, lo intento, seré una mariposa volando, polinizando cada flor a mi paso, hasta encontrar el amor.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Las Aparicio, curso acelerado de amor expreso

Estoy haciendo un curso acelerado con «Las Aparicio». Entras a la pecera de Netflix y se acabó el mundo. No existen más los noticieros, ni nada que se le parezca. Ya no prendo más el televisor, salvo a la mañana cuando me despierto. Me gusta ver a Favale (¡cómo se cuida con la dieta! ...todo lo que a mí me cuesta). Veo la temperatura y no siento que soy la única que se levanta tan temprano.
Ahora yendo a Mardel.
Pronto estaremos con el curso de stand up, una forma de decir ridiculeces legalmente. En realidad, de buscar el opuesto de lo que hace más de veinte años vengo haciendo: escuchar los problemas de la gente.
 ¿Les dije que ya no los aguanto más?
Me quiero reír, es lo único que quiero en esta etapa.
Hacer la vida sencilla, ligera, alegre.
Ahora mis ojos se despejarán en el paisaje del viaje.
Y seguiré con mis lecciones de la serie «Las Aparicio» para volver a creer que todavía se puede.



sábado, 12 de mayo de 2018

Tokio, Nairobi, Ely....

Acabo de descubrir que la remera roja que me he puesto, tiene una explicación. Ahora entiendo esa lista de ciudades que tiene impresa. Y sin querer la puse en la portada de este blog.

Son los nombres claves de los personajes de la serie «La casa de papel».

¿Qué tienen esos protagonistas que rayan el límite de lo prohibido?

Que encuentran el amor sin quererlo.
Es que todos deseamos amar.

Ese rojo que enciende la imaginación. Donde los sueños se encuentran con escollos pero que puedes zigzaguear.

Valiente el que pide amor.
Jugoso, quien lo da.

Todas las opciones están.
Todas las oportunidades por buscar.

La vida es buscar.
Sin tapujos.
Todo se puede encontrar.
También el amor, aunque hace mucho que parece hacerse desear.


viernes, 11 de mayo de 2018

¿Dónde encuentro o cómo busco la canela de la vida?

No dormí en toda la noche viendo «La casa de papel», la segunda temporada. La primera la vi hace un par de días, con los ojos abiertos hasta las 4 de la madrugada. Sin duda, no puedo ver Netflix durante la semana, porque eso implica trasnochar e ir a trabajar sin dormir nada.

El dinero, el tiempo, el amor, el mundo financiero (bicicleta, curro, o como le llames) son algunos temas de esta serie. Pero el principal es esa desigualdad de oportunidades, de riqueza y de clases sociales.

La equidad parece algo difícil en este mundo. Pero nos acostumbramos a ello, y sobrevivimos como si fuera parte del juego y no le damos importancia.

Mientras tanto, conectarme con el mundo real me cuesta mucho. Quizá por falta de fe, porque no me ilusiono o no sueño como antes. Y no se cómo recuperar esa chispa que me hacía buscar gente, tener sueños, o desear enamorarme.

 Paralelo a esto, tengo un síntoma que ha aparecido después de un par de noticias que me shokearon. No sé si es real o si estoy somatizando.

La indiferencia es lo más fuerte en este momento. Me siento inmunizada a cualquier sentimiento, y a la vez, mi sensibilidad es tan fuerte que no deseo exponerme a nada.

Quiero pensar que puedo cambiar esto, que puedo ser un humano con las sensaciones, las ganas y las posibilidades que experimentaba antes de que me lastimaran.

Necesito saber que del otro lado pueda haber alguien que me entusiasme, que provoque en mí ese deseo que he perdido, porque siento que la vida sin amor no tiene gusto a nada.

domingo, 6 de mayo de 2018

¿Hacia dónde voy?

En estos días leí un libro hermoso de Elizabeth Kubler-Ross.
Hace un par de días, un amigo del grupo de Dover murió, luego de unos llamativos spots en su Facebook, de un paro cardíaco mientras dormía.
Hace tres semanas, mis padres han ido a la Virgen de Salta en busca de un milagro.
Estando en casa de una amiga, me llamaba la atención un libro que veía, de lejos, en la biblioteca, sin llegar a distinguirlo. Luego de un incesante lapso de curiosidad, me acerqué a verlo: «La rueda de la vida».
No sé si es todo junto, que de a momentos siento una ligera tristeza.
¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Seguir aburriendome o hacer algo distinto?
Me urge salir del letargo, y que algo me entusiasme. Es que ya ni siquiera se me ocurre enamorarme.

El living es un desorden. Tantos papeles para hacer los informes, que no se quieren ir a su lugar. No se quieren guardar. Están rebeldes. Ocupando una centralidad que no merecen. Desvirtuando mi mente para no pensar.
Me ahogo en un vaso de angustia, medio vacío o medio lleno. Depende de la perspectiva del día, o de la cantidad de lluvia caída.
Necesito un sol este domingo, que me invite a salir, a entibiar mis heridas.
Ponerme los rollers para sentirme libre, viva, con energía.
No se puede estar solo cuando el corazón tiene trizas.

¿Cómo hago para hacer durar al menos una dieta? Mantener una conducta que me ordene.

Gritar al viento que necesito libertad, que necesito un motivo para sostener una meta. Creo que bajando todos esos kilos que me pesan, recuperaría un estado de vigor que ahora no tengo. No sólo es la estética, ni el peso real que se carga a expensas del cansancio, sino una cuestión de autoestima y fuerza personal, que hoy necesito con desesperación. Porque verme bien y tratarme bien, es quererme.

Fluir, intuición, soledad, ideas nuevas... ¿Para dónde voy en este zig zigzag que me aprisiona, que me arroja del camino, que me hace trepar como sea para sentir que el aquí y ahora, tienen sentido?

La culpa es mía. Por quedarme en la chatura, por no creer en mis planes, que se esfuman con una brisa.
Sin plan, sin organizarme, sin disciplina, no pasa nada.
Las cosas no se hacen de repente. En este caso, necesito sostenerlo en el tiempo.

Debo hacer un viraje. Ángel de la Guarda, si estás ahí, ayudame, que sola no puedo.

lunes, 30 de abril de 2018

Cuando no importa que se ofendan

Hablar de lo que mejor no recordar.
Hay temas que no tienen sentido.
Entiendo lo que pasa y porqué me comporto así. Es cuestión de supervivencia.
No me gusta revolver, porque sé que no puedo resolver.
Sé que la solución está en una flor de Bach, ¿pero cuál elegir?
Quiero vivir liberada. Necesito vivir como antes. Hace 25 años cuando tenía energía para todo, cuando estaba realmente viva.
¿Quiénes nos minaron los sueños? ¿Por qué nos dejamos derrotar? ¿Cómo recuperar el placer de estar vivo?
No voy a juntarme con gente que me hace mal, que me maltrata o condiciona, que no me deja ser.
Cuando las amistades son padeceres, prefiero salir sola.
No me cuesta nada hacer amistades, hablar con quien me atrae. Lo he experimentado.
Este es un tiempo para elegir y elegirme.
Un tiempo para decidir por mí y por lo que me hace bien.
Los amigos verdaderos no te juzgan, no te condicionan, no te ningunean.
Hoy elijo priorizarme, quererme y olvidarme de los que me hacen mal.
Es mi tiempo. Es mi derecho. Es mi alegría. Tengo que acrecentarla. Nadie lo hará por mí. Nadie.

sábado, 28 de abril de 2018

El guión se escribe afuera

Música, bullicio, un montón de gente cenando en las mesas de la pista, que se desarmarán para cuando arranque el baile.
Esta noche recorrí los cien barrios porteños.

En la tarde fui a la peluquería. Justo a punto de peinarme, después de larga espera, me  decidí por el alisado. Es que la humedad lo hacía indomable. Ya para esto, mi compañera se bajó del plan, porque a última hora tuvo una reunión de trabajo. En ese momento, la tormenta hacía sus primeros flameos en las hojas de los árboles. Entonces pensé, si Ariana no va, y saliendo en medio de la lluvia sin paraguas, no hay brushing que aguante. Saqué mis frascos con los químicos, adiós conferencia y prioricé mi belleza. ¿A quién no le viene bien un tratamiento estético, sobre todo con este pelo?

Pero la peluquera fue más rápida que un bombero y a las 6 pm estaba en casa. Capuchino al paso, mientras me cambiaba. Dudoso clima, milagroso llegar de Morón a Recoleta en una hora, con entrada gratuita, sujeta según la capacidad de la sala, para ver a Campanella y a su maestro José Martínez Suárez.

El milagro se dio, llegué pasando  por el 97, el tren, el subte H y el 102. «Es por esta calle donde vas vos» dijo el chofer, y agregó «Esta zona es muy segura porque está lleno de embajadas».
Por fin di con la casa de Victoria Ocampo, e ingresé a la charla. Espectacular. Me encanta escuchar estos tipos que hicieron y hacen cine. El señor ochentoso, de un humor mágico. Pícaro, resuelto, y desafiante. Me preguntó si lo iba a guardar, cuando le pedí un autógrafo.
Un rato antes, cuando nos permitieron interrogar, lancé la primera pregunta a Campanella: «¿Qué fue lo que te enganchó para querer hacer otra vez esa película? Me dijo que si me lo decía, me la contaba. Pero para no dejarme con las ganas, señaló que el guión estaba lleno de sorpresas, y que le gustaban esos personajes de edad avanzada porque estaban llenos de experiencias.

Una vida que amenaza, decía el cineasta, refiriéndose a estos ilustres protagonistas de su film. Y  me hizo pensar que cuando estiramos el tiempo como un chicle, por no vivir como queremos, quedamos pegoteados.

Salí del la exposición, plena, sin saber adónde ir. ¿Costanera o Nuñez? ¿Chetísimo o clase media? ¿Lugar casi nuevo, o viejo conocido?

Caminé para tomar el 160, cuando me chistó una rotisería de empanadas tucumanas. Hasta los perritos mimosos, paseados por sus dueños, movían la cola al pasar por la puerta. Pedí un par y las saboreé mientras caminaba.

Como era temprano me fui a un bar de helados artesanales.

Luego, retrocedí para tomar el 160 y a tirar la moneda. Que el destino decidiera. Me llevó al restó del sábado pasado. Esta vez no tuve suerte, me rebotaron a mí, y a un par de tipos lindos sin mesa reservada. Una chica altísima llegó y la hicieron pasar por conocida y porque unas amigas adentro la esperaban. Mmmmm... sin palabras.

Caminé algunas cuadras por la Costanera. Parejas, familias, amigos estaban con sus cañas de pescar, y el picnic completo.
Cuando el talón me avisó que no quería patear más, me tomé un taxi hasta la cancha de River. El conductor, delatado por su acento raro, me confesó que era oriundo de Armenia.

Con la excusa del pipi-room me permitieron pasar antes de tiempo, mientras transcurre la cena informal, y aquí estoy, sentada, escribiendo esta reseña. ¿El mundo está aquí afuera, no? Hoy salgo a buscarlo.



sábado, 7 de abril de 2018

Receteandome

Al atardecer, luego de la lluvia, aproveché para revisar el libro que quedó olvidado el año pasado. Pude verlo más de lejos, desapegado de cosas que están en mi cabeza pero que en ese momento no pude transmitir para que el futuro lector entienda. Quizás porque conservaba ataduras de la historia que me tenían atrapada, sin poder soltarlas.
Desprenderse y no ser juez de uno mismo es tan liberador.
Todas las cosas que quiero lograr un sábado a la mañana, no puedo postergarlas más. Tengo que hacer lo importante, porque lo otro puede esperar.
Es hora de vestirme, y salir a caminar.

domingo, 25 de marzo de 2018

¿Cómo lo logro?

Vengo de ver a una amiga, grande, mayor que yo, con una vitalidad que contagia, asombra, entusiasma.

En mi letargo de domingo soleado y sola, me he descubierto enrollada en pensamientos que no conducen a nada y que me enriendan en un sin cesar de vueltas que me ahogan en pequeñas decisiones que no soy capaz de tomar.

La vida es una recta con tropezones, para que te levantes sin cesar, y no te ahogues en un pasado donde los amores tristísimos hunden pequeñas heridas que aún no han cicatrizado.

Feliz, de poder ayudar a mi hija para que sea todo lo feliz que yo no pude ser a su edad. Por una educación reprimida donde todo debía hacerse a escondidas o enfrentar infinitas discusiones para poder rebelarme frente a las injusticias.

Ser mujer en soledad es duro. Ser hombre en soledad, lo mismo. No tiene que ver con sexos. Te ahogás si estás solo. Un domingo levantándote sola, es tranquilo, pero cuando las horas transcurren te sentís realmente sola.

Nos necesitamos como seres humanos. No podemos estar solos, ni nos merecemos esto.
Luchar por la felicidad, es una constante batalla contra esa depresión que asoma y tenés que hundir de un masazo, para no dejarte vencer.

Que Dios nos ayude a superarnos, a ser felices, a tener la capacidad de pedir ayuda, y decirle al otro cuánto lo necesitás.

jueves, 15 de marzo de 2018

El amor con semilla costera

Juli se llevó el paraguas, así que salí rogando que no se largara a llover otra vez, cuando me avisaron que el cliente había llegado. Nunca los conozco, es decir, no los he visto antes.
Entro como una tromba a la oficina, y veo dos sujetos así de refilón. Un joven con su madre. Ambos hacen el ademán para levantarse y pregunto quién tuvo el accidente, y entonces retruco que venga él solo.
Comienzo con la entrevista y noto que además de amoroso, el pibe es un lord. Con sus veintiséis años, es gerente en una empresa, estudia trabajo social, porque le gusta ayudar, y martillero público para ganar plata. Es el menor de cuatro hermanas, un dulce total.
Le pregunté si había venido con su madre. Me he equivocado. Es su novia de cincuenta años. Se conocieron en Mardel, hace dos años en un boliche sobre la costa, cerca del.puerto, que ya no está más. Me cuenta que conoció el amor.
Me dice que a veces va a bailar con sus amigos, pero cada tanto. Deportista, prolijo, bien lookeado. Un alma de esas tan buenas que es increíble para estos tiempos de touch&go.
Parte con todos los saludos amabilísimos que te puedas imaginar. Vuelve a golpear la puerta para hacer una última pregunta, y me quedo pensando que él me ha dado todas las respuestas, aún hay esperanza para que encuentre el amor.

domingo, 25 de febrero de 2018

Viajar «alone»

Tengo sueño. Las aventuras hay que salir a buscarlas. Mientras Ro se baña, yo me iría a casa a dormir.

Propuse salir. Pero la modorra me gana. ¿Dónde conocer el amor? ¿Cómo encontrarlo?

Parece que en un par de semanas tendré que viajar sola. ¿Y si aprendo a hacer algo distinto? Sé que no me gusta estar sola, es todo un desafío. No sé muy bien qué hacer. Aunque sé que debo ir...pero estar en el mar y no quedarme un par de días con lo que adoro ese paisaje, es desaprovechar tanto viaje.

Veremos, veremos... dijo un ciego... mmmm

sábado, 17 de febrero de 2018

Extraña coincidencia

Podía quedarme recostada en el mar de tus ojos o  seguir estudiando tus pequeñas orejas. Desde ahí, girando mi cabeza a la izquierda, apreciaba las hojas verdes del árbol que nos espía desde la ventana. Parece que quisiera enterarse de qué se trata toda esa charla que me das, y a la que me acoplo con naturalidad. No me cuesta nada, es tan fácil hablar con vos, como esos amantes del surf, que se deleitan sobre las olas de Mar del Plata. Lo que no es común es estar ahí, mientras tomás mi boca y hacés de ella lo que te place. Me has contado prácticamente todo de tu vida y no es poco.

Me decís que te avise cuando vuelva y que lo haga lo más pronto posible. Y mientras me contás de tus hijas, de tu deporte favorito, de tus escapadas mañaneras al mar, de los hermosos días de verano, me decís que la serenata es corta y que hay que pasarla lo mejor posible. Si la serenata es corta, ya has empezado a tocar, porque en un momento sentí que todo este verso, tiene un objetivo, y por fín me sentí presa y vos mi cazador.

No sé si estoy soñando demasiado o si hace tanto que alguien no me atrae como vos, que quiero quedarme a charlar eternamente mientras tomás mis labios y los acomodás a tu antojo.
Otra vez zafé pero me advertís que la próxima no me salvo. Esta vez porque te dije muy segura que no me duele, que yo me la banco, y eso te causó gracia pisciano, a punto de cumplir cincuenta.

Entre toda esta marea que va y viene, como esa espuma que rompe en la orilla, hay algunas palabras tuyas que me quedaron dando vuelta, como esos caracoles que evitás pisar pero que alguno te termina pinchando... Por ejemplo, dijiste: «senti miedo cuando me fui a vivir solo, a pesar de que lo que más quería, era independizarme y estudiar»; «mi señora»; «fue fuerte cuando mi hija mayor se fue a vivir sola»; <esos grupos de amigos, muy puros, sin egos>; «los piscianos somos soñadores», etc. Parecían trozos de rompecabezas que yo pretendía analizar para ver qué pista podía encontrar. Y en esas conjeturas locas de Sherlock Holmes, pensé: «Tiene miedo de irse a vivir solo, de dejar a su señora, a pesar de que lo desea».

Por la noche fui a ver «Plaza Suite» al teatro, y mientras todos los galanes desplegaban sus armas de seducción, me di cuenta que estar casado puede ser tan aburrido que fantaseás con cualquier mujer (o yo, por estar sola... con cualquier hombre).

Recostada ante tus ojos, con toda tu atención puesta en mí, nuestras risas y mi bocota a prueba de todo, siento que sería muy vulnerable a tus besos.

Por cierto, apenas empieza la obra de Neil Simon, en el primer acto entra Osvaldo Laport quejándose de que ha pasado toda la tarde en el odontólogo, y luce orgulloso sus fundas nuevas. ¡Qué extraña coincidencia!



jueves, 25 de enero de 2018

Camasutra $6000

No pude dormir casi. Habré conciliado el sueño a las 4 a.m. Era una difícil decisión, no lo conocía apenas lo había visto una vez. Me gustaba, aunque cuando escribí su nombre percibí que era hermético, tenía hijos, una familia, una esposa, y quizás una mujer más... ¿una amante? ¿Era gato?, como dice Sil... Quizás. Mi Virgo ingenuo muchas veces no ve. Lo único que percibí fue una angustia, y cierta preocupación por su madre.

Como no podía dormir, le entregué todo a la Virgen, si no tenía que ir, sería porque él no pudiera, no yo. Hice lo que nunca, un acto mecánico hipnotizador: contar ovejitas, y funcionó. Desperté a la mañana, con el sol entrando por mi ventana que da al jardín delantero, en este paraje natural y agreste del faro marplatense.

Estaba nerviosa, ni comer quería, a pesar del grato encuentro con Stella. Un liviano almuerzo, cercano al lugar, para llegar a horario. Mi sonrisa se lo merecía. De ahí, puntualmente partí y asistí a la hora acordada.
Él estaba con un atuendo de un color poderoso, «Mmm qué rojo violento» bromeé. «Estoy hecho un torero» rió sorprendido por el chiste. Fui más lookeada. La primera vez que nos vimos yo estaba en short y zapatillas. Esta vez, me delineé los ojos, me puse unos pantalones negros con finas rayas blancas, remera negra ajustada y sandalias doradas. A continuación, me recosté, y como un acto casual, me solté el pelo.
Hablamos, y me dijo que le preguntara todo en ese momento. Le comenté que no había dormido casi nada, y me preguntó «¿Por qué? ¿Tenías miedo?». ¿Cómo explicarle que era toda una decisión, casi sin conocerlo, que tendría que viajar varias veces más para verlo...? Se lo redondeé a mi manera, no quería entrar en detalles, pero sí hacerle saber mis dudas, y prejuicios. Con amabilidad, despejó todos mis temores. Cerré los ojos, y me entregué.
Sus ojos pequeños, de a ratos, eran espiados por los míos. Preferiría no ver, y dejarme llevar... «Mordé con ganas» me decía, y me hacía reír. No me lo digas dos veces, pensaba yo... Recordé el «puta madre» que decía mi hija el otro día. «Madre sí! ...pero de puta no tengo nada, porque hace meses que no tengo sexo» le contesté a mi adolescente, en estos días, riendo.

Sus dedos rozaban mis labios, y mi boca era completamente suya en ese momento. Preocupado por no hacerme doler, por no lastimarme. «Abrí... cerrá... abrí». Yo era su gueisha. «Hago lo que me pidas» pensaba, y obedecía con tal de que fluyera.
Mencioné, al pasar, una experiencia, y le conté que ese fulano parecía importarle más el dinero que mi bienestar. Ese breve relato, tan sincero, lo afectó de alguna manera. Se notó en algún gesto, en su ceja que se arqueó, cuando su rostro estaba sobre el mío.
Luego me mostró todo,  y mientras se esforzaba por hacerme surgir mi mejor sonrisa, acordamos aproximadamente, cuando volveríamos a vernos.

Salí de ahí, flotando...casi como en otra dimensión.
Había sido impensable tener que visitar al odontólogo durante mis vacaciones.

martes, 2 de enero de 2018

Colores de cambio

Ese tiempo de desear amor, se ha ido. Aunque la magia de esa ansiedad por ser amada, la revivo en estas dos películas románticas (Nothing Hill, y la anterior que la protagonista contrata un novio por catálogo para asistir a la boda de su hermana, ¡qué bombón por cierto!).
¡Cómo me he despegado de todo ese sentimiento → el amour!. No sé si es tranquilidad, resignación sin gusto a nada, o un popurrí de vivencias que me han puesto en un punto muerto, y aunque la caja de cambios esté partida, como la del auto de mi sobrino, siento unas ganas de cambio. Teñirme de pelirroja, o hacerme unos mechones chocolates para salpicar este rubio que no es mío, aunque me lo han prestado hace años. La magia de los pinceles y las tinturas se dejan doblegar por mis manos que apenas disimulan lo mejor posible en la nuca, ya que no veo lo que hago. Y me pregunto: ¿Cuántas veces no veo lo que hago? ¿Dónde voy, en el rumbo de mi vida? ¿Cuántos kilos demás desviaron mi atención a través de los dulces, para apagar una sed de pasión que ya ni recuerdo?

Los bemoles de un nuevo porvenir piden a gritos ser tocados. No afino los violines, porque son tristísimos cómo suenan. Prefiero un pop, un reggeton divertido o una cumbia bien arriba.

¿Podré hacer el cambio? Volver a Alco, volver a salir, atreverme a estas pequeñas vacaciones en Mardel, jugar un poco a vivir para resucitar la chatura, la pena ahogada de pasados amores que no pude sublimar. 

¿Tanto me cuesta atarme a una dieta? Tengo ocho kilos demás, he aumentado todo lo que bajé el otro verano. Dejar de salir, me ha descuidado.

Estoy pintando mi casa, como una manera de ponerle color a esa vida que debo vivir sin tensiones, sin resguardos. Comencé por el patio hace unos meses. Luego abandoné la tarea cuando se afectó mi ojo. Pero volví a las andadas y le puse toda la paleta de esmaltes sintéticos que me ofreció la pinturería de unas cuadras. Y todo va cobrando más alegría, como la que espero poner a mi vida en este 2018 que arranca.


lunes, 20 de noviembre de 2017

Amigos míos

Renovando. Vuelta de encuentros. Amigos del 93. Más secundaria parroquial. Teatro de mi hija, obra "Sana, sana", en El Bululú. La noche porteña nos derivó al oeste, detrás de la frontera. Nuestro pago en sí. Es como una catarata de energía que viene, aunque no esté en Iguazú. Hoy empiezo de nuevo, mi dieta, porque al fin al cabo, aunque le cambiemos el nombre, es eso.

Mientras ordeno, la música flota en el aire, desde el celu. Nublado está afuera, pero el sol está en mi alma, en mi mente, en mi energía.

Te regalo un poco a vos, toda esta osadía.

Los quiero, los necesito, amigos míos.


jueves, 13 de julio de 2017

Made in Universo: amore fresco, amore nuevo

Este día me la pasé corrigiendo el libro. Para mí ficcionar es todo un aprendizaje. Juli dice que soy demasiado honesta, tanto en la vida como escribiendo. Uuu podría decir un montón de cosas sobre esto. Pero no voy a teorizar a esta hora. Como digo siempre, Virgo es así, no sabe mentir.

Sí reconozco que en este guión tengo que hacer un exorcismo para que a la protagonista se le termine el miedo a enamorarse.

El tema es que si ya ha pasado de las supersticiones a la Fe, qué ritual podría inventar para vencer la fobia.

Quizá escribir la palabra amor sin temblar, o sin petrificarse.

Viene el sábado y hay que ir al teatro. Alguien que me haga pata.

Ayer conseguí los protectores para los rollers. Fui a buscar unos borcegos, y los hallé donde menos lo esperaba. Me pregunto si será así en el amor, que aparece y te sorprende, sin darte tiempo a nada, ni siquiera a paralizarte por el miedo.
Esa sería mi solución, así cuando pase no me doy cuenta de nada. Sólo sentir, cuando ya esté todo hecho.

martes, 11 de julio de 2017

Reflejos que encandilan

Anoche me quedé corrigiendo el libro. Ahora entiendo a Clarisa, cuando contas tus cosas todo el mundo opina, juzga. Por eso ella mantiene el silencio, aunque no nos guste a nosotras que somos sus amigas.

Realmente me da pánico encontrarme con mi amigo, porque no es cualquiera, lo conozco desde los diez años. Quedé en verlo mañana pero me desvelé de sólo pensarlo. He dormido tres horas como mucho, mis ojos no pueden más, mi cuerpo lo siente.
Ayer encontré los guantes protectores para andar en rollers. Este finde que el tiempo no acompañó me perdí los encuentros y la clase en Puerto Madero.
A propósito, escribí el poema basada en un hombre que trota en esa linda zona, donde ver el río y las embarcaciones es un recreo. Es para el libro que haremos en conjunto para las fotos de Beto.
Reflejos, una idea ocurrente para mostrar lo diferente.
Me he inspirado en un asunto amoroso que como un viejo expediente ha pasado a archivo, porque ilusionada por el reflejo, al principio no me daba cuenta. En cambio, la noche sin brillos y sin pinceles, me ha permitido ver lo que a simple vista no podía verse.

viernes, 7 de julio de 2017

Sobrevivientes

Doy a corregir mi libro a alguien 17 años mayor que yo. Mi intención es que revise si algo no se entiente. Ya que, a veces, uno quiere transmitir una idea, y no logra traspasar el papel. Claro, era de imaginar que no pudiera entender cómo se vive hoy. Más si estuvo casada desde los 18 hasta los 61 con el mismo hombre. Dicho sea de paso, alma gemela.

No entiende que algunos somos sobrevivientes de un amor, heridos como si viniéramos de una guerra. Con graves secuelas, ocultas tras la fachada, por la necesidad de no caer en un abismo.
Y que a su vez, nos encontramos con otros seres, tan defendidos, que no quieren compromiso, porque también vienen con larga data batallando, con ex que maltrataron, o denigraron. Por ejemplo, un fulano que su mujer lo dirigía y lo mandoneaba a diestra y siniestra, ve en mí, frente a cualquier modismo que digo, un mandato. ¡Uy Dios! ¡Cómo estamos hoy, eh!

Sólo porque me histeriqueaba con el sexo telefónico. Le dije <<Bueno, hay que verse y listo>>, lo tomó como un imperativo. Jaaaa.... ¡increíble!

Pero volviendo al tema, esta compañera de escritos no comprende porque no ha vivido el paradigma. Y aunque dice que no juzga, no puede evitar hacerlo.

La entiendo. Los sensibles como yo, jamás pensaron vivir esto.

Pero no queda otra. Hay que seguir en el baile, apostando al amor. Es como si fueras caminando con una pieza del rompecabezas, y vas probando, probando... hasta encontrar la que encastra.

Ella dice, que para eso prefiere quedarse en su casa.

Pero no es así. El encierro no da chances. No te comunica con la vida, con la existencia.

Y bueno...lo que menos quiero es que me juzguen. Bastante ya con mi cabeza.


miércoles, 5 de julio de 2017

Nada similar a una relación

Quiero más de tu risa, de tus besos.
Quiero stop a tu hemisferio izquierdo.
Quiero más pasión que razón.

El miedo es
como esa calculadora de porcentajes 
donde la especulación del compromiso 
es inversamente proporcional 
a la cantidad de códigos free
que puedas emitir.

Pero si acaso 
alguien se atreve 
a mostrar su corazón,
por un segundo, 
todas las alarmas se encienden
Un ladrón puede deslizarse 
y robar cualquier pincelada de amor.

Y eso no está permitido.
Se puede intercambiar 
vanalidades
pero por favor,
no se te ocurra 
siquiera
nada similar a una relación.

lunes, 3 de julio de 2017

Artillería del amor

Me encanta tu puesto de arquero. Vos querés saber si juego de diez, si busco el gol, si quiero ganar?
Por supuesto, todos queremos jugar y que nos vaya bien.

Es como dice Diego, no digas la palabra amor porque le tienen miedo, y se van. Y esto lo dice un caballero de 40 años, vendedor, entrador y chamullero como pocos. Es lo que me llega a través de mi compañera artista que hace negocios con él.
Y todavía más, se queja de que su generación sólo conoce tetas artificiales.

Lo cierto es que dispuesta a hacer un cambio con las afirmaciones, porque la mente es todo; la terapia; y las esencias florales, la estoy pasando bomba.

Después de año y medio terminé en un sitio que hace mil no visitaba, y como las cartas del truco voy jugando sin cantar envido si no me da el tanto.

Cuánto miedo tenemos de amar! Y bueno, esta vez no voy a señalar con el dedo.

Yo hablo y parlo del discurso del amor pero también me paraliza, y sin querer lo ahuyento.

Me pregunto si en otros países pasa lo mismo?

Señores, la matemática no cuenta ni siquiera para estadísticas del amor...
Hasta las encuestas fallan en política. Por qué no lo harían en entonces frente a corazones llenos de heridas, blindados para no exponerse a la artillería del amor?

sábado, 1 de julio de 2017

Tu primera obra de teatro

Estoy en la estación de tren, esperando para ir a verte en tu primera obra de teatro. Otro momento importante de tu vida y vos no estás. No sé porqué lo menciono, calculo que siempre me va a pasar.

Espero llegar a tiempo.

Que lo disfrutes mi linda, esta es tu vida.

Momento inolvidable.

Vermouth con papas fritas y good show.

Teatro El Bululu.

Obra: El hotel de los crímenes

Género: Comedia.

jueves, 29 de junio de 2017

Cuidarse es quererse

No te extraño
pero te pienso.
Aún dibujas mi rostro,
y quizás te arrepientes.
Impulso de grabar.
Decisión por placer
o porque si lo usas,
fallas.
No puedo creer
que una camisignia
nos separa.
¿Cuánta desinformación
para que procedas de esa forma!
Tu generación
no se acostumbra,
pero tampoco intenta.
Me ahorre
una discusión de telo,
pero creeme
que extraño nuestros diálogos,
los chistes,
los saludos.

miércoles, 14 de junio de 2017

Ya no más trampas

¿Cómo planificar el día? ¿Cómo si fuera un viaje, una alternativa para concretar tus propósitos? ¿O hacer las trampas suficientes como para estar en ese sube y baja? El miedo es por el pasado. Pero el pasado no está en el presente, tú lo traes.
Es como un yoyó mental. Pero este juguete lastima, no divierte para nada.

¿Hasta cuándo te vas a dejar dominar por el miedo? ¿Acaso tu vida no tiene algún valor? ¿Por qué insistes en meter la pata? Ya sé que te da pánico pasar por lo mismo, pero si no lo entiendes, no habrás evolucionado.

Fuiste enviado para resolver, para avanzar.  No para hacer este fiasco diario: hago dieta y la deshago.
Pero no es normal esconderse tras un cuerpo modificado por la grasa. Nadie va a lastimarte... el amor es otra cosa. No puedes seguir privándote. Porque así te duele tanto como antes, porque haciendo tanta resistencia lo mantenés vivo.

Te estas doblegando ante el dolor. Pero ese dolor ya pasó. Aunque de alguna manera, aún estás en duelo.
Porque no lo enterraste, porque no lo soltaste.
Vos que tanto te la das de ser libre, estás totalmente dominada por el miedo a sufrir por enamorarte.
Pero si no te enamoras, no estás viva. No sonreís. No sentís.
Y que yo sepa, vos sí querés estar viva. No te mueras con ese amor, porque no era tal, era un calvario.
El amor aún no lo conoces. Y si sos capaz de vencer este pánico, sabrás lo que es que te amen.

domingo, 7 de mayo de 2017

Forjar el deseo

Bar irish. Siempre pasé y lo vi de lejos, desde hace un par de años. Una buena excusa para conocerlo. Mientras espero para ir a buscarte.

Esta tarde fui al grupo. 600 gramos menos. Es un dar y recibir. Un ida y vuelta. Mientras escribo la música es buenisima: los clásicos que pasaba en la radio. En esa época, la misma búsqueda, las mismas decepciones. Aunque no las mismas ilusiones.
Virgo y esa independencia, esa necesidad de hacer las cosas a su modo. De romper las reglas. De no querer seguirlas. ¿Será por eso que me cuesta tanto seguir el plan?
Creo que los que predominan el modelo mental de organización, es a los que mejor les va. Lo mío es un zig zag, aunque de a poco bajo.
Hoy lo dijo Alfredo, un coordinador del grupo, en una intervención corta y concisa: a los que les gusta perder hacen mal las cosas para no bajar. Me quedé enganchada en su frase. Tan importante. Tan central para nuestro problema. Querer hacer las cosas bien y mantener el deseo. No boicotearse. No temer un buen cuerpo. Quererse más allá del amanecer. Tallar el objetivo y no soltar el cincel. Poco a poco, con persistencia. Con dominio y con la vista al frente. Como cuando caminas en la playa y ves el muelle a lo lejos. Y tus pies van hasta tenerlo enfrente, en vivo y en directo. Hay que hacerlo. Podés hacerlo. Sé que podés.

viernes, 21 de abril de 2017

El horizonte que tú quieres

Noche fría. No pude disfrutar plenamente de la presentación del libro. Primero porque fue demasiado extensa y como no se hizo en un bar, no pudimos templarnos con un café. Y después porque te tuve presente todo el tiempo. Mi adolescente quiero que seas feliz con tu carrera. Los ideales no existen, porque son eso, utopías. Sé que en esa película "Encantada" la protagonista habla de creer en nuestros sueños, y cómo los adultos descreemos de ellos. Pero todo sueño requiere de preparación. Son las bases, los complementos. Ayudan a que el sueño se consolide. Son como los huevos de una torta. Hay cosas que se necesitan para una buena receta.
Si pudieras verlo así, sería más fácil.
Un actor además de práctica, más se enriquece cuando aprende y lee. Esas disciplinas alternas también lo constituyen. Para que no sea un cerebro hueco.

No sé... es lo que pienso.

En otros países la Universidad gratuita no existe. Por eso, ¿cómo no aprovechar esta oportunidad en el "mientras tanto"?

Nutrirte culturalmente suma, no resta. Y la capacidad de estudio se ejercita. El cerebro es un músculo, si no se lo utiliza pierde la agilidad. La práctica mantiene las neuronas en movimiento.

En mis viajes aprovecho a leer uno de los libros que te compré en la costa, cuando disfrutábamos del mar y las playas en Pascuas. Y gracias a vos descubrí a Stanislavsky, un genio escribiendo. Es como estar ahí, viviendo todo: sus comienzos, sus primeras clases de teatro, sus ensayos, y su primer director que le enseñó todo, tan hábil para hacerles descubrir sus errores y sus aciertos. Más de una vez casi me paso de la parada leyendo. Porque me atrapa, me hace reír, deduzco y aprendo.

Ten paciencia, que el estudio son como ladrillos que se acomodan en tu mente para hacer más sólidas todas tus posibilidades, siempre con la mira puesta en el horizonte. Ese horizonte que tú quieres.


lunes, 13 de marzo de 2017

Una forma de vivir más auténtica

Bar escondido en el centro. Toco el portero, se ve para adentro. Unos hombres acomodando el micrófono, los bafles y una mesa improvisada a modo de escritorio. Todo delante de la barra, en cuyo trasfondo reluce la máquina de café y las tacitas blancas apiladas.

Alguien me registra desde una mesa. Saludo a dos mujeres, creo recordar la cara de una de ellas. No soy visual, no es mi fuerte retener rostros. Mi mente sólo se ocupa de palabras, las recuerdo perfectamente, porque le pongo oído a todo, y si no quiero, lo digo. Stop, y hablemos de otra cosa. O simplemente silencio.

Va cayendo más gente. Postergo mi cortado, tengo que respetar la dieta y los horarios. A esta misma hora, se junta mi grupo de Liniers, para bajar los kilos que nos sobran. Esos que quisieron comer nuestras angustias, pero que los rollos develan.

Aunque ahora estoy aquí, disfrutando, de algo nuevo. Todos comparten mi gusto por la escritura. No sé bien lo que es un taller literario, porque jamás he ido a uno. Hoy es un encuentro para la presentación de libros. Llegué aquí porque al rozar el año, los conocí en un curso sobre técnica de cuentos. Es que si no aprendo de formatos, nunca sabré lo que estoy escribiendo. 

Las frases salen sin pensar. Como brotan del teclado, como salen de mi cuerpo. 
Siempre fue así, como un juego. 

Escribo porque me calma, me relaja, me fluye. 
Es como la cascada en donde mojo mis pies. 
Es el café íntimo, que comparto a través del blog, sin preguntar quién lo toma amargo o con azúcar.

Son esas anécdotas que me delatan, me encienden los cachetes, y me enlazan a los seres que como yo viven, sienten y piensan.

Vuelvo al  bar cultural, otra vez me he ido con mi mente... 
El evento comienza cuando una mujer presenta su texto. Me encanta la tapa que ha escogido. Una vieja máquina de escribir, dibujada a modo de historieta, con un corazón rojo sellando el blanco de una hoja. 
Ella, ha venido feliz y sonriente, acompañada de su familia. Las improvisadas fotos hacen sus deslices. 
Otro hombre, hace lo mismo luego, con su libro mayoritariamente de fotos. Sin querer, me ha llevado a esa excursión que, a los ocho años, hice con el colegio. Y así como yo, todos, sin saberlo, pensamos en visitar Areco. 
Una vez más, los flashes de los celulares iluminan los rostros agradecidos de los autores.

Para darle un toque de color, varios de los participantes hemos llevado libros para el sorteo final. Una excusa para irnos con obsequios. De los cuales, gano uno por suerte.

Luego, otros más osados pasan con sus papeles a leer distintos fragmentos de sus inspiraciones. 
No sé si hay música de fondo, porque no la escucho, sólo descubro tantas anécdotas como han sido diversas sus autorías. Es curioso, pero cada uno nos ha transportado a pequeños trozos de sus vidas o de sus ficciones, en esas prosas y poesías.

Llega mi cortado calentito. Me he olvidado de todo, por completo desde el primer minuto. Porque estoy ahí, disfrutando de este momento nuevo, de esta calidez que me compenetra.

Disfruto inmensamente de las palabras de Marita, siempre  tan sabias, elevadas pero a la vez sentidas. Ella es quien nos ha impartido el curso aquella mañana tórrida de principios de enero.

Y hoy estamos ahí, todos deseosos de que salga nuestro compilado, al que he contribuido con una anécdota bastante poco desapercibida. Es el monito que se tapa los ojos, el emoticón del whatsap que en este momento, me viene a la cabeza.

Pero no podría escribir de otra manera. Porque si no es jugada, no está viva. Si no voy al fondo, no me moviliza. Siento que es la única manera de estar cerca de aquellos que como yo sienten.
Y así como suelto lo que pasa, fluyo y me libero.

Y liberarme, me saca esas cáscaras que me tapan, que no me dejan ser.
Entonces me sacudo, reflexiono, intentando cambiar aquello que no puedo, pero que quiero.

Y si logro cambiar, me re conecto. Con esa verdad infinita, inquebrantable, sólida, que según quien las mire, las oiga o las huela, tendrá caras distintas, y novelas diversas. 

Pero mi apuesta va más allá. Entonces, mi pregunta es... si los poetas logran tocar con su varita, cada ángulo o espacio de hielo, ¿podrán derretir la ambigüedad o la indiferencia y convertir a esta sociedad hacia una forma de vivir más auténtica?


domingo, 5 de febrero de 2017

Dame una señal

Las adicciones se tratan en grupo. Y esta vez encontré Alco en el límite de capital y provincia, un grupo  pujante, con buen funcionamiento de sus pautas y de calidad humana. Comencé hace 4 meses.Y hace dos meses sumé la terapia individual. 
También incluí las caminatas,  y luego de leer "Mañanas milagrosas" alterno una cuadra de trote, aunque no me desgasto. Ya que Daniel Tangona, recomienda no correr, y menos a las mujeres, por nuestra estructura física. Lo menciona en su libro "Las excusas engordan".

Excusas. Las malas de la película, porque no dejan que avances.
Sueños. Los guiones posibles que no nos atrevemos a vivir.
Acciones. Esas que te empujan por la tangente, o que vos vas directo al  grano.

Recién pequé volviendo al pasado. ¿Por  qué nos hostigamos con seres que ya no cuentan?
Apostamos a las matemáticas cuando en realidad no es nuestro fuerte.

La vida es hoy, pero es sábado a la noche y yo tratando de darle forma a un libro que aún no se define en mi cabeza.

¿Sobre  qué escribir?

Sobre el amor, la fe, las adicciones, los ángeles, las vidas pasadas, las conexiones espirituales...

Dame  una señal. 

Dios...el amor debe existir para mí.

lunes, 28 de noviembre de 2016

¡Pinceles, por favor!

La dieta es un hecho, aunque como me cuesta ser obediente e incluí mis propias variantes, aumenté un kilo la semana pasada. Así que desde ayer estoy en estricto cumplimiento, o casi.

El secundario irrumpió en forma de grupo de whatsap hace pocos días, trayendome una alegría enorme y un conjunto de recuerdos. El jueves 8 de diciembre nos encontraremos para compartir un almuerzo.
Juli ha comenzado a trabajar unas horas a la salida del colegio. Está feliz y se tira toda la pilcha encima. Cosa que le fascina.
Por mi parte, comencé con la terapia hace unas semanas. Con Andrea me entiendo y se hace más fácil.
Por ahora, la parte amorosa es un asunto pendiente, del que sólo me conformaría con un entretenimiento al menos. No sé porqué hoy en día me cuesta hasta eso. Desde que se desarmó el grupo de Sil y compañía, siento que hasta eso se ha perdido. Deseo fervientemente volver a encontrarlo. Una pincelada bella de romance, todos lo necesitamos.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Bosquejo de nuestro emprendimiento

Primera semana que hago la dieta lo mejor posible. Ya habiendo resuelto el miedo a adelgazar. Terminando con el autoboicot. Deseo que los resultados sean mejores.

Proponiendome nuevos objetivos para llegar al que realmente quiero. El auto.

Juli fue por su primer trabajo, poca plata y pocas horas. Quizá sea ese el puntapié inicial para hacer su emprendimiento, el mío y el nuestro.

Algo se nos tiene que ocurrir y llevarlo a cabo de la mejor manera.

No es fácil en la era Macri, pero si nos tenemos Fe y nos lo proponemos tenemos que conseguirlo.

La idea es que el coche sea para las dos y nos permitirá mucha independencia.

Dios nos dé las luces para desarrollar lo que tenemos en mente y ofrecer nuestros talentos para potenciar los de otros. Creo que todo pasa por el servicio. Ella en el asesoramiento de imagen, vestimenta, colores, estilos.
Lo mío va por otro lado, lo espiritual, la autoestima y hasta tengo ganas de un invento gastronómico super diet, natural y sano.
Espero poder concretarlo. Es que al saber lo poco que van a pagarle, me indigna y me exaspera. Hace dos horas que me desvelé tratando de hallar una solución al tema.
Nuestra propia empresa es la idea.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Retroceder para buscar lo que queremos

Despierta, aunque sea viernes y no puedas abrir los ojos en el colectivo.
Despierta, porque la vida es lo que hacés y no lo que pensás.
Anoche un sueño me sorprende de tanto letargo amoroso. Paloma que entra en un bar, un paseador de perros simbolizando al personaje de Andrés Gotzer de "Graduados", tenor del amor incondicional por la mujer de desea.
Será que mañana es el cumpleaños de Pato, y que quiero saludarlo...

El destino es algo más allá de las pelotas que nos pasan en el campo de juego. Es también lo que decidimos ir a buscar a pesar de los obstáculos, de nuestros miedos, y de las incertidumbres que debemos sortear para procurar la alegría.

Uy! De tanto filosofar, me he pasado en el colectivo. Escribir en el blog desde el celular, es una tentación que me abstrae de tal manera, que ni siquiera me he dado cuenta.
Bajemos, que la vida continúa, a pesar de que cuando no hacemos lo que queremos, se nos escapan algunas cosas aunque debamos retroceder para buscarlas. Tal como yo debo retroceder dos cuadras porque me he pasado de la habitual parada de donde bajo todas las mañanas.


jueves, 10 de noviembre de 2016

Descifrando

Estoy en orden total, o al menos eso intento. Quinta semana de Alco. Segunda de terapia. Caminatas diarias de media hora. Sólo me falta volver al gym. Ayer en el club, hablamos del exceso de volumen que los profes no entienden. Por eso, la idea es pasar con los aburridos aparatos. Allí la música está al volumen adecuado.

Este finde no sé qué haré. Juli sale y de Dover paso.

Es el cumple de Pato el sábado, pero yo ya me olvidé.

Varias cosas vistas en sesión están buscando ordenarse mentalmente, y la verdad es que estoy media metida para adentro. Esas reflexiones que te tiene abstraída, alejada del mundo.

Sé que tengo que encontrar el rumbo, buscar la alegría. Pero no sé, no le encuentro la vuelta. Estoy llena de laburo, y el tiempo se me pasa yendo de un lugar a otro. A veces, no sé ni cómo me levanto, ya día jueves exhausta para despegar a las 6 y 20 de la mañana. No sé ni cómo me llamo. Muchas veces Juli me llama, después de haberla llamado yo, por cierto.

Demasiado cansancio me tiene así.

Eso que le busco la vuelta.

Estamos viendo todo eso con Andrea. Un tiempo bien invertido. Creo.



jueves, 27 de octubre de 2016

Subí que te llevo

Domingo de asado con el grupo de Dover. Fui con Juli, ya que ella se hizo amiga de Franco y Catalina, los hijos de Rosalía y Mónica, respectivamente.
Destino: Escobar. Antes empalmamos con Marcela y otro flaco, un músico catamarqueño, que se acoplaba.
La idea era celebrar la inauguración de la casa de Moni, que se ha mudado a fin de Agosto. Luego de edificar una casa sencilla, de estilo alto con galería al costado donde se acomodó la gran mesa para el asado.  
Como hace un par de findes no salgo de noche, era un poco de oxígeno a mis salidas rutinarias. Lo único nuevo es que me incorporado al grupo de Alco en Liniers, con el objetivo de adelgazar.

Fue un domingo distinto, ya que se había agregado un grupete masculino, el affair de la dueña de casa y sus amigos. Al atardecer terminamos charlando con Rosalía, Marce y un flaco que había ido con su hijo de seis años. En terapia, Andre, dice que parece un niño cristal, por las cualidades que tiene.

Su padre nos llevó a mí y a Rosalía, con nuestros respectivos hijos. Ella bajó en Pacheco y nosotros seguimos hasta San Isidro. 

Se transformó en un viaje mágico, una linda charla, y una aventura en la noche para salir de la Panamericana que estaba atestada de tráfico.
Me preguntó la edad, apenas se bajó Rosalía del auto. La verdad que me tomó por sorpresa, me bloqueé, me quedé como tildada. Salí del paso como pude, sin pasar por mi boca nada de matemática. Él se desdijo, mencionando que me había preguntado "¿Cuántos nenes tenés?" y no "¿Cuántos años tenés?".
Pero yo había escuchado muy clarito, y apenas bajamos le pregunté a Julieta si había escuchado lo mismo que yo. Y sí, así fue, había preguntado lo que no se pregunta a una mujer, frase que relució él cuando vio mi congelamiento.
Es muy dulce, algo tímido y muy emprendedor laboralmente, lo cual, esto último me seduce mucho.
Me preguntó dónde vivía... "uuuhhh" exclamó cuando le dije, como si le quedara muy lejos. Él es de Beccar.

Ahora está de viaje, fue a una exposición de autos en Las Vegas, ya que se dedica a eso, fabricante de accesorios para autos. Empresa que formó junto a su hermano, cuando tenía 18 años.
Espero volver a verlo, ya que tenemos algo en común. El gusto por el río. 
Él prefiere la canoa, y yo el chinchorro. 
Él tiene lancha, aunque eso no es lo mío: detesto cuando se acerca alguna y produce olas, rezo para que no se me dé vuelta el bote. 
A él le gusta la pesca. Yo prefiero a los peces nadando libres.
Él no tiene internet en su casa para que su hijo no se hipnotice jugando con los electrónicos, y en esas cosas drásticas me veo en él, cuando tomaba medidas similares para educar a mi hija.

Es muy tierno. Alto, de pelo negro. Se acordará de mí? Ahora estará haciendo estragos en la ciudad de la arena.
No terminó el secundario, y cuando todos sus amigos salían, él no podía porque tenía que trabajar al otro día. 
Confesó que ahora está viviendo todo lo que no hizo antes. Y bueno, que se descargue todo lo que quiera... para que después no le quede ganas de nada, salvo de estar a mi lado.

viernes, 21 de octubre de 2016

Venta de humo

Hubo un día en que nada importa, ni siquiera la indiferencia que subyace, que demuestra que nada tiene de valiente, y menos de caliente.

Espero obviarte.
Sacarte. 
Para reducir a la micronésima parte, cualquier sensación que tuve después de tanta histeria.

Aquí el hombre se ha esfumado por la tangente. Ya que no puede hacer frente a cualquier demanda afectiva, ni siquiera entre cuatro paredes.

Quisiste impresionar. Meta mensaje, llamados, chats prolongados, pero...  debajo del disfraz de lobo, se acurruca una oveja.

Obsecuente al mandato social, pero pleno de insatisfacción, rugiste como esos autos deportivos arreglados a medias, que no aguantan el acelere, porque el motor se desarma a mitad de carrera.

Un ser de plástico. No auténtico. Con un amor hueco, que se quiebra al más mínimo roce como un huevo de pascua, donde tentando a su alrededor con tanto chocolate, se hace deseoso pero inconsistente. 

Pacato. Ficticio. Por demostrar lo indemostrable. Lo que no se puede mantener en pie, ya que la carencia siempre es demolida por su propio peso.

Todas las máscaras caen en algún momento. Todos lo sabemos.
Porque mientras los disfraces cotidianos pretenden mantener la escena, nadie mejor que él, sabe en el fondo de su corazón que no vive su verdad, porque no se atreve, porque tiene miedo.

Así que después de un tiempo, me doy cuenta, que la histeria es algo más que una etapa.
Es la forma de aguantar ante tanta hipocresía y aburrimiento.
Pero que no panda el cúnico, ya que nadie tiene que saber lo que pasaría entre cuatro paredes. Somos grandes, creo.



*Este artículo tuve que reescribirlo porque el corrector automático se activó sin querer, mientras lo escribía esta mañana en el celular, durante el viaje en colectivo. Por lo que le había cambiado todo el sentido al texto.

jueves, 20 de octubre de 2016

Lola

Por lo menos lo hice, aunque no recibí respuesta alguna.
Ayer pensé qué maravilloso es decir lo que uno siente. Es liberador.

No te quedaste con las ganas de nada.
Aunque hoy te sientas un poco tonta.
Pero los sentimientos son así, no actúan por la razón, y no está bueno mantenerlos ocultos.
Si todo el mundo expresara los distintos matices del cariño y la atracción sería todo más transparente y también más genuino.
Está bueno que te digan que te quieren volver a ver.

Hoy me tocó bailar con lo más inerte: la indiferencia.
Servirá para correrme de lugar.
Para dejar de exponerme.
Para guardar un recuerdo y dar vuelta la página.

Y si no, no se podrá escribir un nuevo capítulo.

La vida es hoy, decía el amigo de Seba, a los gritos a las chicas histéricas del pub. Él sólo quería divertirse, pasarla bien. Un trago para compartir, una charla. En definitiva, él se lo pierde.

Lo mejor está por venir. Duele soltar, pero hay que hacerlo.
Duele el corte de rostro.
Pero estamos en un mundo libre, y es así la cosa.
Si no quiere, no quiere.
Por más que todo parecía distinto hace un tiempo.

El lobo se metió en la cucha y no quiere lola.
Lo lamento.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Lobo hombre en París

Puedo hacer cualquier cosa que quiero, porque lo quiero y por ningún otro motivo, dice el slogan de mi blog.... pero realmente puedo?
Si me gustaría decirte que te quiero, que no me importa cómo nos conocimos pero que sin duda alguna treta del destino se las ingenió para cruzarnos....
Y ahora no nos atrevemos a cruzar el río.... por compromisos anteriores, por mandatos sociales, porqué me pregunto, en esta mañana gris que llora desde el
cielo lo que yo no me atrevo a decirte... que no me quiero perder de vos.
Esa foto del lobo bajo la luna, según Juli representa a un hombre que no puede satisfacer sus deseos a causa de su realidad. Pero que a la vez esa realidad lo tiene solo, y él se siente solo....
Por mi lado ese lobo aullando representa los bajos instintos, la soledad de la noche, cuando la almohada te chifla al oído que no dejes de vivir, que el deseo, el sexo y el amor muchas veces se entrelazan pidiendo que los escuches, que no arrugues, y que te des una oportunidad.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Esta noche quiero vale cuatro

Último día de septiembre, y última fecha quizás para tenerte tan cerca.

Una torre de emociones se juegan esta noche. Nuestros hijos que crecen y que celebran el fin del secundario.

La felicidad es cada minuto con quien decidas compartirlo.
Hoy estarán las personas más valiosas, que ayudaron en el viaje, que nos sorprendieron, que dieron lo mejor para los chicos.

Recien, Su me relataba cómo es todo, y ya casi lloro.

La noche se vestirá de magia, de encuentro, de nostalgia por lo que vendrá.

Iré a disfrutar y cómo expresa Tini, con lo genuino del amor incondicional, que es lo único que vale realmente entre los humanos.

viernes, 23 de septiembre de 2016

Anclada por tus rosas

Cómo me reconstruyo, cómo hago para salir de este duelo. Siete días me separan de tu encuentro, esa fiesta a la que preferiría saltearme, pero que no puedo hacerlo.

Hoy mi escape es el club, donde la paz absoluta y el paisaje me ampaea.
Mi dolor necesita un canal, y mi torrente de huída son estas palabras. Encadenadas por espinas y rosas, como es para mi tu recuerdo.

Ni se puede navegar si no llegas a puerto. No se puede salir si no pido otro bote, y aunque tu ausencia es un ancla dolorosoa en mi pecho hasta en el reflejo del agua hoy te veo.

martes, 20 de septiembre de 2016

Chocolates congelados

Martes en Jauregui, hazte fan. Es que mañana no trabajo por el día de la sanidad, y Julieta no tiene clases por la llegada de la primavera, así que nos vinimos a remar.

Nuestro dador de remos se dio un chichón en la cabeza con una punta de acero en la guardería de botes. Estaba con un hielo para atenuar el dolor y dos días de reposo y una inyección.

Remamos en el chinchorro, bote ancho en el que me siento segura, a pesar de que no hay lanchas, hoy una pasó a cierta velocidad. Ahí rezas para que no se te de vuelta. Siempre hay algún desubicado.

El río es lo que me ayuda a olvidar... es que post Bariloche ya no me tiene en cuenta. Primero congelé yo, y luego él.

Aunque tendré que verlo en la fiesta en diez días. Espero que sea un trámite rápido como para no sentir nada. Chapear como que no existe y que reviente. Total lo que me pase por dentro, ni cuenta va a darse. Es mi especialidad disimular. Pero me pregunto, toda la vida será así...
Uno desea y no es precisamente el que te busca.
Amor, deseo, ilusión....dame un poco de alegría, y que no me duela verte. Ojalá ya no.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Adicciones que ahogan

Poner en palabras todo lo que no podemos expresar, y que nos tragamos en porciones que no disfrutamos, donde la ansiedad, la soledad y la falta de cariño aderezan todos los platos.

Por cuál cosa cambiaría todo esto? Seguramente por la felicidad de saber que alguien piensa en mí y me quiere. Entonces estoy llenando ese vacío amoroso por comida que me intoxica, me sobra.
O sea, como no hay amor, me alimento de sobras. Y con el efecto posterior, mo me quiero.
Y me demuestro que no me quiero porque me afeo engordando.
Me siento pesada y no me puedo mover bien con los kilos demás.
No puedo ir por aquello que quiero.
Me privo, como alguna vez me privaron de amor. Todos tenemos esas quejas infantiles eteenas. Pero no hay padres perfectos. Ellos hicieron lo que pudieron con lo que recibieron y con lo que aprendieron.
Pero por qué no puedo quererme yo? Por qué no puedo hacerme responsable de lo que estoy haciendo y produciendo? Poe qué puedo ser tan eficaz en mi trabajo, que es un servicio hacia los demás, y no puedo ser tan correcta y aplicada conmigo misma?
Es necesario que mw de cuenta de mis actos compulsivos y adictivos. Me estoy atiborrando de comida cuando en realidad, lo que necesito desesperadamente es amor.
Y tras mi fachada de seguridad, sólo yo elijo privarme de compañía masculina. Porque nadie quiere estar con una mujer con 15 kilos demás.
Por qué no puedo hacer por mi lo que soy capaz de hacer por los demás?
Porque no tengo el valor de pedir amor?
Por qué me postergo, me abandoni, me censuro?
La vida merece ser cuidada, y cuando no soy capaz de cuidar mi cuerpo, no cuido mi vida.
No cuido ek regalo que Dios me dio. Y de este regalo del que fui merecida, al no cuidarlo no me permito a pleno a cumplir con mi misión. Con la misión para la que fui enviada (como lo fuimos todos).
Porque si estoy bien con mi cuerpo, porque lo cuido y adelgazo, me siento más plena. Satisfecha conmigo misma y eso atrae la alegría genuina, esa calma de saber que estás haciendo lo mejor, pero esta vez, no para los demás, sino para conmigo nisma.

martes, 13 de septiembre de 2016

Todo viaje, te cambia

Un combo de Pine y Rock Water, es mi preparado de hoy de flores de Bach. Es que estos días mi mente paró todo, por ese sentimiento de culpa que nunca tengo hasta que me la crucé a ella, me saludó, me presentó a su cuñada (tan patoteril como la primera vez que lo vi), y hasta me invitó a sentarme a su mesa. Para tanto no me da el personaje, así que me excuse pues tenía que avisar a mis padres que Juli ya arribaba.
No sé quién me la mandó, si los malos o los buenos. Pero yo que tengo mis códigos quise congelar todo, y la mente tiene un poder increíble para eso.
Pero los días pasaron y lo extrañé de alguna manera.
Como dice Clari, no podés hacerte responsable de una situación que no es tuya sino de ellos. Aburrimiento, chatura, costumbre. Eso es algo que desarrollaron ellos, vos no tenés nada que ver.
Tanto le debe haber significado este viaje que hasta cambió su imagen de perfil. De un prócer a un paisaje de mar.
No me quiero hacer la película pero la otra madre cambió, unos días antes que él, la foto de sus hijas por la del Lanin nevado.

Es que todo viaje genera un cambio. Siempre para mejor. Hay una conexión con uno mismo diferente, con las cosas que querés, con ese deseo genuino de qué querés de tu vida.
De todos modos, somos libres y esa libertad es la única que cuenta.
Ni hablar que empecé el nivel de nuevo, y eso aleja o atrae a la gente según la vibración. Sil no quiere que lo ponga en la lista para que disfrute un poco.
Y más allá de eso, es en lo que me tengo que concentrar: disfrutar, no pensar tanto ( o no usar tanto la cabeza, como dice Analia), fluir.
Es que si así fuera, mi vida sería distinta.
Es como el cambio que hizo Julieta, post-Bariloche: está feliz, segura de sí misma, ya no le tiene miedo al ridículo.... hasta bailó en la calle mientras esperábamos el domingo el colectivo y pasó un auto por la plaza con los parlantes a full.
Toda esa desinhibicion que ha aprendido de mí, debo recordar aplicarla para este momento, no sea cosa que me pierda de mi alma gemela.

jueves, 1 de septiembre de 2016

Aeroparque: Despegar en tus ojos

Euforia. Dulzura. Una mezcla de sensaciones. Ahora ese es mi termómetro, en cambio ayer en Aeroparque cada vez que se supone nos separaríamos por las distintas fases del cheking, una sutil dosis de angustia se subía por mi pecho hasta mi garganta.
Por suerte, fueron tantas las veces que sucedió y que nos volvíamos a encontrar todos en los pasillos, que cuando pasó la última etapa del embarque ya estaba lista.

Hasta último momento, inclusive en el aeropuerto, los padres me seguían dando cartas sorpresa que los chicos recibirán una de las últimas noches en Bariloche.

Mis padres nos llevaron por lo cual compartimos este momento, como todos aquellos desde que partí con Julieta con sus dos meses y medio. Tengo tantas cosas para agradecerles a ellos que no me alcanzarían los capítulos de este blog para hacerlo.
Así como en mi caso, de 29 alumnos más de la mitad sus padres fallecieron o casi nunca han tenido relación con ellos. Una lista detallada al respecto, más detalles médicos y teléfonos he tipeado para que los padres acompañantes se lleven.

En este grupo de whatsap un fallido de alguien al teclear sobre si llevaban o no el buzo de "estresados", nos terminó haciendo reír cuando otro padre remató: "Ellos "egresados 2016" y nosotros "estresados 2016".

Al pasar el último embarque, una madre, sin querer, se quedó con la campera de su hija en la mano. Así que comencé a llamar a los padres acompañantes pero ninguno me atendía.
Finalmente uno de ellos me llamó y le cuento....
Como no había manera de pasar, él tenía que volver a hacer la cola de nuevo. Le dije riendo: "Ésta es la primera, de tantas que les van a pasar".
Para poder encontrarnos sucesivos llamados y mensajes de whatsap, más los padres con la campera siguiendome, y los abuelos de Juli atrás, nos desplazamos por los distintos pisos, pasillos y escaleras mecánicas.
En un momento me llama y pregunta:
-Donde estás?
-Aca en donde nos despedimos
- Ah...yo estoy del otro lado del vidrio

Como este vidrio es opaco y alto no podíamos vernos, pero tenía espacio libre en la parte de abajo a 15 cm del piso.
Entonces asomo mi bota y mientras continuamos hablando le digo:

- Acá está mi pie... lo ves?
- Sí... ahí voy

Entonces me acerco al límite donde están los guardias que te revisan el pasaje y él sale.
Le doy la dichosa campera que nos otorga el último encuentro, hasta que regresen, Dios mediante, del viaje más lindo que hemos preparado para nuestros hijos.